viernes, 31 de diciembre de 2021

Orgullosos de ti

No tenía intención por este año de escribir más entradas aquí. De hecho, esa reseña sobre mi participación en la carrera popular a beneficio de la lucha contra el cáncer infantil, disputada ayer en nuestro Toral de los Guzmanes, la había colgado en otro blog alternativo. Sin embargo, durante esos seis kilómetros de recorrido, he sentido una vivencia que no quisiera dejar de compartir.
Con las zapatillas deportivas de su abuelo y los sabios consejos de su padrino, nuestro Manuel pequeño decidió participar en ella, dentro de la categoría infantil. Comió ligero como procede, cumplió con el ritual del calentamiento antes de la salida y dio todo cuanto llevaba hasta llegar a la meta, con un crono más que digno y subiendo con él al tercer cajón del pódium. 
Mientras tanto yo, que solo pretendía asistir al evento como andarín, decidí en el último instante enrolarme en tal aventura para de paso ayudarle en lo que pudiera. Así, en la distancia visual que me sacaba, vislumbré su esfuerzo, su empatía con otros corredores, su tesón... Incluso aquel gesto solidario de esperarme para llegar juntos, que acabé diluyendo con ese aliento de que no bajase ritmo. Y aun a sabiendas de que su deporte es el Balonmano, recordé aquel tiempo en el que yo practicaba Atletismo, sumando kilómetros e ilusiones entre tantas carreras similares.
Sin duda, una tarde emotiva ayer y una última entrada hoy para expresar, querido Principito, lo orgullosos que estamos de ti.

miércoles, 29 de diciembre de 2021

Por un año nuevo con más Oxitocina

A pesar de tantas tasas de incidencia y de esa lluvia que asoma, esta mañana mi amigo Nicasio y yo recuperamos nuestros paseos por la ribera del Bernesga. Además de hacer ejercicio retirando parte de su basura -otra decena de bolsas entre los dos-, intercambiamos pareceres como siempre. 
Todavía en voz bajita, le confesé mi esperanza de que se cumpla la predicción de esos virólogos a quienes admiro -Ana Fernández Sesma y Adolfo García Sastre- de que con su mutación Ómicron, aun debiendo seguir con las medidas preventivas indicadas, podríamos estar ante el último coletazo de la COVID19. Ambos especialistas, referentes mundiales en el tema desde su puesto en el Hospital Monte Sinaí, coinciden en que gracias a la Ciencia vamos a salir de esta; la enfermedad seguirá entre nosotros, pero básicamente como un catarro. Con toda prudencia y respeto para quienes la padecen -Nicasio se acordó entonces de su admirado Antonio Resines-, ¡ojalá que sea así!
Luego surgió otra vez el tema del precio de la luz. Aun siendo menor que la semana pasada, hoy es un 368% más caro que justamente hace un año. Con razón aquel amigo común le ha quitado las bombillas a su arbolito de Navidad... También compartimos sueños con ese décimo de lotería que jugamos a medias. Como nos toque el gordo, hemos acordado poner la lavadora al mediodía para celebrarlo. ¡A lo loco!, ¡que se note la abundancia!... Y criticamos las colas eternas ante cada banco para realizar cualquier gestión. Con tanto derroche de tecnología, ¿realmente hemos mejorado?
En tono pausado, mostramos nuestros deseos para el año venidero. Él le pide al 2022 lo de la canción: Salud, Dinero y Amor, a ser posible en este mismo orden. Yo, más Oxitocina: esa hormona relacionada con el parto o la lactancia que, entre miles de beneficios -desde establecer vínculos afectivos a incrementar confianzas reduciendo el miedo social-, disminuye los niveles de Cortisol y por tanto de estrés. Nuestro cerebro libera esta hormona del amor mientras meditamos, acariciamos cualquier mascota, somos generosos, reímos, lloramos, nos abrazamos, jugamos, comemos chocolate -como diría mi personaje Benito Expósito, cuando debas elegir entre dos opciones, toma siempre la que lo tenga- o charlamos plácidamente con un amigo, limpiando de paso nuestra ribera de río favorita. De ahí que ambos, ahora ya sí alzando la voz, acabáramos brindando por un año nuevo con más paseos, con mucha más Oxitocina.

martes, 28 de diciembre de 2021

Vacunando un año después

Hoy hace justo un año que iniciábamos en nuestra provincia la campaña de vacunación frente a ese Coronavirus que se había propuesto fastidiarnos la vida. Por entonces, yo era técnico de una Sección de Epidemiología, con su trabajo añadido en tiempos de pandemia. Admito que pese a mi actitud y disposición, acabé sobrepasado, literalmente desbordado de llamadas, normativas o paneles de incidencia.... Pero reconozco también que aquellos momentos recibiendo cada dosis, preparando su distribución y cumpliendo con la estrategia planeada, nos marcaron tanto que jamás podré olvidarlos. Al igual que ese agradecimiento a mis compañeras de Servicio por haberme permitido recepcionar aquel primer envío. 
Quizá no lo hicimos perfecto pero, a sabiendas de que en tal gesto podría estar el principio del fin, sin duda volveríamos a hacerlo.

lunes, 27 de diciembre de 2021

Otra tarde de Ilusión

Fue otra noche de presentes. Y además -como asegura nuestra Sirenita-, quien nos regala en Nochebuena, nos conoce muy bien. Solo así se explica que bajo aquel árbol hubiera esas entradas con mi nombre. Una para cada uno de la familia, con la que asistir de nuevo a ese lugar donde ocurren los milagros: el circo. En esta ocasión, para el domingo siguiente en el de Nadal, en la ciudad de Vigo. 
Mientras retiraba su envoltorio recordé aquellas tardes de pueblo con mis abuelos, ante cualquier carpa improvisada, aplaudiendo al hombre-orquesta con su cabra equilibrista... esas tardes de barrio junto a mis padres, frente a cierta pista, temerosos de que algún tigre hiriese al fornido domador... estas tardes de pandemia con mis pequeños, permitiéndonos disfrutar del mayor espectáculo del mundo. 
Respetando cada medida establecida, en este 2021 sumamos cuatro sesiones circenses... Y haciendo balance de mi vida, ¡creo que más de cincuenta! Con un detalle así, ¡conmigo siempre aciertan! Será que la Sirenita lleva razón y quien nos quiere sabe de sobras que lo que más me gusta que nos regalen es eso tan sencillo -y a la vez, tan extraordinario- llamado ILUSIÓN.

miércoles, 22 de diciembre de 2021

14.794 motivos para felicitarnos

En noches como esta, a las puertas de otro sorteo de Lotería de Navidad, me sobrevienen 14.794 deseos. Ese fue el número al que mi padre confiaba su fortuna. Estuvo abonado a él durante más de treinta años en la única administración que había en nuestro pueblo... Pero nunca le tocó. 
A él le habría gustado que su décimo saliese premiado para -según nos decía- que nos quedase una herencia cuando faltara. Mas sin darse cuenta, desde su trabajo, su forma de ser y su día a día junto a mamá, ambos acabaron dejándonos una inmensa: la de saber que esa suerte no está en lo que nos pasa, sino en cómo lo vivimos.
Desde otro recuerdo tan emotivo, deseándonos ese premio gordo consistente a menudo en saber disfrutar de lo más sencillo, vayan 14.794 motivos para felicitarnos y desearnos de corazón algo tan cercano -aunque a veces tan distante- como una ¡Feliz Navidad!

martes, 21 de diciembre de 2021

Los datos del día

Leo entre las noticias de este martes que varias Comunidades han batido récord de contagios COVID19 en un solo día -16 de ellas se encuentran en situación de riesgo muy alto a este respecto-, que alguna ha reinstaurado estrategias restrictivas como el toque de queda o la limitación de aforos, que en este contexto ha crecido significativamente la presión asistencial hospitalaria -especialmente en UCI, estando la media nacional en ese mismo riesgo muy alto-, que el Consejo de Directores de Colegios de Madrid ha solicitado el cierre inmediato de sus centros por el incremento de brotes escolares... E incluso que mi sociedad científica de referencia, la Española de Epidemiología, ha advertido hoy de la necesidad de instaurar medidas urgentes, insistiendo en que la vacunación debería acompañarse de acciones preventivas como el uso adecuado de mascarillas, el mantenimiento de la distancia física y social, una correcta higiene de manos, la ventilación de espacios cerrados y el evitar aglomeraciones.
Ante tal catarata de titulares, empatizo con cada persona que comparte conmigo cualquier preocupación relacionada con esta pandemia que nos azota, entendiendo que recurran a llamarme, en busca de lo que suponen una voz acreditada. ¡Más de cien consultas personales en los últimos tres días! También de récord. Familiares, amigos, vecinos, compañeros, conocidos o incluso alguno que en ocasiones no sé quién puede ser. 
Sea como fuere, aun cuando ya no ocupe un puesto de epidemiólogo y agradeciendo por supuesto su confianza, siempre me tendrán ahí; informándoles, aconsejándoles o simplemente escuchando, como haría ante mis propios hijos. Porque creo firmemente que -ojalá antes que después- acabaremos saliendo de esta... Pero eso sí: siendo responsables y entre todos.

