miércoles, 28 de septiembre de 2022

Las primeras estufas

Tras haber sufrido el verano más caluroso y seco desde que existen registros, asistimos a un descenso generalizado de las temperaturas. Estamos en otoño y parece lo normal. Tampoco es que haga demasiado frío, en especial a las horas centrales del día, cuando sigue luciendo el sol.
Ayer, a eso de las ocho de la tarde, los termómetros de mi ciudad marcaban 15 grados; en principio, una temperatura no excesivamente baja -en mi caso llevaba puesta una chaqueta-, acorde con la época del año en la que nos encontramos. 
Era la hora de recoger a mi hija de su Escuela de Música, lo que hizo que deambulase por el centro de la ciudad. Allí, en la zona de nuestra Catedral, llamó mi atención que muchas terrazas ya tuvieran encendidas sus estufas de butano generadoras de calor... ¡Todas a todo gas! Y las que no, preparaban con prisas sus calefactores.
Sin embargo, lo que más me impresionó fue que durante esa observación ni una sola presentaba un uso adecuado, pues no había nadie a su alrededor. Probablemente se coloquen como elemento ornamental de cara a su clientela -a fin de cuentas, los humanos nos sentimos atraídos por el fuego-, atreviéndome a afirmar que ayer ese exceso calórico sobraba.
Y es que parece bueno recordar a autoridades, hosteleros y público en general -con todo el poder que este último merece como consumidor que elige serlo en uno u otro sitio- que en estos tiempos de crisis climática y energética, esos calefactores están prohibidos en muchas ciudades europeas -es verdad que en ninguna española, pese al empeño de sus ayuntamientos en que cumplamos con otras medidas supuestamente ecológicas-, que son muy contaminantes, que existen alternativas menos dañinas para el medioambiente -como las estufas de biomasa o de infrarrojos-, que deben usarse de manera responsable -desde luego, nunca cuando no se necesitan-, que existen hasta guerras por el control de los recursos energéticos, que el poderlos pagar no significa que los podamos malgastar y que, en este contexto, su despilfarro constituye incluso una falta de compromiso social.

lunes, 26 de septiembre de 2022

¡Amigo, no gima!

¿Somos o no somos?
Yo sí. Soy persona que lo cultiva y miembro del Club Palindromista Internacional -CPI-, estando convencido de que la creación de palíndromos -esas frases que se leen igual de izquierda a derecha que a la inversa- constituye por sí misma un género literario. De hecho, hay dramas palindrómicos completos, en más de 150 páginas, como El bon ser es noble (Círculo Rojo), del ingenioso Eliezer Pascual Peña, que luce en mi biblioteca particular con dedicatoria de su autor... Obras de teatro en términos simétricos como Solos, del genial Raúl Ortiz Fernández, con la que fuimos gratamente sorprendidos en nuestro último Encuentro del CPI celebrado en Puente Viesgo...  Una antología como ¡Ajajá! (Editorial Praxis), del maestro Pere Ruiz Lozano, con más de 2.500 palíndromos -alguno de hasta 10.000 letras-, a cual más mañoso... E incluso esa sesión mía de cuentacuentos, titulada Se verlas al revés, que en clave capicúa juega con la realidad de dar y recibir.
¿Di clases al Cid? Yo no. Pero me declaro defensor del uso pedagógico del palíndromo en los centros de enseñanza. De ahí que me alegre tanto de que haya docentes de Primaria en el Colegio Marista San José, o de Secundaria en el IES Legio VII, ambos de mi ciudad, que los hayan acogido en el aula, por ser divertidos -y en consecuencia, bien recibidos por su alumnado-, invitar a pensar, estimular la capacidad creativa, permitir el trabajo en equipo e incluso ser un medio potencial en la transmisión de valores. 
Así que, ¡amigo, no gima! Al menos, mientras le una Manuel.

