La revista poética Azahar ha tenido el detalle de publicar varios cuentos míos incluidos en mi libro Siete paraguas al sol. Entre ellos este, titulado El bosque de los arrayanes, en referencia a un lugar maravilloso ubicado en Argentina, donde el arrayán deja de ser arbusto para convertirse en árbol. Un lugar en el que -como descubriréis al leerlo- los sueños acostumbran a cumplirse...
Al principio de los tiempos, el arrayán era un arbusto que no se resignaba a esa condición: él quería ser árbol. Y así, cuando veía al pino, al abeto o cualquier otra especie que pintaba de verde las montañas, sentía una mezcla inconsolable de pena, envidia y dolor. Era tal su frustración, que la Madre Naturaleza decidió concederle un espacio donde pudiera desarrollar sus anhelos. De entre todos, escogió una isla en mitad de un lago argentino, poniéndole para ello como única condición que el lugar perviviría mientras luciera una belleza especial. Los arrayanes aceptaron encantados, agradeciendo infinitamente el don que les otorgaban. Por eso, cada uno de los arbustos que compone su arboleda se lava a diario con rocío, seca sus flores al sol, pinta los tallos de color canela, deja que mil aves den lustre a sus hojas y se estira cuanto puede, conformando un paisaje de atractivo sin igual. Quizá por ello, el bosque se ha convertido en un símbolo de esperanza para las causas perdidas... Y cuentan que desde entonces, cada vez que alguien logra un imposible, brota en su honor otro precioso arrayán. Justo allí, en ese lugar teñido de canela, donde los sueños acostumbran a cumplirse.
lunes, 30 de abril de 2012
viernes, 27 de abril de 2012
Entrevista para FNAC-Zaragoza
Pregunta (P): Manuel Cortés Blanco es un viejo amigo de Fnac Plaza España. Ya presentó en nuestro fórum sus libros Cartas para un país sin magia (2007) y Mi planeta de chocolate (2009). Ahora nos ha visitado para presentar Siete paraguas al sol, su último libro, publicado, como los anteriores en Ediciones Irreverentes. Por lo que vemos, eres un escritor fiel a tu editorial, a ciertas librerías y a tus lectores.
Respuesta (R): Así es. Da gusto reencontrarte con las personas que te valoran, y más en un mundo tan complicado como el de la Literatura.
(P): ¿A qué tipo de lectores crees que puede atraer tu libro Siete paraguas al sol?
(R): Cuando escribo no lo hago pensando en nadie. Solo pretendo expresar lo que siento a través de mis personajes. Siete paraguas al sol es una novela llena de cuentos, relatos y sentimientos, abierta a todos los públicos. En especial para aquellos lectores que, como a mí, les gusta compartir.
(P): Explícanos esa fijación tuya por el siete. ¿Qué valor simbólico tiene para ti ese número?
(R): Cuando empecé a escribir, alguien me auguró que si apostaba por el siete todo iría bien. Un número -por cierto- cargado de simbolismo y que en muchas culturas representa lo bueno. El hecho de haber ganado mi primer certamen literario -Premio Amares 2005- un 14-11-2005 (siete-siete) ratificó tal vaticinio. Desde entonces he sido fiel a esta cifra en cada una de mis obras… Y de momento, no me puedo quejar.
(P): También sabemos que comienzas siempre tus libros un 5 de enero. ¿Los Reyes Magos te traen todos los años ideas y argumentos?
(R): En efecto. En mi familia vivimos la noche de Reyes de una manera especial. Sin duda, es un momento lleno de ilusiones, recuerdos y encanto. Quizá por ello, tratando de impregnarme de esa magia, ese día reservo unos momentos para escribir. Puede que solo sea un gesto, pero es un gesto que me carga de energía.
(P): A los lectores que no conocen todavía tu obra y tu persona, podemos afirmarles que eres un cuentacuentos fascinante. Escucharte contar un cuento es de verdad un momento mágico. ¿Podrías explicarnos la relación entre tu obra y la literatura de tradición oral?
(R): Mil gracias por tu opinión. Me encanta compartir y me encanta contar, teniendo el gusto de haberlo hecho en algunos de los certámenes más importantes del género. Esta afición me viene de familia: mi abuelo era un magnífico cuentista. Por eso digo que lo llevo en los genes.