lunes, 20 de diciembre de 2021

Suspendiendo mi Cambio de Estación

Como consecuencia de la realidad epidemiológica que actualmente vivimos y aplicando ese principio de precaución del que hacemos norma los preventivistas, me entristece compartir que el encuentro literario Cambio de Estación, organizado por Bibliotecas Municipales de León y que habríamos celebrado mañana martes por la tarde en su centro de Padre Isla, ha quedado suspendido, posponiéndose sine die para cuando la situación resulte más benévola. Tal vez con la venida de otra nueva primavera.
Reitero mi agradecimiento infinito al personal de Bibliotecas... Y parafraseando a nuestro amigo Nicasio, quien acostumbra a decirme que en los silencios también hay música, asumo que ahora es momento de callar, pese a lo mucho que aún nos quede por contar.

domingo, 19 de diciembre de 2021

Siendo Música y Deporte

En la difícil tarea de ser papás o mamás, hemos procurado desde siempre que dos patas de esa silla llamada Educación sean para nuestros hijos la Música y el Deporte. El Principito apostó desde un inicio por Trombón y Balonmano; la Sirenita, por Piano y Gimnasia Rítmica. Asumimos que en dicho objetivo nuestra implicación acabará siendo máxima, de manera que hemos de acompañarles a sus ensayos o entrenamientos, esperar pacientemente, enseñarles junto a sus monitores que unas veces se gana pero siempre se aprende... En definitiva, cuadrando nuestros horarios para que en ambas ramas -tan cargadas de esos frutos llamados valores- nunca dejen de crecer.
Hemos de reconocer también que a menudo, en tal empresa, nos abrazan con refuerzos positivos. Desde esa sonrisa después de un partido hasta actuaciones como la que este viernes realizó nuestra pequeña, representando a su colegio junto a sus amigas en la exhibición navideña de Gimnasia que organizaron las Escuelas Deportivas Municipales de León. Lo hicieron genial, sencillamente de diez. La señal pactada con ella de que todo iba bien era nuestro pulgar hacia arriba; ¡y desde la grada, no dejamos de tenerlo en dicha posición!
Por ello, quisiéramos felicitar a cada niña gimnasta, y en especial -junto a nuestras mil gracias de cada día- a quien tanto les ayuda en semejante tarea educativa: su profesora Laura. A fin de cuentas, el objetivo resulta complicado... pero actuando en equipo, ¡no parece que lo estemos haciendo tan mal!

sábado, 18 de diciembre de 2021

Blue Christmas

En estos tiempos de verdades absolutas, todos cultivamos un negacionista en nuestro interior. Los hay quienes siguen creyendo que la Tierra es plana -de hecho, alguien aseguró que aún son mayoría entre la población mundial-, que el presidente Kennedy sobrevivió a su propio atentado, que ningún hombre pisó jamás la Luna, que incluso antes de esta pandemia las vacunas no salvaban vidas -pese a haberse constatado que solo la potabilización del agua ha generado mayor beneficio al respecto-... Y en mi caso, que Elvis Presley ni siquiera falleció. Lo digo totalmente convencido. Solo así se explica que su música haya formado parte en tantísimas ocasiones de la banda sonora de mi vida. 
De su mano afrontaría aquel primer baile de graduación -Heartbreak Hotel-, el adiós a nuestros padres tras su accidente -Always on my Mind-, ese camino que lleva hasta el altar -Can't Help Falling in Love-, e incluso algún cuentacuentos que, bajo la mediación de Cáritas, realicé en el Centro Penitenciario de Daroca -Jailhouse Rock-. 
Porque hay presentes como la Música o el significado de otra Navidad que nunca morirán. Sean del color que sean. Y si no, ahí está esa melodía suya titulada Blue Christmas para recordárnoslo cada vez que lo olvidamos.

jueves, 16 de diciembre de 2021

Cambiando de Estación

El próximo martes 21 de diciembre, a partir de las 19:00 horas, seré el invitado del evento Cambio de Estación, organizado por Bibliotecas Municipales de León, que se celebrará en la Biblioteca Padre Isla -Avda. del Padre Isla 57- de la capital leonesa. Durante el acto estaré acompañado por una persona vinculada al mundo de la Literatura desde distintas perspectivas, Héctor Escobar, aprovechando para conversar a propósito de mí como escritor y de toda mi obra. Y más concretamente, de esas Catorce lunas menguantes (MAR Editor), ilustradas por la genial Raquel Ordóñez Lanza, con las que el año pasado obtuvimos el II Premio Liliput de Narrativa Joven.

miércoles, 15 de diciembre de 2021

Parar a escuchARTE

Parar a escuchARTE: Arte contemporáneo en el Hospital de León a través de la mirada de los jóvenes
 constituye una actividad de aprendizaje-servicio programada en el Complejo Asistencial Universitario de León -CAULE-, en cuyo Servicio de Medicina Preventiva trabajo, en colaboración con al Departamento de Educación y Acción Cultural -DEAC- del Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León -MUSAC-, IES Legio VII, IES Antonio García Bellido y CEO Camino de Santiago. Está vinculada al Proyecto de Investigación Educativa titulado La práctica de las enseñanzas artísticas en tiempos de pandemia, financiado por la Consejería de Educación de la Junta de Castilla y León, a través de la Dirección General de Innovación y Formación del Profesorado.
Mañana jueves, a las 8:30 horas en su aula de formación, asistiré a la presentación de este proyecto, resaltando su aplicación en el ámbito sanitario: una manera de humanizar la formación, trabajando con las emociones del alumnado para aumentar su motivación y actitud positiva hacia el aprendizaje. Y es que, sin duda alguna, esta investigación demuestra que el arte también puede ayudar a superar los efectos emocionales de la pandemia.

sábado, 11 de diciembre de 2021

Una noche en el TEDxLeón

Por gentileza de su alma mater, Ernesto González Castañón, ayer asistimos a la novena edición del evento TEDxLeón en el que -sumidos en su momento Distanxe- distintos oradores comparten sus ideas con el público asistente. No era ni mucho menos la primera vez que acudíamos, pero es cierto que -aun manteniendo su metodología- cada ocasión resulta siempre distinta.
En el evento hubo oradores pertenecientes al ámbito de la Educación, la Historia, la Música, la Acción... Nos ofrecieron desde momentos sobrecogedores a espacios para la sonrisa. Cada cual exponiendo sus vivencias e invitándonos a reflexionar a propósito de ellas. 
Sin duda, otro éxito de público que nos lleva a felicitar de corazón, no solo a sus organizadores y participantes, sino también a tantos voluntarios, patrocinadores y demás que lo han hecho posible. Así que, ¡volveremos a contarnos en la próxima edición! Y es que al final, entre todos, dimos por cierto aquello de que la distancia nunca olvida lo que el corazón recuerda.

jueves, 9 de diciembre de 2021

Viajando a mis raíces

Aun cuando vivo en una ciudad tan mágica como León y, a todos los efectos, me considero un carruzico más, me encanta cada vez que puedo dar una vuelta por mis raíces, para que de paso nuestros hijos las conozcan. En este sentido, el último puente de la Constitución ha sido un momento idóneo. 
Iniciamos aventura alojándonos en Soria capital. De siempre la recuerdo hospitalaria. No en vano, entre sus calles escribí gran parte de mi infancia. Junto a esa familia materna que tanto quiero, recorrimos aquel Collado pintado de Navidad. La calle acaba justo en esa Dehesa que mis padres patearan de novios en muchísimas tardes de domingo. Así se lo conté a mis chiquillos.
De allí, salimos a conocer -en mi caso, reconocer- uno de los pueblos más bonitos de España: Albarracín. Sin duda, de lo más recomendable. Tanto que, en mi próximo libro, alguno de sus cuentos le tomará prestado un escenario. 
A la mañana siguiente nos embarcamos en esa senda de los dinosaurios llamada Dinópolis. La Sirenita y el Principito -confieso en voz bajita que nosotros también- disfrutaron como nunca. Y nos adentramos en esa ciudad de al lado que, además de existir, derrocha hechizo: Teruel.
De allí al Monasterio de Piedra; un paraje tan exclusivo que a cualquiera deja sin calificativos. Eso sí: entre tanto salto de agua, tiro porque se me lleva la corriente. Y estando tan cerca ese Calatayud en el que nació mi abuela materna -en cuya UNED cursé también parte de mis estudios de Psicología-, nos acercamos a recorrerla buscando fonda y pitanza en su célebre Mesón de la Dolores.
El final de esta travesía tenía última parada en Zaragoza. En apenas un día, nos reencontramos con mis hermanos -sentimos de corazón no poder estar junto a otros parientes y amigos- y deambulamos por los rincones más pintorescos de la ciudad... ¡Y de mis raíces! Así, le presenté a nuestros pequeños el barrio en el que crecí -por entonces llamado La Química-, mis colegios de parvulitos -el CN Joaquín Costa- y EGB -el CN Jerónimo Zurita-, mi instituto -el INB Mixto 5-, mi facultad de Medicina, ese estadio de la Romareda que antaño nos diese tantas alegrías... 
En todos estos lugares sentí el paso del dios Cronos. Sin embargo, hubo uno -solo uno- en el que eso no sucedería: en aquel Teatro Principal de Zaragoza, del que fuera abonado durante tantos años, y al que acudimos a ver el musical El tiempo entre costuras. Allí, por un instante, tuve la sensación de que la eternidad se había detenido. Y es que ese podría ser alguno de los efectos no descritos de viajar de vez en cuando a tus raíces.