domingo, 25 de septiembre de 2022

Basuraleza

Hacía meses que no quedaba con mi amigo Nicasio a pasear por nuestra ribera del Bernesga. Fue en la tarde de este sábado, debiendo reconocer que nunca antes había visualizado tanta basuraleza; ese término nuevo que acuñamos para referirnos a todos los residuos generados por el ser humano y que se abandonan en la Naturaleza... esa basura que no habla, pero que dice tanto de nosotros. En tal detalle coincidimos los dos, si bien afloraron diferencias a la hora de interpretarla.
Así, a la altura de ese establecimiento de comida rápida, la orilla del río estaba llena de plásticos. Casual o causalmente, las papeleras de al lado se encuentran medio vacías. Estoy de acuerdo con Nicasio en que la gente tiene derecho a comer en contacto con el medioambiente, máxime si es en familia... Pero, en mi opinión, también posee el deber de tratarlo con respeto.
Al llegar a ese puente con un par de bancos donde sentarse, descubrimos decenas de botellas de vidrio olvidadas a su suerte. Casual o causalmente, el contenedor que hay al lado apenas acoge ninguna. Estoy en la línea de Nicasio en que los jóvenes tienen derecho a divertirse, en especial haciendo tan buen tiempo y siendo fin de semana... Mas, a mi parecer, también poseen el deber de cuidar su patrimonio natural, que a fin de cuentas es el de todos.
Al alcanzar la zona de la bolera, donde muchos mayores entretienen sus tardes jugando, descubrimos demasiados residuos dispersos por la arboleda. Casual o causalmente, no vimos papeleras. Quizá lleve razón mi amigo en que todo sea consecuencia de la huelga de recogida de basura convocada en nuestra provincia... Aunque para mí, el motivo de que haya tanta basuraleza es una cuestión educacional. Sin duda. Y más cuando esa huelga a la que se refiere no comenzará hasta mañana.

jueves, 22 de septiembre de 2022

Cuentacuentos en el Hospital de Santa Isabel

Será mi cuentacuentos 126º, en una travesía que inicié casi por casualidad... Será en la mañana de este próximo martes 27 de septiembre en el Hospital de Santa Isabel, de León... Será para todo el personal del mismo que pueda -y, por supuesto, quiera- asistir... Será un reencuentro con mi propia normalidad, pues la primera vez que lo programamos hubo de suspenderse al coincidir en su fecha con la declaración del estado de alarma a consecuencia de la pandemia... Será otra oportunidad para conocer la historia del animal más rápido de la Tierra, del príncipe de los ladrones, de ese amor azul marino con el que me iniciara en la magia del relato... Será otra vuelta al mundo a través del cuento con un solo billete: nuestra imaginación... En definitiva, será una muestra más del poder sanador de la palabra, desde la convicción de que compartirla nos hace sencillamente humanos.

miércoles, 21 de septiembre de 2022

¡Correremos por la Vida!

Este domingo 25 de septiembre volveremos a participar en una nueva edición -y ya van nueve- de la Carrera Solidaria ALCLES -Asociación Leonesa con las Enfermedades de la Sangre-, que bajo el lema ¡Corre por la Vida! discurrirá por las calles de nuestra ciudad. 
He de reconocer que mi concurso en ella ha resultado de lo más variopinto: desde médico responsable de velar por la salud de sus atletas hasta mero competidor, pasando por acompañante de mi hijo Manuel cuando decidió completar el circuito establecido para su categoría. Sin embargo, este año acudiré desde otra condición: la de andarín. Y así será al menos hasta que pase más tiempo de esa lesión de columna -por fortuna, prácticamente superada- que me hiciese precisamente en aquella carrera contra el Cáncer.
Y es que sabemos de primera mano de la gran labor de ALCLES -asociación sin ánimo de lucro, declarada de utilidad pública- en la atención integral al paciente hematológico y sus allegados... con el añadido de que su Junta Directiva cuenta con el asesoramiento de un gran compañero y mejor persona: el doctor Fernando Escalante.
Así que este próximo domingo, como siempre en familia -al menos en eso hemos sido coherentes- ¡correremos por la Vida!