(P): ¿Qué simboliza para ti un paraguas? ¿Protección, colorismo?
(R): En mi caso es un artilugio lleno de historia y curiosidades, al que recurrimos cuando llueve para luego olvidarlo en cualquier rincón, y que de una manera simbólica representa la necesidad que tenemos de protegernos incluso frente a aquello que no sintamos como una amenaza.
(P): Para finalizar, ahora están muy de moda los microrrelatos. ¿Podrías contarnos un cuento en apenas unas líneas?
(R): En efecto, se trata de un género en alza con el que también me he atrevido. Más que un microrrelato propiamente dicho, compartiré la máxima de vida de los protagonistas de este libro: “Que llueva no depende de ti; que lleves paraguas, sí”.
Nota: Entrevista publicada por Comunicación FNAC-Zaragoza en su blog, el 18 de abril de 2012.
Respuesta (R): Así es. Da gusto reencontrarte con las personas que te valoran, y más en un mundo tan complicado como el de la Literatura.
(P): ¿A qué tipo de lectores crees que puede atraer tu libro Siete paraguas al sol?
(R): Cuando escribo no lo hago pensando en nadie. Solo pretendo expresar lo que siento a través de mis personajes. Siete paraguas al sol es una novela llena de cuentos, relatos y sentimientos, abierta a todos los públicos. En especial para aquellos lectores que, como a mí, les gusta compartir.
(P): Explícanos esa fijación tuya por el siete. ¿Qué valor simbólico tiene para ti ese número?
(R): Cuando empecé a escribir, alguien me auguró que si apostaba por el siete todo iría bien. Un número -por cierto- cargado de simbolismo y que en muchas culturas representa lo bueno. El hecho de haber ganado mi primer certamen literario -Premio Amares 2005- un 14-11-2005 (siete-siete) ratificó tal vaticinio. Desde entonces he sido fiel a esta cifra en cada una de mis obras… Y de momento, no me puedo quejar.
(P): También sabemos que comienzas siempre tus libros un 5 de enero. ¿Los Reyes Magos te traen todos los años ideas y argumentos?
(R): En efecto. En mi familia vivimos la noche de Reyes de una manera especial. Sin duda, es un momento lleno de ilusiones, recuerdos y encanto. Quizá por ello, tratando de impregnarme de esa magia, ese día reservo unos momentos para escribir. Puede que solo sea un gesto, pero es un gesto que me carga de energía.
(P): A los lectores que no conocen todavía tu obra y tu persona, podemos afirmarles que eres un cuentacuentos fascinante. Escucharte contar un cuento es de verdad un momento mágico. ¿Podrías explicarnos la relación entre tu obra y la literatura de tradición oral?
(R): Mil gracias por tu opinión. Me encanta compartir y me encanta contar, teniendo el gusto de haberlo hecho en algunos de los certámenes más importantes del género. Esta afición me viene de familia: mi abuelo era un magnífico cuentista. Por eso digo que lo llevo en los genes.
(P): ¿Qué simboliza para ti un paraguas? ¿Protección, colorismo?
(R): En mi caso es un artilugio lleno de historia y curiosidades, al que recurrimos cuando llueve para luego olvidarlo en cualquier rincón, y que de una manera simbólica representa la necesidad que tenemos de protegernos incluso frente a aquello que no sintamos como una amenaza.
(P): Para finalizar, ahora están muy de moda los microrrelatos. ¿Podrías contarnos un cuento en apenas unas líneas?
(R): En efecto, se trata de un género en alza con el que también me he atrevido. Más que un microrrelato propiamente dicho, compartiré la máxima de vida de los protagonistas de este libro: “Que llueva no depende de ti; que lleves paraguas, sí”.
Nota: Entrevista publicada por Comunicación FNAC-Zaragoza en su blog, el 18 de abril de 2012.
jueves, 26 de abril de 2012
Enrique Lope, in memoriam
Esta tarde he recibido la noticia del fallecimiento de una persona extraordinaria: Enrique Lope Montañés, mi entrenador de atletismo durante casi una década. Enrique fallecía esta mañana a la edad de 86 años, después de dedicar su vida a ese hermoso deporte. Para los muchos atletas que pasamos por él, fue un ejemplo de entrega, valores, sacrificio y optimismo. Fue sencillamente amigo.