viernes, 3 de diciembre de 2021

Una mañana entre colas

Durante la labor asistencial que ejerzo en mi Hospital, procuro atender a su hora a cada paciente citado, desde la convicción de que la puntualidad por ambas partes -además de ser una virtud- ayuda al buen funcionamiento de nuestro Servicio. 
Hoy pedí el día libre para realizar distintas gestiones personales que ya no podía demorar. Una de ellas, abonar en mi oficina bancaria otro impuesto inventado sobre recogida de aguas, para lo que solicité cita a través de ese agente financiero que tengo asignado -aunque jamás lo haya visto en persona- mediante su portal telemático. 
- Sin problemas -nos respondieron-, mientras pase de 08:30 a 11:00 horas. 
De manera que a las 9:00 horas en punto ya estaba allí. La cola por entonces parecía infinita. Personas de todo tipo y condición guardábamos marcialmente la distancia establecida, a la espera de que los dos cajeros que atendían -entre cafés y necesidades fisiológicas, a veces solo uno- resolvieran nuestras dudas. Allá estuve esperando casi hora y media. De pie, aunque dentro de la entidad. Hacia las 10:30 horas, la persona mayor que me antecede accedió a su ventanilla. Necesitaba realizar una transferencia.
- Esto debe hacerlo desde el cajero automático; o si no mejor, desde el propio portal del banco -le explicaba esa joven cajera a aquel octogenario-. Es muy fácil. Entra con su móvil en la plataforma Google Play, se descarga esta aplicación que le anoto y, una vez esté operativa, desde su propia casa lo gestiona sin problema. Si tuviese cualquier duda, consulte su tutorial.
El señor, tan perplejo como impotente, se excusó insistiendo en que no sabía hacerlo. Entonces la muchacha optó por un plan B:
- Si se la hacemos nosotros desde aquí, le costará tres euros.
Quinientas pesetas de cargo más una eternidad por saltarse tal impedimento y semejante despersonalización impuesta por esas nuevas tecnologías que a algunos les/nos pillan demasiado viejos. Así no es de extrañar los indicadores de salud mental que últimamente constatamos al respecto. Al menos sentí que el hombre los pagó a gusto.
Después liquidé tal deuda con la Administración, domicilié su recibo, me despedí de esa cola aún más infinita y aplacé otro café pendiente con mi amigo Nicasio. Y es que tocaba ir luego a revisión odontológica con nuestra Sirenita, y de seguro que volveríamos a esperar. Tristemente, en esta cotidianidad tan llena de colas, tampoco me equivoqué.

miércoles, 1 de diciembre de 2021

El síndrome de Kessler

Hace apenas unos días, el ejército ruso destruía con un misil cierto satélite durante unas maniobras, generando con ello miles de residuos sólidos en la estratosfera que pusieron en serios riesgos a la Estación Espacial Internacional. Algo similar había hecho China no hace demasiado tiempo.
Y es que ya lo expuse en uno de los capítulos de mi libro Catorce lunas menguantes (MAR Editor), ilustrado por la genial Raquel Ordóñez Lanza, con el que obtuvimos aquel II Premio Liliput de Narrativa Joven: aunque no los veamos, estamos llenando el universo de deshechos. No en vano, se estima que ya hay más de 330 millones de objetos de origen humano orbitando alrededor de la Tierra, habiéndose superado el llamado umbral crítico de permisividad. Son satélites o fragmentos de los mismos que se mueven a una velocidad endiablada, pudiendo chocar contra otros satélites a quienes inutilizan -comprometiendo con ello nuestros sistemas de comunicación o seguridad-, a la vez que generan más basura espacial. Esta reacción en cadena se conoce como Síndrome de Kessler, en honor al científico que la describió.
Ciertamente, tal inmundicia supone un riesgo real para satélites y astronautas, pudiendo inutilizar las órbitas bajas en las que se sitúan muchos de ellos necesarios para nuestras actividades cotidianas: desde comunicaciones a través de teléfonos móviles hasta sistemas de localización tipo gps. Y es que, al igual que leí en cierto cartel en nuestra última excursión por la montaña, la basura que arrojamos -también allá arriba- no habla... pero, tristemente, dice mucho de nosotros.

domingo, 28 de noviembre de 2021

Un fin de semana como otro cualquiera

Este fin de semana lo hemos aprovechado para montar en casa nuestro árbol de Navidad. A ocho manos y con música de fondo, le pusimos luces, bolas plateadas, detalles de todo tipo... Incluso el paisaje quiso sumarse a la estampa, regalándonos un tiempo cargado de nieves. 
Como el frío apremia fuera, después de degustar otra pizza calentita, celebramos lo bien que nos quedaron los adornos disfrutando una película de aventuras. Dado que este curso ha empezado a jugarlo, nuestra Sirenita nos retó luego a una partida de ajedrez. Era la primera que me hacía, pues hasta ahora sus clases se limitaron a mover los peones hacia delante o sus alfiles en diagonal. Y entre tanto entusiasmo, los consejos de su hermano sobre el llamado jaque pastor y algún despiste mío consentido, podemos anunciar que debutó con victoria. Se alegró mucho; quizá demasiado. No cabe duda de que en todo proceso educativo, además de a jugar, hemos de enseñarles a saber ganar.
Y empezamos a escribir nuestras postales de Navidad. A ser posible a lápiz sobre tarjeta, con algún dibujo incluido; que en estos tiempos tan digitalizados, cada vez valoramos más aquello que se hace a mano poniéndole corazón. 
Esa cena mexicana, algún partido de fútbol televisado, otro de balonmano suspendido, aquel chocolate con churros... En definitiva, un fin de semana como otro cualquiera, haciendo lo que siempre procuramos: compartir.

sábado, 27 de noviembre de 2021

En el lugar donde suceden los milagros

A menudo pienso que tengo mayor proporción de niño que de adulto. De hecho, en lo que va de año, he acudido más veces a un circo que al consultorio médico. Y es que, concretamente ayer, asistí al tercer espectáculo circense en este complicado 2021. Acudimos junto a nuestros hijos y unos amigos a la propuesta del Stellar Circus llamada Somnia. Reconozco que su puesta en escena nos fascinó, nos llenó de ese encanto que derrochan las sonrisas, nos emocionó su historia adornada de Música... Incluso cuando aquel equilibrista cayó accidentalmente al saltar sobre su cuerda, siendo capaz de reponerse para completar otro más difícil todavía.
Hadas, faunos, unicornios, acróbatas, payasos... Alguno de mis personajes literarios afirmó en cierto renglón que circo es el lugar donde suceden los milagros. Ayer asistimos de nuevo a ese de descubrir que la Magia -siempre, siempre- empieza contigo.