Presunto delicuente

Sin que discuta la necesidad de los impuestos, confieso que nuestra relación con la Agencia Tributaria no pasa por su mejor momento. En abril me notificaron la apertura de cierto expediente informativo por haber vendido un piso en el año 2018 a un precio inferior al de su valor de referencia catastral. Sinceramente, ni estaba en disposición de perder ni tuve ninguna oferta que se acercara al mismo. Ni una sola. Además, la propia inmobiliaria nos aseguró que este último -más que sobrevalorado- estaba muy lejos del precio real de mercado.
Sea como fuere, lo vendí... Y eso me permitió dar la entrada para la vivienda donde actualmente resido.
Al acudir a la sede de la Agencia para gestionar mi defensa, el funcionario de turno replicó debidamente cada uno de nuestros argumentos. Si yo defendía que un inmueble vale lo que te pagan por él, aquel señor insistía en que vale lo que estiman sus técnicos, que por algo son los que saben... Si yo aseguraba que entonces necesitaba vender para comprar, y que nadie ofreció más, él me recriminaba con eso de que si hubiera esperado, quizá lo habría conseguido... Si yo le apuntaba que en esa operación no existe ni trampa ni cartón, habiendo pagado todos sus impuestos derivados, él nos comentaba que resulta habitual que la gente escriturase a bajo precio para eludir sus obligaciones tributarias... Y cuando yo prometí que no había recibido ningún dinero en B por parte del comprador, él insinuó que me creía, si bien Hacienda me creería aún más si en mis movimientos bancarios de aquel periodo no se constataba ninguna transacción sospechosa.
De manera que salí de allí con la sensación de ser un presunto delincuente, necesitado de demostrar mi inocencia... Y empeñado en ello, la demostré. Así, presenté en plazo la documentación requerida -incluyendo ese extracto bancario-, junto a tres folios de alegaciones: uno atendiendo a aspectos formales -dirigido por mi gestor-, más otros dos sobre cuestiones personales, aludiendo incluso a mi libertad de operar al valor que yo considere, aunque solo sea por la mera ilusión de bajar el precio medio del metro cuadrado en mi ciudad.
A finales de agosto recibí una segunda notificación, indicándome que tras todos los papeles entregados se cerraba mi expediente, no habiendo lugar a ninguna regulación tributaria. Como apuntara entre sonrisas nuestro gestor, prefirieron no arriesgarse a que presentara otro recurso. Ciertamente, se hizo justicia.
Tan solo unos días después leo que, atendiendo a una ley recientemente aprobada, desde el pasado 1 de enero el gravamen a pagar tanto si se compra-vende como si se hereda-dona se calculará en función de aquel valor de referencia catastral. Y eso a pesar de que las agencias inmobiliarias insisten en que está sobrevalorado en al menos el 20% de las casas. Será que al final, tristemente, aquel funcionario que me atendiera lleva razón: en estos tiempos que corren, las cosas ni siquiera valen lo que pensamos... ¡valen lo que nos dicen que valen!   