Cien veces le envié postales de aquellos lugares por los que andaba. Y en una además le cité en un relato. Concretamente en el titulado ¿Nos vamos a Plutón?, incluido en mi libro Cartas para un país sin magia, del que reproduzco un pequeño fragmento. Cuando lo leyó, me dijo que le encantaba.
De él aprendí muchas cosas, incluso esa coletilla mía de despedirme con mil sonrisas.
Mil y una gracias por todo, amigo Enrique… Y ahora sí: después de tantos kilómetros recorridos y tantas bondades compartidas, descansa en paz.
Últimamente me apunto a todas las celebraciones. Alguna de ellas tan merecida como la organizada en honor del que fuera en su momento mi entrenador de atletismo: Enrique Lope.
A Enrique, además de como maestro, amigo y mago de este deporte, lo definiría con tres palabras: buena persona. Trabajaba en la misma carpintería que papá, junto al que vivió las vicisitudes laborales de aquellos años setenta: la reconversión del sector, el resurgir de los sindicatos, las primeras huelgas. En ellas aprendieron a leer entre líneas: cuando alguien promete regularizar la empresa, terminará por cerrarla.
Mi padre le apreciaba muchísimo y viceversa. Tal vez por eso me acogió en su equipo, a pesar de que yo no lucía un biotipo de campeón.
Sin olvidar su familia, sus amistades y sus lienzos, Enrique ha dedicado su vida a la práctica deportiva: como atleta, entrenador, docente, técnico de la Federación. Un trotamundos del tartán por cuya sapiencia pasamos una legión de chavales.
Fueron horas de entrenamientos, de series cronometradas, de sudor en solitario. No hay otra manera de rendir. Él siempre los controlaba con una sonrisa.
Al entregarle la placa conmemorativa, la ovación ha sido cerrada. Se emociona de corazón. Nosotros también. Ninguno necesita disimular...
Cien veces le envié postales de aquellos lugares por los que andaba. Y en una además le cité en un relato. Concretamente en el titulado ¿Nos vamos a Plutón?, incluido en mi libro Cartas para un país sin magia, del que reproduzco un pequeño fragmento. Cuando lo leyó, me dijo que le encantaba.
De él aprendí muchas cosas, incluso esa coletilla mía de despedirme con mil sonrisas.
Mil y una gracias por todo, amigo Enrique… Y ahora sí: después de tantos kilómetros recorridos y tantas bondades compartidas, descansa en paz.
Últimamente me apunto a todas las celebraciones. Alguna de ellas tan merecida como la organizada en honor del que fuera en su momento mi entrenador de atletismo: Enrique Lope.
A Enrique, además de como maestro, amigo y mago de este deporte, lo definiría con tres palabras: buena persona. Trabajaba en la misma carpintería que papá, junto al que vivió las vicisitudes laborales de aquellos años setenta: la reconversión del sector, el resurgir de los sindicatos, las primeras huelgas. En ellas aprendieron a leer entre líneas: cuando alguien promete regularizar la empresa, terminará por cerrarla.
Mi padre le apreciaba muchísimo y viceversa. Tal vez por eso me acogió en su equipo, a pesar de que yo no lucía un biotipo de campeón.
Sin olvidar su familia, sus amistades y sus lienzos, Enrique ha dedicado su vida a la práctica deportiva: como atleta, entrenador, docente, técnico de la Federación. Un trotamundos del tartán por cuya sapiencia pasamos una legión de chavales.
Fueron horas de entrenamientos, de series cronometradas, de sudor en solitario. No hay otra manera de rendir. Él siempre los controlaba con una sonrisa.
Al entregarle la placa conmemorativa, la ovación ha sido cerrada. Se emociona de corazón. Nosotros también. Ninguno necesita disimular...