jueves, 25 de noviembre de 2021

Del Vignemale y otros derechos

Nos ocurrió en el siglo pasado durante la subida al Vignemale -3.298 metros de altitud-, la cumbre más alta del Pirineo francés. Luce el sol. A mitad de la ascensión, nuestro equipo de montañeros aragoneses se topó con otro equipo bretón en el que uno de sus miembros se había precipitado desde una altura indeterminada. En mi condición de médico, le exploré e intuí que presentaba una fractura de tibia. Así se lo hice saber. Inmovilizamos su pierna lesionada y les propuse avisar a un helicóptero de emergencias, a fin de que procedieran a su evacuación. Desde un punto de vista sanitario parecía lo indicado. Sin embargo, ninguno de ellos quiso, bajo el argumento de que no disponían de seguro y en tales condiciones deberían abonar ese servicio. Así que, formando una especie de sillita de la reina y bajando poco a poco a su compañero accidentado, ellos mismos realizaron el traslado.
Por otro lado, nos sucedió después del confinamiento durante una excursión senderista por la montaña leonesa -1.500 metros de altitud-. Reina la niebla. Durante nuestra ruta familiar, encontramos a tres personas juntas, una de las cuales se ha torcido su tobillo al saltar alguna acequia. Me presento como médico, procedo a su exploración y le diagnostico un esguince leve -a lo sumo moderado- en su articulación. Como suelo hacer en mi praxis asistencial, le recomiendo lo mismo que en tal caso recomendaría a nuestros hijos: que al no ser excesiva la distancia ni el terreno abrupto, vuelvan sobre sus pasos andando poco a poco, con apoyos y sin forzar, hasta alcanzar su coche. Luego, por precaución, que acudan a algún centro sanitario para otra valoración. Su propia bota haría de fijador. 
Entonces, el más mayor sugiere:
- ¡Y si llamamos a un helicóptero para que le evacúen!
Yo les explico que, en mi opinión, su lesión no es tan grave como para eso, que con cuidado podría deambular... Además -desde la experiencia de acumular cientos de horas como médico de vuelo-, movilizar cualquier aeronave de emergencias, con su personal, en esas condiciones de escasa visibilidad podría resultar peligroso.
- ¡Pero a mí me duele! -insistió la persona herida.
- ¡A fin y al cabo, solo reclamamos nuestro derecho! -replicó el más joven.
A pesar de mis argumentos repetidos, decidieron avisar por su cuenta al Servicio 112, desde el cual acabaron movilizando al referido recurso. De hecho, mientras seguíamos por la senda, le vimos dar mil vueltas tratando de aterrizar... Al día siguiente leeríamos tal noticia en la prensa local: Rescate de riesgo a una montañera accidentada... Podía haber sucedido algo. Y es que el verdadero riesgo estuvo en la meteorología. 
Al vivir esta experiencia revivo aquella del Pirineo francés. Quien realmente lo necesitaba -allí a falta de seguro- no lo quiso por si debía pagarlo... y quien no -aquí, eso sí, sabiendo que era gratuito-, lo demandó aireadamente pues le parecía de justicia.
Como expusiera Nelson Mandela, privar a los seres humanos de sus derechos es poner en tela de juicio su propia humanidad. Totalmente de acuerdo. La consolidación de muchos de esos logros nos ha costado demasiado como para dar ningún paso atrás. Lo malo viene cuando -quizá de manera inconsciente- anteponemos nuestro ego y acabamos abusando de ellos.

lunes, 22 de noviembre de 2021

En el día de Santa Cecilia, patrona de los Músicos

Alguien afirmó que los músicos derrochan excentricidades. Si miramos a la época clásica, cuentan que Mozart odiaba la flauta, que un Beethoven arisco y solitario encontraba inspiración en sus largos paseos por el campo, que Rossini escribió el aria Di tanti palpiti mientras esperaba que le sirvieran un risotto en cierto restaurante veneciano, que Franz Liszt recibió tantas solicitudes de trenzas de su cabello que acabó comprando un perro y enviando en su lugar trozos de uñas... Si nos referimos a la era contemporánea, Madonna acostumbra a llenar su camerino de flores con un tallo que mide exactamente 15 centímetros, Michael Jackson adquirió cierta cámara hiperbárica a fin de conservar su juventud, Elton John gusta de ver cualquier partido de fútbol antes de sus conciertos, Jennifer López -además de viajar con sábanas propias- exige que su mobiliario sea completamente blanco, Christina Aguilera presume de pasar los domingos desnuda sin salir de casa, los Rolling Stones viajan durante sus giras con sus muebles -incluyendo una mesa de ping pong-... E incluso el gran Frank Sinatra escribió en su testamento que cuando muriera pusiesen dentro de su ataúd una botella de whisky.  
En mi caso, aun reconociendo que entre parientes y amigos son muchos, cada músico que pone acordes a mi vida lo que realmente derrocha es cercanía, vitalismo, sensibilidad y montones de valores positivos. Desde el piano al trombón, pasando por todas las notas del pentagrama. Por ello, en este día de Santa Cecilia, su patrona, quisiera darles las gracias y felicitarles de corazón, a sabiendas de que -como asegurase en cierto renglón alguno de los personajes de mis cuentos- la Música, su Música, es el arte de acariciar nuestra alma. Y también desde la convicción de que, atendiendo a mis muchas excentricidades -desde practicar plogging hasta componer palíndromos-, seguramente yo habría tenido plena cabida entre ellos.

sábado, 20 de noviembre de 2021

La paradoja de las estufas exteriores

Cuando menos el mensaje resulta disonante: manifestaciones multitudinarias para que los países reduzcan drásticamente la emisión de gases con efecto invernadero, al tiempo que la facturación en estufas exteriores que tantos generan por parte de bares y restaurantes se incrementa en España en más de un 50% respecto al año pasado. Incongruente que reclamemos a nuestros gobiernos otra política climática más eficiente, a la vez que respaldamos un sistema de calefacción que desde el punto de vista meramente energético supone un derroche insostenible. Contradictorio que haya ciudades europeas -la francesa Rennes fue la primera- en la que tanto público como hosteleros o autoridades acuerden conjuntamente la prohibición de estufas de exterior, y que solo para Madrid se calcule que estos artefactos vierten unas 17.000 toneladas de CO2 al año. Extraño que -a fin de no contaminar- en muchos establecimientos de Copenhague, Oslo y otras ciudades escandinavas se apueste por los llamados abrigos de calle o estufas portátiles de biomasa -que en vez de calentar el aire, lo hacen directamente a las personas-, y que en la cafetería que hay justo debajo de mi casa sus cuatro calentadores de gas estén prendidos todo el día, sin ningún tipo de control. Discordante que se enciendan incluso en verano como reclamo nocturno, que se enciendan por sistema, que se enciendan sin que haya clientes... que se enciendan sin apenas regulación. Y lo más paradójico de todo es que antepongamos así nuestro derecho a estar calentitos fuera -que en ningún caso niego, sino para el que reclamo un uso eficiente- a nuestro deber de cuidar este planeta
A pesar de que mi amigo Nicasio nos recomienda que deje el tema por considerarlo otra batalla perdida, seguiré mostrando tal extrañeza por tanta incoherencia. A fin de cuentas, parafraseando al genial Rousseau, prefiero ser un hombre de paradojas que un hombre de prejuicios

jueves, 18 de noviembre de 2021

Nuestros bolígrafos BIC

Evidentemente vivimos en un mundo invadido por la tecnología. Hay cierta tienda al lado de nuestra casa -que casualmente entrega productos comprados on line desde algunas plataformas- en la que solo puedes guardar fila si descargas su código de barras, hoteles que únicamente admiten reservas a través de su página web, ejercicios del colegio que no hay otra manera de entregar que mediante su classroom virtual. Como diría mi amigo Nicasio, eso es una realidad que debemos asumir porque así será la realidad del futuro.
En principio, y a pesar de los posibles efectos secundarios que en ella diagnostique, tampoco se lo discuto. Los tiempos cambian y nosotros debemos cambiar con ellos. Lo que a mí más me preocupa es que en esa exaltación a las nuevas tecnologías -aunque ahora mismo resulta más nuevo un boli BIC que cualquier ordenador- olvidemos cultivar facetas de la vida tan importantes como la gestión de nuestras emociones, escribir textos a mano, modelar arcilla, respetar la Naturaleza o el propio proceso comunicativo.
Por poner algún ejemplo, el pasado fin de semana asistí a una interacción vía chat entre nuestro Principito y un compañero suyo del equipo de balonmano -según todos, otro as en el manejo del Brawl Stars-, a propósito del resultado de su último partido:
- ¿Cómo has quedado? -preguntaba mi hijo.
- ¡Palizón! -le respondía en un escueto mensaje plagado de emoticones, incluidas dos ranas y la bandera de Brasil.
- Pero, ¿habéis ganado o habéis perdido? -insistió.
-¡Sí, de veinte! -esta vez junto a un meme imposible de interpretar.
Sea como fuere, después de dos preguntas seguíamos sin saber si en verdad había salido victorioso o derrotado. De manera que planteamos una tercera:
- Entonces, ¿ganasteis?
En esta ocasión su respuesta consistió en una presentación con varios fuegos artificiales expandidos por la pantalla que traducimos por un simple ¡sí!
Porque uno de los riesgos principales que atribuimos a tanta robótica asienta precisamente en eso: en que -acostumbrados a competir ante tales píxeles- no recordemos que el destinatario último de nuestra comunicación será siempre una persona. De ahí que, al menos en casa y procurando evitar esos olvidos, sigamos manejando simultáneamente nuestros bolígrafos BIC.