lunes, 19 de septiembre de 2022

Aprendiendo del Deporte

Mi hijo Manuel es un apasionado del Deporte. Aun cuando entre otros ha tanteado la Natación, el Tenis o el Ajedrez, al final se ha decantado por el Balonmano, estando impaciente por empezar la próxima liga con su equipo Abanca ADEMAR, en categoría Infantil.
Aprovechando esa afición, yo procuro transmitirle valores a través de vivencias reales de otros deportistas. Y así, después del cuento de cada noche, hemos aprendido de la amistad de Jesse Owens y Lutz Long durante los Juegos Olímpicos de Berlín, a pesar de sus diferencias... Del coraje de Katherine Switzer, la primera mujer en completar una maratón, en 1967, rompiendo la prohibición del momento... De la generosidad del triatleta Diego Mentrida, quien en una prueba del Mundial se dejó adelantar por otro competidor que se había equivocado al tomar la recta final, sacrificando en tal gesto una medalla... De la humanidad de la saltadora Ruth Beitia al consolar a otra participante que lloraba desesperada después de caer eliminada... Del espíritu de sacrificio del tenista Rafa Nadal, quien pocas veces se arruga ante las adversidades... E incluso de alguno mucho más cercano, como el nadador leonés Pablo Rodríguez -con el cual mi hijo acostumbra a coincidir en la piscina-, para que no deje nunca de creer en sus sueños. 
En cierta ocasión, y con la perspectiva de que no debemos hacer trampas, comentamos incluso los casos de aquella atleta que recorrió en metro gran parte de la Maratón de Bostón o de aquel combinado que acudió a unos Juegos Paralímpicos con mayoría de jugadores sin discapacidad. A pesar de ganar al principio, ambos fueron descubiertos y sancionados por su falta de juego limpio.
Desde este domingo, tenemos otra lección que compartir: la importancia del equipo, gracias a la selección española de Baloncesto. Aun estando en plena transición, con cambios importantes de su plantilla, sin grandes estrellas a priori, contra todo pronóstico -atendiendo a las casas de apuestas, ni siquiera contaba entre los ocho favoritos-, enfrentándose a otros quintetos con potencial aparentemente superior -incluyendo la anfitriona Alemania- y ante algunas críticas caseras -un afamado periodista llegó a afirmar que probablemente era el peor con el que afrontábamos un campeonato-, ha conseguido proclamarse con pleno merecimiento Campeona de Europa por cuarta vez en su Historia.
Desde Alberto Díaz -el último incorporado tras lesionarse un compañero- a Willy Hernangómez -el mejor del torneo-, todos los jugadores han hecho piña junto a su staff técnico -capitaneado por un genio llamado Scariolo-, ofreciendo en su conjunto lo mejor de sí mismos... Y en tal esfuerzo, lo mejor para el equipo.
Mil gracias por vuestra gesta, por esta alegría colectiva -ciertamente corren tiempos en los que cualquiera de ellas resulta bienvenida- y por convertiros en ejemplo para futuros deportistas como Manuel quien, en noches como hoy, soñará con parecerse a vosotros mañana.

De abalorios, libros y pulseras de colores

Coincidiendo con las fiestas de nuestro pueblo y al igual que hiciera en agosto en la piscina, mi hija puso una mesa a la entrada de casa en la que vendía adornos que diseña con gomas y otros abalorios a unos céntimos de euro la unidad. Al vivir alejados del centro urbano, apenas pasó nadie por allí, por lo que esa intención de invitar a sus amigas con lo que sacara a las atracciones que acompañan cada festejo, quedaba lejos de hacerse realidad. Casual o causalmente, a última hora de la tarde se acercó un cliente que -sin que Hacienda se entere, pues sería capaz de exigirnos por ello una declaración complementaria- adquirió cierta cantidad de género, suficiente como para que tal deseo se pudiera cumplir: su papá. Así que -tras un desfile con disfraces, charanga y chocolate- ellas pudieron subirse a los hinchables montados para la ocasión, mientras que yo me veía pasando consulta toda la semana con pulseras de colores.
Esta anécdota de ayer me recuerda a otra de hace unos años, ocurrida a muchos kilómetros de aquí, con un colega tocayo. Y es que sucedió que en cierta presentación de alguno de mis libros había menos asistentes de lo previsto. El librero responsable del local donde se hacía, lejos de reconocer que quizá no había dado al acto la debida difusión, amenazó con suspenderlo. 
- ¡Habiendo tan poca gente, no voy a vender ni un solo ejemplar! -repetiría enfadado.
Fue entonces cuando, casual o causalmente, apareció otro cliente que sacando su tarjeta con elegancia y sin mediar palabra le compró los veinte que tenía: mi amigo Manolo... De manera que el evento se acabó realizando con público que se fue incorporando y sin mayor novedad.
De regreso a nuestra ciudad, mi hija -después de constatar que lucía debidamente sus piezas creadas- preguntaba desde su inocencia si hay algo más difícil de vender que un colgante de colores... A lo que yo le respondí que muchas cosas; entre ellas, tristemente, un libro. 