martes, 24 de abril de 2012
Una primera reseña
En Siete paraguas al sol, Manuel Cortés nos refleja las vidas de siete mujeres que tienen un origen común: Un pequeño pueblo de Castilla. A través de ellas viajamos a distintas ciudades y momentos de la historia. Madrid, Frankfurt, Buenos Aires, Kigali, New York, Bagdad. Como en una imagen proyectada en el tiempo, nos retrata en unas cuantas líneas la vida de un lugar en un momento concreto. La emigración a Alemania en los años setenta, las secuelas de la guerra de Irak, el éxodo del campo a la ciudad, los desaparecidos durante la dictadura argentina, los conflictos interétnicos en Ruanda, las dolencias de nuestro mundo en una ciudad como New York…
Con la divisa “que llueva no depende de ti; que lleves paraguas, sí”, nos abre el camino de la esperanza. No podemos cambiar ni controlar lo que acontece en nuestro camino, pero tenemos la posibilidad de elegir nuestra actitud frente a la realidad que vivimos. Manuel Cortés comparte con nosotros vivencias soñadas, pensamientos vividos, sueños pensados que nos conducen a plantearnos preguntas, a reflexionar sobre la vida y la muerte, a un viaje interior donde cada uno forja sus propias creencias en la sabiduría de aprender a vivir.
Refranes, leyendas, cuentos, proverbios nos acompañan en la lectura de Siete paraguas al sol, para trasladarnos a esos recuerdos de la infancia donde los cuentos llenaron nuestras noches de sueños y quimeras, y que todavía hoy nos ahuyentan alguna que otra soledad… Soñemos, escribe Manuel, dejemos volar nuestra imaginación, para que esos sueños se armonicen en deseos y nos ayuden a realizar lo que sí podemos hacer.
Un viaje inolvidable por las estaciones del alma. Un origen con un punto de partida, un reencuentro en el mismo lugar, donde siete paraguas se transmutan para ser el símbolo del amor y la unión. En la cercanía y en la lejanía, allá donde nos encontremos y lo que vivamos, nuestra verdadera suerte no está en lo que nos ocurre, sino en cómo lo vivimos.
La magia de la literatura es poder transmitir realidades distintas, Manuel Cortés escribe para compartir; recuerdos, sueños e ilusiones, y algún cuento alrededor de un tazón de chocolate. Y quizás un solo relato de esta novela pueda cambiar la perspectiva de vida de cada persona que lo lea, forjando una esperanza nueva que le ayude a vivir con una sonrisa. Es su deseo y lo comparto con él.
Nota: Reseña de la escritora Pilar Moros sobre mi libro Siete paraguas al sol, publicada en el portal literario de la Asociación Aragonesa de Escritores.
Con la divisa “que llueva no depende de ti; que lleves paraguas, sí”, nos abre el camino de la esperanza. No podemos cambiar ni controlar lo que acontece en nuestro camino, pero tenemos la posibilidad de elegir nuestra actitud frente a la realidad que vivimos. Manuel Cortés comparte con nosotros vivencias soñadas, pensamientos vividos, sueños pensados que nos conducen a plantearnos preguntas, a reflexionar sobre la vida y la muerte, a un viaje interior donde cada uno forja sus propias creencias en la sabiduría de aprender a vivir.
Refranes, leyendas, cuentos, proverbios nos acompañan en la lectura de Siete paraguas al sol, para trasladarnos a esos recuerdos de la infancia donde los cuentos llenaron nuestras noches de sueños y quimeras, y que todavía hoy nos ahuyentan alguna que otra soledad… Soñemos, escribe Manuel, dejemos volar nuestra imaginación, para que esos sueños se armonicen en deseos y nos ayuden a realizar lo que sí podemos hacer.
Un viaje inolvidable por las estaciones del alma. Un origen con un punto de partida, un reencuentro en el mismo lugar, donde siete paraguas se transmutan para ser el símbolo del amor y la unión. En la cercanía y en la lejanía, allá donde nos encontremos y lo que vivamos, nuestra verdadera suerte no está en lo que nos ocurre, sino en cómo lo vivimos.
La magia de la literatura es poder transmitir realidades distintas, Manuel Cortés escribe para compartir; recuerdos, sueños e ilusiones, y algún cuento alrededor de un tazón de chocolate. Y quizás un solo relato de esta novela pueda cambiar la perspectiva de vida de cada persona que lo lea, forjando una esperanza nueva que le ayude a vivir con una sonrisa. Es su deseo y lo comparto con él.