sábado, 13 de noviembre de 2021

Justos por pecadores

No hace tanto tiempo -aunque al ocurrir antes de aquel confinamiento parezca una eternidad- asistí como espectador a cierta exhibición de gimnasia rítmica. En ella actuaba la hija de unos amigos y habíamos quedado en acompañarles en tal evento. Acudíamos gustosos.
El acto discurría con normalidad hasta que, justamente a la hora prevista, se disponía a salir el grupo de ocho niñas en las que actuaba aquella pequeña. En un principio, a pesar de su anuncio repetido, no aparecía nadie. Algún murmullo comenzó a propagarse por la grada. Y entonces, micrófono en mano, su entrenadora salió diciendo lo siguiente:
- Hace media hora nos llamó la mamá de una de estas gimnastas para comunicarme que, por el motivo que fuera, su hija se había portado mal y le había castigado con que no participara en esta actuación. De manera que siendo un número grupal, en el que cada miembro resulta imprescindible, no lo podemos hacer.
Un ¡oh! de lo más sorpresivo apagó por un instante su voz entrecortada. Sin embargo, prosiguió:
- Les ruego, por favor, que no castiguen a sus hijos y a nadie con consecuencias así, que repercutan sobre terceros que carecen de cualquier culpa. En ese correctivo, seguramente sin saberlo ni quererlo, esa madre ha castigado también a otras siete chiquillas que desbordan ilusión por actuar... Y de paso, a todos ustedes que no las podrán ver. ¡Que nunca paguen justos por pecadores!
Y sintiéndolo mucho, despidiéndose dando mil gracias, se marchó. Todavía recuerdo la decepción en el rostro de nuestros amigos.
Aun ahora, otra eternidad después, remiro aquella experiencia y procuro aplicarla en nuestra vida diaria. Tal vez porque, parafraseando al célebre Pitágoras, educando a los niños bien -y poniéndoles consecuencias bien- no será necesario castigar a los mayores.

martes, 9 de noviembre de 2021

Manolo, el de los 14

Jenaro, el de los 14
es una película española de los años setenta, dirigida por ese genio de la comedia llamado Mariano Ozores. Protagonizada por Alfredo Landa, su argumento versa en torno a un humilde pregonero a quien cierto domingo le cambia la vida tras ganar varios millones acertando los catorce signos de la quiniela de fútbol.
Hace apenas tres jornadas, junto a esa peña de amigos con la que acostumbro a compartir, estuvimos a puntito de vivir una experiencia similar. Porque al comprobar nuestro boleto, constatamos que habíamos cuadrado todos los pronósticos, si bien al fallar el denominado pleno al quince resultó imposible acceder a ese bote acumulado de tres millones de euros. Y eso que anduvimos tan cerca que si el delantero centro del Cádiz llega a marcar gol contra el Español en esa última jugada, nos lo habríamos llevado. A veces la suerte, para bien o para mal, pasea a escasos centímetros de nuestra portería.
Aun así, siendo tantos a repartir, pillamos un aguinaldo anticipado que nos ha llenado a todos de alegría. Incluso otro amigo de vida me felicitó con simpatía apodándome Manolo, el de los 14. Bueno, ¡alegría para todos menos para uno!, pues ahí sigue algún peñista anclado en aquel error del delantero, lamentándose de lo cerca que estuvimos de un gran premio y quejándose por ello de su mala fortuna. De nada le sirve nuestro consuelo, ni el aliento para que valore ese pellizco que nos ha caído del cielo.
Ciertamente, vuelve a ser aquello del vaso medio lleno o medio vacío. Y es que, como acabaría descubriendo aquel Jenaro de la película, cada vez estoy más convencido de que la suerte no está en lo que nos pasa... sino en cómo lo vivimos.

lunes, 8 de noviembre de 2021

El verbo Voluntariar

Como socio de base del Teléfono de la Esperanza recibo periódicamente su revista A Vivir; una publicación de lo más interesante, con artículos actuales, oportunos y entretenidos que nos ayudan a tomar perspectiva en estos tiempos tan marcados por las prisas. En su número de otoño aborda asuntos de primer orden como el de esa plaga oculta llamada suicidio, nuestra salud emocional o la situación de los jóvenes ante cualquier crisis.
Entre sus noticias más relevantes se encuentra la del premio que esta asociación ha otorgado al psiquiatra Luis Rojas-Marcos por su trabajo en favor de la salud mental y su compromiso con los más desfavorecidos. Sin duda, totalmente merecido. De hecho, además de admirar su labor humana y profesional, me he sumado a su petición realizada a la Real Academia de la Lengua para que acepte en nuestro vocabulario el verbo voluntariar, tal y como existe en otros idiomas -por ejemplo, en inglés con voluntee-. El propio Rojas-Marcos ha esgrimido en multitud de ocasiones las ventajas de conjugar tal infinitivo, a sabiendas de que la persona que realiza una hora de voluntariado a la semana, duerme mejor, tiene menos ansiedad y abusa menos del alcohol... O como aseguraría cualquiera de los personajes de mis cuentos, ejercer de voluntario constituye un auténtico búmeran: cuanto tú das, te acabará volviendo con creces.

domingo, 7 de noviembre de 2021

50º aniversario del Club de Atletismo Scorpio71

Si el Balonmano fue el deporte de mi infancia, el Atletismo lo sería de mi juventud. De hecho, lo practiqué federado durante varias temporadas en los clubs Real Zaragoza -entrenado por el inolvidable Enrique Lope- y en la Peña Zoiti de Huesca -bajo la batuta de ese entrenador, también extraordinario, llamado Pedro Millán-. Hice medio fondo primero y marcha atlética después, si bien he de admitir que mis marcas apenas pasaron de discretas. A lo más que llegué fue a conseguir un campeonato universitario de 10 kilómetros marcha -en Zaragoza- y a hacer mínima para el campeonato nacional en esa misma modalidad -al que acudiría, en Santiago de Compostela-.
Sin embargo, los principales trofeos que guardo de aquella etapa no están en ninguna vitrina, sino entre mis recuerdos. Durante esos años lo pasé sencillamente genial, asumí tantísimos valores que transmite este deporte, conocí a personas estupendas que aún conservo como amigas... Muchas de ellas integrantes de aquel club de amarillo, llamado Scorpio71, contra las que a veces competíamos sobre el tartán, para acabar siempre luego como aliados. De hecho, en sus participaciones en tantas ligas, les animábamos desde la grada para que llegaran lo más lejos posible.
Esta misma semana, el Club de Atletismo Alcampo-Scorpio71 ha cumplido cincuenta años. Medio siglo de vida siendo referencia de este deporte tan lleno de magia, habiendo contado en sus filas con atletas olímpicos como Esther Lahoz o Carlos Mayo, entre otros muchos. Quizá por ello, en la actualidad tenga a sus dos equipos -masculino y femenino- en la élite del panorama español, aglutinando a más de 400 atletas en categorías superiores y a centenares de niños en su escuela de atletismo.
Scorpiones: mil gracias por todo y felicidades de corazón en estas, vuestras bodas de oro. ¡A por los próximos cincuenta! Entre tanto, nos seguiremos contando en las pistas.

sábado, 6 de noviembre de 2021

En otro paseo con Nicasio

Las mañanas de sábado -siempre con permiso de los partidos de balonmano del Principito- suelen ser un momento inmejorable para pasear por la ribera del Bernesga junto a mi amigo Nicasio.
De entre los muchos temas que abordamos para tratar de arreglar nuestro mundo, hoy comenzamos con lo caro que se ha puesto vivir. Solo en octubre, la inflación se disparó casi un 6% respecto al año pasado. ¡Y qué decir del precio de la luz, de la gasolina, de demasiados productos básicos! Nicasio reconoce que, a fin de aminorar costes, se está convirtiendo en una especie nocturna. Así, procura sobrevivir a medio gas hasta las doce de la noche, poniendo su lavadora de madrugada, volviendo más tarde a casa para gastar menos y llenando de avisos sus paredes para que cuando salga no quede ninguna bombilla encendida. ¡Al final va a llevar razón esa ministra que aseguró que si solo utilizamos la electricidad en el horario llamado valle acabaremos ahorrando dinero!
Luego sacamos el tema de la crisis climática. Nicasio es un negacionista al respecto. Cree simplemente que todo es una invención; que las imágenes del deshielo en la Antártida o Groenlandia están manipuladas, que el aumento global de la temperatura forma parte de los ciclos de la Naturaleza, que el ser humano no tiene nada que ver con tal deterioro... No cree que esas estufas de las terrazas sean tan contaminantes y tan ineficientes desde el punto de vista energético como afirma la Ciencia. Evidentemente, con independencia de nuestra amistad, en eso nunca estaremos de acuerdo. Basta con ver la cantidad de basura que nosotros mismos retiramos en esos paseos para constatar que, tristemente, todavía estamos muy verdes en educación medioambiental.
Por último, hablamos de los seguros de hogar vinculados a una hipoteca, a raíz de un pequeño siniestro que tuvimos en casa. Todo fueron facilidades para su contratación, todo han sido pegas para su cobertura. Tantas que, tras casi tres semanas de demora, al final decidimos que su arreglo corriera por nuestra cuenta. En eso estoy de acuerdo con Nicasio: vivimos en un mundo al revés. Hoy en día, los grandes almacenes financian tus compras, en vez de ser los bancos... esos mismos bancos te ofrecen seguros, en vez de ser las corredurías... Y acabamos depositando nuestra confianza en que vivir no nos salga tan caro en personas a quienes ha resultado demasiado barato llegar hasta donde están.
En fin, querido Nicasio... ¡Hasta el próximo paseo!