viernes, 16 de septiembre de 2022

Nuestro yo menos Youtuber

En ese viaje que hicimos en agosto a aquella capital de fantasía, descubrí a mi hija grabando pequeños vídeos y explicando los pormenores de cada lugar. Ciertamente me sorprendió. Primero, porque en casa procuramos limitar el uso de la tecnología y desconocía que tuviera tal habilidad. Segundo, porque lo relata sencillamente genial... Y aunque confundiese el Arco del Triunfo de allí con el Arco de la Cárcel de aquí, he de reconocer que -si bien solo durante vacaciones- parecía una auténtica youtuber.
Algo similar me ha pasado a mí en estos últimos días, tras constatar que mi entrada titulada 125 cuentacuentos después ha recibido casi 5.000 visitas. Es cierto que le dimos difusión entre todos nuestros amigos, pero también lo es que nunca esperamos que multiplicara por diez la media de este blog.
De vuelta a clase, ambos aparcamos nuestros sueños de youtuber para volver a la cotidianidad. Amalia a sus clases, a sus juegos, a muchos amigos... Yo a la Medicina Preventiva y mi Literatura. A esos palíndromos, a aquellos cuentos, a decálogos como este, extraído de mi novela Siete paraguas al Sol (Ediciones Irreverentes), sobre los que seguiremos cimentando nuestras bases, a ser posible lejos de tales redes.
1. No hay cambio bueno con prisas.
2. Aceptar el miedo te hace más fuerte.
3. Solo podrán vencerte si te das por vencido.
4. La salud es como las fortunas; la única manera de conservarla es no malgastarla.
5. Cuando vienen mal dadas, sacamos lo mejor que hay en nosotros.
6. No existe peor obligación que la que uno mismo se impone.
7. Cuanto repetimos con frecuencia, lo acabamos vaciando de sentido.
8. Nunca combatas demasiado tiempo con un mismo rival.
9. No te tomes tan en serio. Nadie más lo hace.
10. El amor es un misterio que se nos va revelando a lo largo de la vida.
Y ese epílogo que define a la perfección nuestra estancia en esa ciudad: ¡que ante tanta realidad virtual, no nos olvidemos de vivir!

jueves, 15 de septiembre de 2022

Enemigos íntimos

Desde que ejerzo en el servicio de Medicina Preventiva del Hospital, acostumbro a ir hasta allí en autobús. De manera que, cada mañana, suelo subir al que sale de al ladito de nuestra casa a las 07:40 horas. Esos quince minutos de trayecto me permiten estar puntual a las puertas de mi despacho.
Sin embargo, durante cierto tiempo hubo cierto problema: una conductora salía siempre con algún minuto de adelanto, haciendo con ello que -aun llegando como usuarios antes de la hora prevista- perdiéramos el bus.
Tras dos incidencias de este tipo, un día le indiqué que en mi opinión debería respetar los tiempos establecidos, pues de ello dependíamos terceras personas. Creo que lo dije educadamente y desde la crítica constructiva. Mas ella respondió enojada que lo hacía para evitar los atascos a las puertas de un colegio y que, si no me parecía bien, se solucionaba poniendo antes el despertador. Sinceramente, yo estuve mejor que ella. Y eso entendiendo que a todos nos molesta -incluyéndome a mí, por supuesto- que nos desvelen algo que no hacemos bien.
En cualquiera de los casos, mantuvo su actitud... Aun cuando yo procuraba llegar con antelación a la salida, hubo otro par de ocasiones que estando allí a las 07:38 me tocó esperar al siguiente. Por eso, volví a hablar con aquella conductora -en esta ocasión más serio-, no habiendo réplica por su parte. Sinceramente, ella estuvo mejor que yo.
De hecho, la situación parecía normalizarse y empezó a salir puntual a la hora marcada en el programa. Entre tanto, y aunque nunca contestara ni apenas me mirase, yo le seguía dando los buenos días al entrar y las gracias tras picar mi billete. 
Todo eso hasta hoy... cuando debido a una circunstancia familiar, llegué a la parada muy justo de hora. Tanto que, al ver que me acercaba a su vehículo, arrancó airadamente dejándome en tierra. Eran las 07:41. Atendiendo a mis propios criterios, llevaba razón, por lo que tampoco reproché nada, esperé pacientemente al siguiente y me disculpé después en el trabajo por llegar con un pelín de retraso.  
Quizás hoy se haya consumado su venganza o nuestro karma... Sea como fuere, por mi parte no existe mayor problema. De ahí que, a eso de las 07:40 horas, seguiré dándole los buenos días y las gracias, sin pretender desde luego ser su amigo. Eso sí: tampoco ese enemigo íntimo del punto de la mañana, siendo además como es la primera persona con quien interactúo cada jornada. 

