viernes, 1 de marzo de 2024

En el Concierto de Música para la Semana Santa

Aun cuando nunca haya sido un entendido en Música, me gusta que mis hijos tengan formación en ella, sean alumnos del Conservatorio Profesional de León o participen en eventos musicales tan hermosos como el vivido esta tarde en el Auditorio Ángel Barja de dicho Conservatorio.
Y es que allí se ha celebrado un Concierto de Música para la Semana Santa, en el que han actuado la Banda de la Cofradía Dulce Nombre de Jesús Nazareno -dirigida por Antonio Prieto- y la Banda del Conservatorio Profesional de Música de León -bajo la dirección de Raúl Sancho.
En esta última ha intervenido como trombonista nuestro hijo, habiendo interpretado en su conjunto obras de Ennio Morricone y de maestros del género como Víctor M. Ferrer, Óscar Navarro o Abel Moreno. 
La ovación cerrada del final con el público puesto en pie ha hecho justicia a su calidad, pues estuvieron sencillamente de diez. Manuel ha salido muy contento con la experiencia vivida. Será también que, haciendo caso a ese otro músico llamado Kurt Cobain, tocar frente a un manojo de gente que reaccione genial es la mejor cosa del mundo.

miércoles, 28 de febrero de 2024

Reportaje en la Revista Hospital de León (II)

(P): ¿Qué beneficios tiene el acto de escuchar cuentos para los pacientes?
(R): El poder terapéutico de la palabra resulta incuestionable y es tan antiguo como la propia Historia de la Humanidad. Escuchar cuentos, además de un entretenimiento o una forma de evasión, puede servir para ejercitar la memoria, estimular la imaginación y creatividad, fortalecer la atención, promover el autoconocimiento, aumentar la sensación de bienestar, reducir tensiones, aliviar el dolor, establecer vínculos… así como para transmitir valores o ideas positivas. Y siempre sin restricciones de edad porque, parafraseando a ese otro médico cuentista llamado Jorge Bucay, los cuentos sirven para dormir a los niños y, sobre todo, para despertar a los adultos.
(P): ¿Cómo se seleccionan los cuentos para cada sesión?
(R): Una vez establecida la población sobre la cual actuar, elegimos entre una batería de relatos aquellos que más faciliten la consecución de los objetivos propuestos. Otro tanto sucede con la escenografía que acompaña a cada uno. Así, por ejemplo, para abordar la aceptación de uno mismo narramos “Carmelo, un niño sin sombra”, de Fernando León de Aranoa… para afrontar la muerte de un ser querido, “Cartas al cielo”, de Mª Pilar Moros… para trabajar la amistad, “El cielo y el infierno”, de Paulo Coelho… En todo caso, damos especial importancia a sorprender, no ser repetitivos, fomentar la participación, no parecer demasiado largos… Y, siempre que podamos, compartiendo ilusión.
(P): ¿Qué impacto ha tenido la iniciativa en los pacientes?
(R): En principio, la aceptación de tal iniciativa está siendo muy favorable en cada una de las Unidades/Servicios en los que hemos intervenido. De hecho, muchos se sorprenden de su dinámica, de la forma que tenemos de llegar. También valoramos positivamente la implicación en su desarrollo del equipo directivo del CAULE y del personal de dichas Unidades/Servicios. Y es que la Humanización de la Asistencia Sanitaria es, claramente, un objetivo de todos.
(P): ¿Qué mensaje le gustaría transmitir a los pacientes?
(R):
El 
mismo que les diría cualquiera de los personajes de cualquiera de mis cuentos: la suerte no está en lo que nos pasa, sino en cómo lo vivimos… Y que, como les indicaría otro, antes que optimistas (verlo todo desde una perspectiva favorable) preferiría que fueran positivos (extraer de cualquier realidad, por dura que sea, aquellos aspectos que nos puedan reforzar).
(P): ¿Alguna anécdota interesante?
(R): Al concluir una de las sesiones de cuentacuentos realizadas en el Hospital de Santa Isabel, cierto oyente se nos acercó emocionado para darme las gracias porque hacía mucho tiempo que nadie le contaba un cuento… ¡Y más uno que en esos momentos realmente necesitaba!
En otra ocasión, en el Servicio de Pediatría, una niña trató de convencernos con sus palabras de que esos cuentos que acababa de escuchar eran tan curativos como las medicinas: “Con ellos se te quitan los dolores, te encuentras más animada, te hacen sonreír… Y todo, ¡sin efectos secundarios!”.

martes, 27 de febrero de 2024

Reportaje en la Revista Hospital de León (I)

En el número 4 de la revista Hospital de León, del Complejo Asistencial Universitario de León donde trabajo, han publicado un amplio reportaje titulado Humanización de la Asistencia Sanitaria, en el que exponemos el proyecto de nuestro Servicio de Medicina Preventiva denominado Déjame que te cuente, con el que obtuvimos el primer premio del Primer Concurso de Buenas Prácticas en Humanización en Asistencia Sanitaria, organizado por la Gerencia Regional de Salud de Castilla y León. 
En estas dos próximas entradas, compartiré algunas de las preguntas que me plantearon para tal publicación, a fin de difundir dicho proyecto.