jueves, 4 de noviembre de 2021

En Enclave ODS del diario El Español

El diario digital El Español ha publicado estos días en su sección Enclave ODS un reportaje de la periodista María Cendrero que, bajo el título Más conciencia, menos compromiso: ¿tenemos la educación ambiental que realmente necesitamos? aborda la necesidad de los centros educativos para promover el acercamiento entre las personas y la Naturaleza. 
En él se recoge nuestra impresión al respecto y alguno de mis principios -simplemente abrazar un árbol es algo maravilloso-, así como el valor pedagógico que en este sentido concedo a cada cuento. No en vano mi último libro Catorce lunas menguantes (MAR Editor), galardonado con el II Premio Liliput de Narrativa Joven, apunta irremediablemente en esa dirección.
Por si fuera de vuestro interés, adjunto el enlace a tal reportaje. Os sorprenderá.
https://www.elespanol.com/enclave-ods/historias/20211102/conciencia-compromiso-educacion-ambiental-realmente-necesitamos/622688382_0.html

miércoles, 3 de noviembre de 2021

Su historia de amor

Érase una vez, durante algún guateque de domingo en esa ciudad bimilenaria, que cierta chica llamada Dorita y cierto muchacho de nombre Manolo se conocieron. Alguien dijo que les presentó una canción de ese tal Elvis, famoso por sus movimientos de cadera, si bien hay quien asegura que la música de fondo la pusieron realmente Los cinco latinos
Tras un breve garbeo por la pista y acompañados en todo momento por esa amiga Matilde que hizo las veces de carabina, ambos jóvenes compartieron charla, sonrisas, aquella limonada y otra promesa de verse en jueves, al ser ese el día en que ella libraba.
Dorita, cual mismísima Cenicienta, ni siquiera pudo cerrar el baile, pues debía regresar a la casa donde servía para preparar su cena. Manolo, cual mismísimo Peter Pan, quedó ensimismado ante tanta dulzura, como pidiéndole al mundo que se detuviera.
Y es que aquel tres de noviembre de hace tantos o tan pocos años, mamá y papá empezaron a escribir su cuento de vida... pues tal día como hoy se conocieron. De hecho, estarían de aniversario, y de seguro que nosotros junto a ellos. Uno al lado del otro, conjugando todos los verbos que riman con compañía. Así fue hasta el final. 
El poeta Néstor Hernández asegura entre versos que solo existe aquello que se recuerda. Y si nosotros seguimos recordando su historia de amor, será sencillamente porque sigue existiendo.

viernes, 29 de octubre de 2021

La muerte y los niños

Aun cuando la muerte sea también parte de la vida, en la mayoría de las ocasiones resulta difícil de asumir. Y más en estos tiempos con muchas prisas, en los que tantos se consideran -o nos consideramos- sencillamente inmortales.
A menudo, desde su inocencia, los niños son paradójicamente quienes la contemplan con más naturalidad. Y así, en el adiós de su abuelito Manolo -el último de los cuatro que les quedaba-, nuestros Principito y Sirenita, ejerciendo su derecho de llorarle como los que más, nos han dado una lección de serenidad.
El primero recordará siempre lo mucho que su abuelo le enseñó. A él fueron dedicados los goles que marcó en ese partido de balonmano, en aquel pabellón tan cerca del Hospital que hasta creía sentir sus aplausos. La segunda asegura, sin duda, que tuvo al mejor yayo del mundo, pues nadie -absolutamente nadie- le llamaba y le quería como lo hiciera él. ¡Qué bien que en tales circunstancias puedan expresar sus sentimientos!
Además, desde esa actitud nuestra de acogida, cada pregunta planteada ha resultado más complicada que la anterior. Mientras que el Principito se interesó por cuestiones trascendentales relacionadas con ese viaje que acababa de emprender, la Sirenita -mucho más práctica- ya nos preguntaba por lo que estaría haciendo allá arriba entre las nubes. Ciertamente, ese es ahora otro de sus derechos, debiéndoles responder de manera natural, acorde a su edad y con un lenguaje cercano.
Por supuesto, agradecemos también la empatía mostrada en el colegio por todos sus amigos. Este ofreció su juguetes, esa le escribió un poema... Aquel llegó a decirles a corazón abierto que si en algún momento tenían nostalgia, les prestaría por un rato a su abuela.
Evidentemente, el duelo constituye otro proceso adaptativo que requiere tiempo, de manera que todos -incluso los chiquillos- necesitan un periodo para despedirse. Y evidentemente también, nosotros -los adultos- acabaremos sirviéndoles de referente. No en vano, como asegurase el famoso psicoanalista Erik K. Erikson, los niños sanos no temerán a la vida si sus mayores tienen la suficiente integridad para no temer a la muerte.

jueves, 28 de octubre de 2021

Jose Mª Merino, Premio Nacional de las Letras Españolas 2021

Le conocí siendo yo aprendiz de escritor en un curso de Literatura celebrado en León. Meses más tarde, asistí a la presentación de una de sus novelas en Madrid, y allí debatimos en la tertulia de después organizada por nuestro editor Miguel Ángel de Rus. De aquel encuentro surgiría un proyecto bajo el título Antología del Microrrelato II (Ediciones Irreverentes), en el que tuve el honor de compartir con él textos en el libro y reportaje posterior en Diario de León. Sé que ese mismo editor le regaló recientemente alguna de mis creaciones, que de seguro seguirán luciendo en su biblioteca. Y coincidimos de nuevo en la última Feria del Libro de León, donde me dedicaría de manera entrañable otra de sus obras: Dobles (MAR Editor). Sencillamente extraordinaria.
Hoy he sabido que a quien considero desde siempre mi maestro literario, José María Merino, ha sido galardonado con el Premio Nacional de las Letras Españolas 2021 por su maestría y excelencia en la creación de literatura fantástica en novela, novela corta, cuento y microrrelato, y también por la inteligencia de sus reflexiones teóricas sobre la ficción. Académico de la RAE, donde da brillo a su sillón m, Merino es uno de los escritores que más me ha emocionado, que más me ha entretenido, que más he disfrutado... Y siendo yo su último aprendiz y él mi primer maestro, que más me ha enseñado. 
Felicidades de corazón a aquel soñador que cuando era joven quería publicar... Y ahora lo que desea es tener tiempo e imaginación para escribir. Sin duda, seguiremos aprendiendo de él.

lunes, 25 de octubre de 2021

Nuestro abuelito Manolo (in memoriam)

De entre los muchos vínculos familiares que existen, sin duda uno de los más emotivos es el que se establece en cualquier relación entre abuelos y nietos. En mi caso, rememoro a los tres que conocí con un amor inmenso, sin olvidar cada una de sus enseñanzas: aquel refranero tan refranero, las mil y una noches entre cuentos marineros, tantísimas historias de pastores... Concha, Ildefonso y Tomás. Siempre recordaré sus secretos, nuestras confidencias, esos detalles -incluidos los caramelos entre bolsillos- en el día de su adiós.
Desde tal perspectiva, he disfrutado también de la relación que mis hijos han mantenido con su abuelo materno -por circunstancias de la vida, el único con quien plenamente la han podido establecer-: Manolo. Y así, nuestros Principito y Sirenita -junto a su prima María- han cultivado un nexo entrañable con él, compartiendo complicidades, cucuruchos en verano, resoluciones a los problemas de matemáticas, parches para más de una bici pinchada... 
Esta madrugada, el abuelo Manolo ha partido de nuestro mundo. Lo hizo fiel a su estilo: de manera ordenada, despidiéndose en paz y -aunque tuviera motivos para quejarse- sin hacer demasiado ruido. A partir de ya mismo comenzará a cuidarnos desde otra dimensión. 
En su maleta con destino al Cielo llevará toneladas de besos que no pudimos darle por culpa de una pandemia, dibujos de Sirenita en el que los colores tienen nombre de sentimientos, tres goles dedicados de un Principito en su último partido de balonmano... Y una palabra grabada en el alma: GRACIAS. Así, con mayúsculas...  Por ser una persona esencialmente buena, por haber querido como nos ha querido, por habernos servido de ejemplo... GRACIAS a ese Manolo de Villada, de León, de Toral de los Guzmanes. Al ingeniero, al papón, al taurino, al marido, al padre, al hermano, al suegro... Y GRACIAS, por supuesto, a ese Manolo abuelito.
Mostrándose como se muestra en tantísimos detalles de sus nietos, nunca le olvidaremos. Descanse en Paz.