miércoles, 14 de septiembre de 2022

"Mi planeta de chocolate" en El Portal de la Lectura

Con motivo de la celebración del Día Internacional del Chocolate, el portal literario El Placer de la Lectura ha publicado una relación de Las diez obras intensas y tentadoras con el chocolate como protagonista, habiendo incluido entre ellas mi novela Mi planeta de chocolate (Ediciones Irreverentes). Esa misma que, casual o causalmente, presenté el día que fallecía uno de sus personajes, Dª Amalia Solórzano, esposa del por entonces presidente de México... esa misma que, tras recibir un premio Vivendia, agotara tan pronto sus dos ediciones... esa misma con la que una productora estuvo valorando la posibilidad de realizar algún audiovisual... Y esa misma que acabara presentándome a su pequeño protagonista, Benito Expósito Expósito, de quien aprendí esta máxima de vida: cuando debas elegir entre dos opciones, toma siempre la que tenga chocolate.
Junto a mi agradecimiento a El Placer de la Lectura por dicha mención, adjunto el enlace a su página web para que veáis las demás obras con las que compartimos tal viaje.
https://elplacerdelalectura.com/2022/09/las-10-obras-intensas-y-tentadoras-con-el-chocolate-como-protagonista.html

martes, 13 de septiembre de 2022

Bendita lluvia

En este verano de postpandemia vivimos paralelamente una sequía histórica. La sucesión de olas de calor –cada vez antes, cada vez más intensas, cada vez más seguidas- que azota nuestro país ha traído consigo temperaturas máximas de récord y una falta casi absoluta de lluvias en las últimas semanas. Europa está sufriendo uno de los meses hidrológicos más secos de su historia, desde que existen registros.
La crisis climática se considera la principal responsable del cambio del ciclo del agua, habiendo obligado su carencia a la imposición de medidas restrictivas en el uso de este bien –cada vez más escaso, cada vez de peor calidad-. No llueve. Las reservas hídricas en España están en el nivel más bajo de los últimos treinta años. Falta agua hasta para el consumo humano.
En este contexto, hoy amaneció lloviendo en mi ciudad. No ha sido en exceso, pero al menos obligó a desempolvar nuestros paraguas.
Al bajar a la calle, oí como el camarero de ese bar de la esquina se lamentaba porque las mesas de su terraza estuvieran mojadas:
- ¡Maldita lluvia! -blasfemó, aunque no fuera exactamente con esas palabras-. Lo peor es que da malo hasta el fin de semana...
Ciertamente, todo es según el color del cristal con que se mira... Y más, si reniegas de los efectos -cada vez más evidentes, cada vez más irreversibles- de aquel cambio climático. Basta con ver el uso que hace de los calefactores de su terraza para saber que es así.
En cualquiera de los casos, desde el respeto a cada opinión, contrarrestaré sus palabras dando las gracias por esos nubarrones:
- ¡Bendita lluvia!
Porque además, como aprendí de la protagonista de mi obra Siete paraguas al sol (Ediciones Irreverentes), con la que obtuviera aquel Premio de Novela Ciudad Ducal de Loeches, que llueva no depende de ti; que lleves paraguas, sí.