Pregunta (P): ¿Podría hablar sobre su trayectoria profesional?
Respuesta (R): Aun sin tener ningún antecedente en mi familia, me considero un médico vocacional. Desde niño, coincidiendo con un ingreso hospitalario prolongado de mi madre, solo quería ser eso para curarla. En tal empeño terminé la carrera, aprobé en su momento las oposiciones de Sanidad Militar, hice la especialidad que pretendía y acabé ejerciéndola en cuatro de los cinco continentes, incluso en escenarios realmente complicados (desde conflictos bélicos a catástrofes naturales). Tras pasar luego seis años en la Sección de Epidemiología del Servicio de Sanidad de León (con la pandemia de COVID19 de por medio), hace casi tres me incorporé a Medicina Preventiva del CAULE, donde actualmente desempeño mi labor. Aun cuando como preventivista participe en cualquier tarea propia del Servicio, tengo especial preferencia por aquellas relacionadas con la vacunación. También soy corresponsable del Programa de Higiene de Manos de nuestro Hospital.
(P): ¿Por qué es importante la Humanización de la Asistencia Sanitaria?
(R): Como seres humanos que somos, la Humanización resulta fundamental a diferentes niveles de nuestra vida. Y entre ellos, por supuesto, la Asistencia Sanitaria, en el marco de procurar una mayor seguridad para el paciente. En su definición, consistiría en proporcionar cuidados al otro de manera solidaria, digna, con respeto, empatía, considerando sus decisiones y sus valores. Porque esa Asistencia es un acto entre personas, porque la cercanía entre ellas facilita el proceso mejorando la atención y el resultado final, porque en un momento dado algún pequeño gesto de complicidad puede convertirse en la mayor medicina… Y eso, como sanitarios, lo sabemos.
(P): ¿En qué consiste Déjame que te cuente...?
(R): Déjame que te cuente… La Humanización en Asistencia Sanitaria es una propuesta del Servicio de Medicina Preventiva del CAULE que pretende conseguir los objetivos de esa Humanización a través de la palabra y, más concretamente, mediante sesiones de cuentacuentos. Y es que el cuento en sí ofrece muchas posibilidades: desde motivar, hacer reflexionar o simplemente entretener hasta facilitar la transmisión de valores o mensajes preventivos.
(P): ¿Cómo surgió la idea de esta iniciativa?
(R): Dado que en los últimos años había utilizado los cuentos con tal fin en diferentes colectivos (alumnos de Enseñanzas Medias, mayores institucionalizados, mujeres con lactancia materna…), propuse en mi Servicio la posibilidad de emplearlos también en nuestro día a día asistencial. La idea fue bien acogida, diseñando un programa que hemos empezado a desarrollar. Y así, con ese carácter preventivo, llevamos nuestros cuentos a pacientes de Psiquiatría, Pediatría, Geriatría… y a muchos profesionales sanitarios, tanto del ámbito hospitalario como de la Atención Primaria.
(P): ¿Qué tipo de cuentos se narran en las sesiones?
(R): En función de quién sea su destinatario y de aquello que en él queramos conseguir, elegiremos un cuento u otro. La mayoría son versiones adaptadas de relatos de otros autores, aunque también utilizamos propios. En todo caso, procuramos siempre que sean amenos, no demasiado largos, positivos, dentro de una escenificación atractiva… Y, en la medida de lo posible, que hagan sonreír.

lunes, 26 de febrero de 2024

Y un trombonista llamado Manuel

Esta tarde asistimos a una Audición de Trombón en el Conservatorio Profesional de Música de León, bajo la tutela del pianista acompañante Aitor Cano. En ella participaron ante un público numeroso y cercano, los distintos alumnos de dicho instrumento con los que cuenta ese centro, incluido nuestro hijo. Todos ellos dirigidos por su profesor Francisco Olmedo.
Manuel tocó en primer lugar la Suite de Danses, de Johann Pezel, para cerrar su actuación con Sang till Lotta, de Jan Sandström. Y lo hizo francamente bien, siguiendo el ritmo, marcando las pausas, conjuntándose con el piano, estando tranquilo y sabiéndose feliz. Esto último puedo asegurarlo porque, después de escucharle en tantos conciertos, interpreto perfectamente su lenguaje no gestual.
Ciertamente, resultó una sesión extraordinaria en la que esos pequeños grandes artistas nos llegaron a emocionar. Y es que, parafraseando a Albert Einstein, si no fuera médico, probablemente sería músico. A menudo pienso en Música. Siento mis sueños en Música. Veo mi vida en términos musicales. No puedo asegurar si habría compuesto una pieza creativa de importancia en la Música, pero sí sé que una de las cosas que me da más alegría es oír tocar a mis hijos.

domingo, 25 de febrero de 2024

Un central llamado Torriko...