viernes, 15 de octubre de 2021

Presentando a Luis Miguel Alonso

Hoy viernes a las 20:00 horas, en el salón de actos del Instituto Leonés de Cultura -Calle Santa Nonia 1, de León-, tendré el honor de acompañar a Luis Miguel Alonso Suárez en la presentación de su libro El grito de la foresta (Distrito33). 
Luis Miguel Alonso es un escritor leonés, enfermero y diplomado en gestión de servicios públicos, que ha dedicado su actividad laboral a mejorar el desarrollo de la Enfermería desde diversos puestos de responsabilidad y por extensión el propio modelo de salud y la calidad asistencial de sus profesionales. En la actualidad preside la Asociación Española de Enfermería y Salud.
Conociéndole en persona y tras leer su novela -de la que ya le corresponderá hablar a él-, estoy convencido de que este acto literario estará sencillamente fenomenal.

jueves, 14 de octubre de 2021

Diversión sí, pero no así

En otro de esos paseos por la ribera junto a mi amigo Nicasio, comentamos la basura acumulada en varios puntos en los que estos días se han celebrado botellones. Vidrio por decenas, latas a cientos, plásticos por doquier... Ciertamente, parecen vertederos. 
No entendemos ese resultado del divertimento. Como tampoco que en la excursión que hizo Nicasio por las montañas del Bierzo descubriese que alguien se había dedicado a cambiar malintencionadamente las señales de orientación, estando a punto de precipitarse por un barranco. Desde luego, si quien fuera pretendía gastar una broma, estuvo a punto de convertirla en tragedia.
No comprendemos cómo tres usuarios del Taxi de Zaragoza introducen en el vehículo que acaban de parar un litro camuflado de cerveza y, cuando el taxista les indica que no pueden entrar con él, lo vierten sobre sus asientos inutilizándolo para el servicio. ¡Sonríe, que estamos en fiestas!, resopla el más alto. Me consta que tal taxista pretendía saldar algunas de sus facturas con lo que obtuviera en esa noche de trabajo.
Y desde luego no nos cabe en la cabeza que a esas mismas horas, en plena celebración de la ciudad, otro grupo se dedicara con alborozo a arremeter contra cierto hotel -precisamente ese en el que nos alojamos cuando vamos allí- arrancando sus letras o arrojando botellas contra la fachada, mientras eran jaleados por una multitud. Según el parte de prensa, hubo cargas policiales, numerosos destrozos, varios heridos y casi veinte detenidos. Ciertamente, parecía otro campo de batalla.
Ante una realidad en la que políticos que enarbolaron el azote contra las puertas giratorias acaban siendo vicepresidentes de multinacionales o ni siquiera los fueras de juego son ya lo que eran, quizá todos estemos confundidos. Mas nunca deberíamos perder nuestro norte... Divertirse no implica realizar actos vandálicos o incívicos en general. Divertirse ha de ser algo sano, incluso un derecho universal, ejercido -eso sí- con alegría y responsabilidad. De ahí que aboguemos como siempre por la tolerancia; por esa diversión saludable y necesaria en la que todos tengan cabida y a nadie -ni siquiera a uno mismo- se le falte jamás al respeto.

miércoles, 13 de octubre de 2021

El grito de la foresta

Una pandemia con millones de muertos, mascarillas encabezando la lista de medidas preventivas, informaciones bajo control, ese periodista intrépido, aquel científico avezado, un riesgo real de extinción... ¿Nos suena? Estos son algunos de los ingredientes del último libro que he leído: El grito de la Foresta (Distrito93), del leonés Luis Miguel Alonso Suárez. Una novela que cayó sobre mi mesilla de manera casual o causal y que me ha sorprendido gratamente al aunar detalles del género negro por su intriga, de ciencia ficción por su trama, de narrativa ecológica por su fondo... Y de esa literatura crítica e inconformista que invita a la reflexión, por su contenido. 
Una historia genialmente hilvanada que empieza en un teletipo casi desapercibido, que discurre por distintos países, que esconde giros en su secuencia para atrapar nuestra atención y que impondrá un jaque mate a la propia vida en todo el planeta. 
Otro guion degustado en el contexto actual de la pandemia por COVID19 con la que, aun siendo la descrita de naturaleza diferente, descubro algunas similitudes. Entre ellas, la fragilidad del ser humano como especie. Y quizá la percepción de que -aun cuando su lenguaje es fluido y cercano- ha sido escrita por un profesional sanitario que conoce los entresijos de tal situación. Por algo su autor, Luis Miguel Alonso, ostenta entre otros cargos el de presidente de la Asociación Española de Enfermería y Salud.
El grito de la Foresta. Parafraseando su propia reseña, una obra única y especial... como tantas obras, aunque en ocasiones -por haberla disfrutado doblemente como preventivista y como ciudadano- haya pensado que era para mí.

sábado, 9 de octubre de 2021

Poniéndole nota al Congreso Socinorte

Ayer se clausuró el VII Congreso Socinorte, con una extensa relación de notas positivas: los últimos datos de incidencia de la COVID19, cada avance terapéutico habido al respecto, la constatación de que las vacunas han resultado eficaces... También calificaría de diez el haberme podido encontrar con tantos colegas, entre ellos el doctor, músico, compositor y amigo Ricardo Casas, quien nos deleitase al piano durante esa intervención llena de magia, titulada Tarareando la prevención.
De sobresaliente con sorpresa y alegría el que nuestro trabajo Evolución de los viajeros del Centro de Vacunación Internacional de León durante el decenio 2010-2019, realizado desde la Sección de Epidemiología del Servicio de Sanidad de León, fuera galardonado con el premio a la mejor comunicación científica en formato oral. 
Y desde luego, de matrícula de honor, el reencuentro con Mamen e Itziar, compañeras de aquel Máster de Salud Pública que realizamos juntos hace unos años. Aunque no pudiéramos hablar mucho por la dinámica de esta reunión, ha sido un regalo cum laude compartir otra vez con vosotras.

viernes, 8 de octubre de 2021

En la presentación de "La ilustrísima"

Este jueves por la tarde, en el Salón de Reyes del Ayuntamiento de León, tuve el gusto de asistir a la presentación de un libro que ha levantado muchísima expectación: La ilustrísima (Ed. Alrevés), ópera prima de la escritora leonesa Marta Prieto. Una novela que se ha catalogado de apabullante, descarnada y certera, por su crítica social, su lenguaje naturalista y ese trasfondo del asesinato de la presidenta de la Diputación. Y es que, como bien explicara ayer la propia Marta, para entender un crimen de esta naturaleza debes entender antes la sociedad en la que se ha producido.
Genialmente acompañada por el también escritor Fernando Marías, puedo dar fe de que el acto estuvo a la altura de lo previsto, con un lleno prácticamente total, esa atmósfera creada de buena literatura y un resultado sencillamente cautivador.
La ilustrísima, de nuestra estimada Marta Prieto. Sin duda, ¡una de mis próximas lecturas!

jueves, 7 de octubre de 2021

Evolución de los viajeros del CIV-León durante el decenio 2010-2019

En mi condición anterior de médico de la Sección de Epidemiología del Servicio de Sanidad de León, durante más de seis años he sido corresponsable de su Centro Internacional de Vacunación (CIV-León). Desde este puesto he tenido una perspectiva privilegiada para constatar las características de sus usuarios, y cuál ha sido su evolución a lo largo de distintas series temporales.
La habida en el período 2010-2019 la hemos presentado a modo de comunicación científica al VII Congreso Socinorte que se celebra estos días en nuestra ciudad, bajo el título Evolución de los viajeros del Centro de Vacunación Internacional de León durante el decenio 2010-2019.  
En ella concluimos que la atención de viajeros en el CIV-León durante ese periodo aumentó año a año de manera progresiva. Dicho incremento se basó fundamentalmente en aquellos que realizaron un viaje de turismo organizado, de menor duración y entre las mujeres. Asimismo, se ha constatado que cada vez son más los usuarios que poseen una cartilla de vacunación internacional actualizada, lo que podría estar relacionado con su atención por otros viajes previos en ese mismo Centro.

miércoles, 6 de octubre de 2021

En el VII Congreso Socinorte

El reciclaje periódico en asuntos de su profesión constituye una obligación moral para todos los trabajadores, en especial para aquellos pertenecientes a ámbitos que evolucionan muy rápido como es el sanitario.
En este sentido, desde hoy hasta el próximo viernes asistiré en el Auditorio Ciudad de León al VII Congreso Socinorte -Sociedad Norte de Medicina Preventiva y Salud Pública- que, presidido en su Comité organizador por mi compañera de Servicio, la doctora Marta Eva González Pérez, reunirá a más de 200 profesionales vinculados a la Medicina Preventiva, Higiene y Salud Pública.
Tras más de un año marcado por la pandemia provocada por la COVID19, que obligó a la suspensión de este evento en el año 2020, durante estos tres días se abordarán aspectos como las bases inmunológicas de sus vacunas, el desarrollo de las mismas o su terapia, y en qué punto se encuentra la vacuna SARS-CoV2 española. Asimismo, analizaremos el nuevo escenario generado por la pandemia, junto a las amenazas y oportunidades que de ella se pudieran derivar.