Nota: Reseña de la escritora Pilar Moros sobre mi libro Siete paraguas al sol, publicada en el portal literario de la Asociación Aragonesa de Escritores.
sábado, 21 de abril de 2012
En la Feria y el Día del Libro
Después de una presentación en León sencillamente espectacular, con un público entregado a la genialidad de mis amigos Héctor (magistral con el piano) y Carolina (¡qué interpretación tan maravillosa!), y a las historias de Siete paraguas al sol, os informo de mis próximas actividades literarias:
* Día 22 de abril, 12:00 horas. Sesión de cuentacuentos: “Paraguas con cuento para una primavera”. En el Salón de Reyes del Ayuntamiento de León, con motivo de la Feria del Libro.
* Día 23 de abril, toda la jornada. Firma de ejemplares de mi novela Siete paraguas al sol, en el stand que Librería Albareda ubicará en el Paseo de la Independencia, de Zaragoza, durante la celebración del Día del Libro.
* Día 26 de abril, 17:00 horas. Sesión de cuentacuentos: “La vuelta al mundo en casi ochenta cuentos”. En el Salón de Reyes del Ayuntamiento de León, con motivo de la Feria del Libro.
Y es que nos hemos propuesto un objetivo: llenar de paraguas esta primavera.
* Día 22 de abril, 12:00 horas. Sesión de cuentacuentos: “Paraguas con cuento para una primavera”. En el Salón de Reyes del Ayuntamiento de León, con motivo de la Feria del Libro.
* Día 23 de abril, toda la jornada. Firma de ejemplares de mi novela Siete paraguas al sol, en el stand que Librería Albareda ubicará en el Paseo de la Independencia, de Zaragoza, durante la celebración del Día del Libro.
* Día 26 de abril, 17:00 horas. Sesión de cuentacuentos: “La vuelta al mundo en casi ochenta cuentos”. En el Salón de Reyes del Ayuntamiento de León, con motivo de la Feria del Libro.
Y es que nos hemos propuesto un objetivo: llenar de paraguas esta primavera.
lunes, 16 de abril de 2012
Presentamos en León
Este viernes 20 de abril, a las 20:00 horas, presentaremos mi último libro Siete paraguas al sol en el Auditorio Ángel Barja del Conservatorio Profesional de Música, en León (C/ Santa Nonia 11). En el acto me acompañarán el pianista Héctor Sánchez Ruiz -quien pondrá la música- y la actriz Carolina González Santos -que hará una lectura dramatizada de alguno de mis cuentos-.
Conociéndoles a ambos, sé que será una presentación bonita, original y con más de una sorpresa, a la que por supuesto estáis todos invitados.
Conociéndoles a ambos, sé que será una presentación bonita, original y con más de una sorpresa, a la que por supuesto estáis todos invitados.
martes, 10 de abril de 2012
Presentación y cuentacuentos en Zaragoza
Es un placer para mí informaros de las dos actividades literarias en las que participaré esta semana en Zaragoza:
El jueves 12 de abril, a las 19:30 horas, presentación de mi libro Siete paraguas al sol en el Forum de la FNAC en Zaragoza (C/ Coso 25-27). Acompañado por el escritor Santiago Morata, disertaremos sobre esta simbiosis de relatos y novela, así como de la máxima de vida de sus protagonistas: Que llueva no depende de ti; que lleves paraguas, sí.
Y el viernes 13, a las 18:30 horas, impartiré una sesión de cuentacuentos en el Ámbito Cultural de El Corte Inglés (Paseo de la Independencia 11) titulada La vuelta al mundo en casi ochenta cuentos. Una actividad dirigida especialmente a los niños, que combina música, fotografías, valores y palabra en torno al universo del cuento.
Dos viajes fascinantes desde la imaginación al que, por supuesto, estáis todos invitados.
El jueves 12 de abril, a las 19:30 horas, presentación de mi libro Siete paraguas al sol en el Forum de la FNAC en Zaragoza (C/ Coso 25-27). Acompañado por el escritor Santiago Morata, disertaremos sobre esta simbiosis de relatos y novela, así como de la máxima de vida de sus protagonistas: Que llueva no depende de ti; que lleves paraguas, sí.
Y el viernes 13, a las 18:30 horas, impartiré una sesión de cuentacuentos en el Ámbito Cultural de El Corte Inglés (Paseo de la Independencia 11) titulada La vuelta al mundo en casi ochenta cuentos. Una actividad dirigida especialmente a los niños, que combina música, fotografías, valores y palabra en torno al universo del cuento.
Dos viajes fascinantes desde la imaginación al que, por supuesto, estáis todos invitados.
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