Al igual que mi padre Manolo hacía conmigo, yendo cada domingo a la Romareda para ver el partido de fútbol de nuestro Real Zaragoza, hago yo con mi hijo Manuel, acudiendo cada fin de semana al Palacio de los Deportes para disfrutar del encuentro de balonmano de nuestro ADEMAR León.
Recuerdo con agrado aquellas vivencias con papá en las que, además de comentar distintos aspectos relacionados con el equipo, me contaba curiosidades de algunos jugadores que se enfrentaban esa jornada. Quizá por ello, mis compañeros del cole estuviesen convencidos de que yo era -de entre todos- el niño que más sabía de balompié.
Y deseo que mi hijo recuerde igualmente su experiencia a mi lado, a sabiendas de que sus amigos ya le aseguran que nadie sabe tanto de balonmano como él. 
Como siempre que jugamos en casa, el pasado viernes asistimos juntos a ver el encuentro de liga ASOBAL entre los clubs ADEMAR y Helvetia Anaitasuna. En el camino de ida, entre otros detalles, compartí la historia de un central de esta última plantilla, que constituye sin duda un ejemplo a valorar: Ander Torriko. Le hablé a Manuel de su calidad deportiva, de aquella lesión de rodilla, de sus recaídas, de sus varias operaciones, de tantas horas de rehabilitación... Y, sobre todo, de ese sueño imperturbable por seguir practicando balonmano. Sé que mi hijo quedó impresionado por tal afán de superación, pidiéndome que -si era posible- le hiciera una foto junto a él.
Torriko participó en aquel partido y, aunque su equipo acabara perdiendo, dio muestras sobradas de su rasmia.
Al concluir el choque, cuando el público abandona el pabellón, los jugadores se retiran a vestuarios y los focos se apagan, mi hijo y yo aguardábamos en una de las salidas para tratar de fotografiarnos con él. Mientras esperábamos, conseguimos inmortalizarnos con otros jugadores de Anaitasuna como el lateral derecho Edu Fernández -de León, a cuya familia conocemos- o el pivote Antonio Bazán -también muy cercano-... pero la instantánea anhelada sería con su número 10.
Al final, aun siendo los últimos en salir del Palacio de los Deportes, la conseguimos. El central del club navarro estuvo de lo más amable con nosotros, saludando a mi hijo, intercambiando algunas palabras, deseándole lo mejor para el futuro... Otro tanto hicimos nosotros para con él, agradeciendo sinceramente su ejemplo, su atención. Estoy convencido de que Manuel nunca lo olvidará -yo tampoco olvidé aquella foto con el mítico José Luis Violeta que, en circunstancias similares, me hiciera mi padre-... Y de que con ese tesón y esa calidad, Torriko acabará jugando incluso mejor que antaño.

Una cuentista llamada Amalia...

Coincidiendo con la celebración de su cumpleaños, nuestra pequeña Amalia ha debutado esta tarde como cuentacuentos, narrando alguna de mis historias más conocidas. Sucedió en la sala Quijano de la sociedad La Venatoria (León), ante un auditorio lleno de amigas y familiares que lo pasaron con ella fenomenal. Su madrina Mayte ejerció de maestra de ceremonias. 
Amalia arrancó su sesión con el relato sobre El animal más rápido del mundo, para terminar con nuestro emblemático El amor azul marino. Ciertamente, y a pesar de los nervios del primer día, lo ha hecho de diez.
Si nuestro hijo Manuel ya me ha acompañado al Trombón en varias de mis actuaciones, hoy también se ha ofrecido para hacer alguna junto a su hermana. De hecho, podrían combinarlo con cualquier melodía al Piano. Después de lo vivido, me da que el éxito estaría asegurado.
Y es que, definitivamente, hemos salido una familia cuentista.

viernes, 23 de febrero de 2024

Cuando paso por la UCI

Desde mi condición de médico preventivista, en la tarea de control y prevención de la infección nosocomial que tenemos asignada, cada uno de mis días laborales paso por la Unidad de Cuidados Intensivos -UCI- del Hospital de León, sea de manera presencial o a través de los informes telemáticos de sus distintos pacientes ingresados. Contemplar la realidad desde tal atalaya me ha permitido reestructurar seriamente mi escala de valores, poniendo entre lo más importante lo que realmente es lo más importante... Quizá por eso, procuro discutir poco, comparar poco, enfadarme poco. Y de paso, valoro mucho más a esos compañeros sanitarios que realizan su labor en tal servicio, por su entrega encomiable y su profesionalidad. No en vano, como responsable que soy del programa de Higiene de Manos de mi Hospital, me enorgullece que esa UCI tenga un nivel de compromiso excelente en tal objetivo, lo que sin duda repercute en una atención superior. 
Reconozco que, a diferencia de otras unidades en las que sí las he impartido -dentro del proyecto de Humanización de la Asistencia Sanitaria a través del relato, que venimos desarrollando en los distintos centros asistenciales de la provincia-, por circunstancias obvias la UCI no conforma el entorno más apropiado para que pueda realizar nuestras sesiones de cuentacuentos... si bien, también reconozco que en más de una ocasión me he quedado con ganas de compartir cualquiera de mis historias con alguno de sus pacientes con quienes he empatizado. Casual o causalmente, me sucedió esta mañana... Y, si las condiciones lo permitieran, ya aviso de que tal vez algún día lo haré.