martes, 5 de octubre de 2021

Una caída sin red

En esos paseos por la ribera del Bernesga junto a mi amigo Nicasio repasamos los distintos avatares de nuestra vida. A diferencia de a mí, a él no le sorprende que una mayoría de las gestiones que debemos hacer con la Administración tengamos que realizarlas obligatoriamente vía telemática, que para obtener los descuentos de algunos supermercados debamos instalarnos su app en nuestro móvil, que todas las comunicaciones que llegan de los colegios de nuestros hijos sean a través de plataformas digitales... A diferencia de mí, quien me siento saturado con tanta tecnología, él se muestra encantado. No en vano, asegura que los triunfadores del futuro serán los que dominen la informática en el presente. 
Ayer por la tarde quedamos a dar uno de esos paseos. Le sentí nervioso, como perdido... "No me funciona wasap, justo hoy que he de enviar varios mensajes". Miró su teléfono; lo remiró. Estuvo así durante veinte minutos, hasta que hizo una llamada a su compañía y en ella le dijeron que la red había caído. 
A pesar de todas las ventajas que ofrecen esas nuevas tecnologías, personalmente doy las gracias por haber vivido una época en la que las gestiones administrativas las hacías ante el funcionario de turno, el precio final de tu compra lo cerrabas con el tendero o mis padres charlaban de lo que fuera con mis maestros sin pantallas de por medio. No sé si por entonces éramos más humanos ni si contábamos menos adicciones, pero al menos existía ese lenguaje gestual que difícilmente se transmite a través de las ondas wifi. 
Aun a riesgo de ser catalogado de carca, en mi opinión vivimos una época de excesos... Y uno de ellos, sería el tecnológico. De hecho, le rebato a mi amigo Nicasio que no tenemos ni idea de cómo será nuestro futuro; solo intuyo que sus triunfadores estarán más cercas de las personas que de los ordenadores. Así ha sucedido siempre a lo largo de la Historia. Y desde luego, no lo pasarán tan mal en caso de que ocurra otra caída sin red.

viernes, 1 de octubre de 2021

Consumiendo plátanos canarios

Quizá por ser un animal rutinario, desde muy niño mi desayuno acostumbra a ser parecido: cualquier yogurt  natural, un zumo de naranja, alguna que otra galleta y esa pieza de fruta, que habitualmente acaba siendo plátano. De hecho, me gusta comerlo a diario, y en especial por su calidad aquellos que provienen de Canarias. 
Además de ser rico en hidratos de carbono, esta fruta constituye una fuente de energía rápida. Posee abundante fibra que favorece el tránsito intestinal, antioxidantes que protegen nuestro corazón, una catarata de vitaminas -particularmente B, C y E-, oligoelementos -desde hierro contra las anemias hasta potasio ante la fatiga-, triptófano -con propiedades antidepresivas-, taninos e inulinas que contribuyen al normal funcionamiento del sistema inmunitario, ayudando de paso a reducir el estrés. Es apto para diabéticos, bajo en sodio, ideal para mujeres embarazadas, madres lactantes, niños, ancianos o deportistas... Y además sin engordar, porque su contenido de grasas es mínimo.
No obstante, desde hace unos días sumo a estas razones otra de lo más emotiva. Como nos recuerda nuestra amiga canaria Ana -una persona que, pese a las distancias, ha estado en los momentos más importantes de mi existencia-, el 80% de la Isla de La Palma vive del sector platanero, por lo que ante la desgracia que están padeciendo, hay que sacar adelante sus cosechas. Advierte también que en las próximas semanas esos plátanos lucirán más arañazos de lo normal por efecto de las cenizas de aquel volcán, si bien tal detalle solo afectará a su imagen, no a sus propiedades ni a su sabor. 
Así que a la vez que degustamos esta fruta tan sana y apetitosa, ejerceremos una solidaridad imprescindible que encima -como también me ha enseñado la Vida- posee efecto búmeran: al final, de uno u otro modo, siempre acaba volviendo.

jueves, 30 de septiembre de 2021

En la inauguración del curso académico en el Conservatorio de León

Sin duda, la Música constituye una de las pasiones de nuestro Principito. De hecho, este año terminará sus estudios del Grado Elemental, que viene realizando en el Conservatorio Profesional de Música de León.
Bajo la batuta magistral de su directora Mª Jesús Astorga, hoy se ha celebrado en su auditorio Ángel Barja el acto inaugural del curso académico 2021-2022. En él, como no podía ser de otra manera, ese arte sin el cual no habría Vida ha ocupado un protagonismo especial. Y allí sonaron el acordeón mágico de Daniel, aquel violonchelo de una Clara bendecida por las musas o esos trombones asombrosos de Mario y Manuel, componiendo en su conjunto una partitura repleta de sensibilidad. A pesar de su corta edad -o precisamente por eso-, todos lo han hecho de matrícula de honor.
No obstante, en otra tarde con los corazones a flor de piel, el momento más entrañable ha sido ese en el que el público ha ovacionado a Samuel -profesor tutor de nuestro hijo, natural de la Isla de La Palma- y en su persona a todos los palmeros, quien anda sensiblemente preocupado por las noticias que llegan desde allá, donde vive su familia. Entre acordes y palabras, vaya nuestro apoyo para esa tierra canaria. Y es que entre cientos de valores, la Música también ha demostrado que derrocha solidaridad. 

lunes, 27 de septiembre de 2021

Procurando sonreír

Alguien nos dio un consejo en cierta ocasión: mientras vuestros hijos sonrían con vosotros, vuestros hijos querrán estar con vosotros. Y aun reconociéndoles sus espacios y el hecho de que algún día volarán solos, estamos en ello. De manera que acostumbramos a viajar juntos, compartir aficiones -este martes iremos a animar a pie de cancha a nuestro equipo de balonmano-, conversar o escucharles cuando lo necesitan... e idear proyectos divertidos que como familia nos acaben uniendo más.
Uno de esos propósitos que nos ronda es la de crear algún espectáculo que combine su música con mis cuentos. Otra especie de recital músico-literario que, a modo de performance, resulte sorprendente. Aunque estemos dando sus primeros pasos, será para el próximo año. ¡Seguro! Antes el Principito tendrá que obtener su Grado Elemental de Trombón, esta pandemia haberse diluido y, por supuesto, nuestro club pasar de ronda mañana. Eso sí, procurando siempre sonreír; a pesar de las adversidades que pudieran presentarse y a sabiendas de lo mucho que tal gesto nos ofrece.

viernes, 24 de septiembre de 2021

En línea recta

No le conocía de nada. Tan solo era el amigo de otro amigo mío, aunque esto ya sea mucho. Me llamó el martes por la mañana, a eso de las nueve, bastante desesperado. Su hija debía viajar hoy viernes a un país europeo para iniciar sus estudios universitarios y le exigían para ello estar completamente vacunada contra la COVID19. No lo había podido hacer antes, si bien es cierto que llevaba dos semanas perdida entre trámites burocráticos. En un sitio le dijeron que ya le avisarían; en otro, que precisaba un documento de su Universidad de destino... Se lo enviaron desde allí en inglés, pero aquí le requerían que estuviera traducido al español por un organismo oficial. El caso es que, entre unos y otros, el tiempo se había echado encima y este buen hombre no hallaba solución.
Ciertamente, aquella estudiante cumplía los requisitos exigidos en la actual normativa para ser vacunada. Debería hacerse con Janssen, al ser de dosis única y ajustarse con ello a la condición de pauta completa. Sin embargo, a falta de tres días, nadie respondía a su demanda.
Fue entonces cuando contactó conmigo. Convencido de que su caso se ajusta a la estrategia vigente y aun cuando ya esté desvinculado de aquella Sección de Epidemiología, realicé alguna gestión y ese mismo día la joven se pudo vacunar. 
Por la tarde, su padre nos llamó para darme las gracias. Si bien tampoco hice nada que no pudiera hacer o que habría hecho por cualquiera -y mucho menos le dispensase ningún trato de favor-, se emocionó en sus palabras. Gracias por haberle encontrado otra salida cuando andaban tan perdidos, gracias por haberme preocupado por ellos cuando ni siquiera les conocía, gracias por tejer una solución en vez de deshilachar más problemas, por ser facilitador y no enredador... Gracias en definitiva porque, ante una Administración tan a menudo llena de curvas, opté por resolver lo suyo yendo en línea recta.