lunes, 12 de septiembre de 2022

La importancia de llamarse Expósito

De entre nuestra saga de apellidos familiares hay uno que destaca por su singularidad: Expósito. Y es que uno de mis antepasados fue precisamente un niño llamado así, tras ser abandonado de pequeño a las puertas de algún monasterio.
De ahí que haya indagado tanto sobre este tema, habiendo visitado antiguas inclusas -como aquella de Cádiz en la que todo empezó, coincidiendo con mi estancia en el Hospital Naval de San Fernando-, haya publicado algún artículo al respecto -como aquel editado en la revista Cambio16, durante el verano del año 2010- e incluso promoviera la organización en mi ciudad de un I Congreso Internacional de Expósitos, que finalmente no llegó a celebrarse por falta de apoyos. 
Recuerdo con simpatía la mañana en que los guionistas de la telenovela Acacias38 (TVE) se dirigieron a mí preguntándome al respecto, dado que su actriz principal era una recién nacida con tal condición... Y la catarata de mensajes que en uno u otro sentido he recibido a propósito de este asunto, interesándose de paso por los orígenes de alguna persona.
Sea como fuere, las vivencias de aquellos niños me han marcado significativamente, habiendo reflejado las de uno de ellos en mi novela más leída: Mi planeta de chocolate (Ediciones Irreverentes), agotada tras dos ediciones. En concreto, la infancia de Benito Expósito Expósito, su pequeño protagonista a modo de homenaje a ese familiar mío, cuya máxima de vida era: Cuando debas elegir entre dos opciones, toma siempre la que tenga chocolate.
Este fin de semana, nuestro editor me informaba de que la página que contiene mi reportaje Del estigma al mito: los niños expósitos sigue siendo -a pesar del paso del tiempo- una de las más vistas de toda la editorial. Otro tanto sucede con su adenda Los niños expósito en la Literatura. Parece indiscutible que este tema aún despierta mucho interés... Y parece también irrefutable que las aventuras del bueno de Benito merecerían por ello otra nueva oportunidad. 

viernes, 9 de septiembre de 2022

125 cuentacuentos después

Si nuestra agenda no falla, sumando el último Sé verlas al revés realizado en el Encuentro anual del Club Palindromista Internacional, celebrado este fin de semana en Puente Viesgo, he alcanzado los 125 cuentacuentos a lo largo de mi vida literaria. El primero data de enero del 2006 en el foro FNAC de Zaragoza, bajo el sugerente título De la A de Amor a la Z de aZul. El más concurrido fue en un Festival Mundo Ético, realizado en el Espacio Vías, de León, ante cerca de 400 personas... El que menos, en la Librería Quorum, de Cádiz, con solo tres asistentes.
Los hubo muy emotivos, como el del Servicio de Oncopediatría del Hospital Miguel Servet, en Zaragoza... Los hubo impactantes, como aquel para internos en un modulo del Centro Penitenciario de Daroca...  Los hubo solidarios, como ese titulado El mundo entre dos Manus, con puesta en escena junto al genial Manolo Ferrero, a beneficio del Teléfono de la Esperanza... Los hubo en Boñar, Burela, Casla, Sebúlcor, Quintana de Raneros,  Ejea de los Caballeros, Villademor de la Vega... En Madrid, Barcelona, Sevilla... Y aunque los hubo también lejanos -como en ese campamento de Herat o en algún stand de la Feria del Libro de Frankfurt-, todos los sentí cerquita.
Siendo tan cuentista, me he sabido indiano -Ribadeo Indiano-, hechicero -Feria Exotérica de Fabero-, maestro pastelero -Salón del Chocolate Moda Shopping-, promotor de la lactancia materna -con mi propuesta Cuentos que son la leche, enmarcada dentro de su Semana Mundial-, docente en toda la extensión de la palabra -transmitiendo en el aula el valor pedagógico de los relatos-...  Y sobre todo papá, cuando cualquiera de mis hijos ha subido a ayudarme al escenario.
Compartiendo historias de aquí o de allá, he conocido personas, lugares y emociones sencillamente únicos, habiendo disfrutado tanto con sus vivencias que a menudo pienso que corro el riesgo de convertirme en adicto. 
La sesión 126 ya está planificada. Será el próximo martes 27 de septiembre, en el Hospital Santa Isabel, de mi ciudad... La 127 también, para Bibliotecas Municipales de León. Daremos otra vez La vuelta al mundo en casi ochenta cuentos... Y si los hados nos resultan propicios, quizá la 128 sea en el colegio de mi infancia -el por entonces zaragozano C.N. Jerónimo Zurita-, con motivo del 50º aniversario de su inauguración.
Sea donde fuere y en cualquiera de los casos, nos seguiremos contando. No importa que en tal afición parezca un aprendiz perpetuo. Porque, como dijera el poeta, caminante no hay camino... Se hace camino al contar.

jueves, 8 de septiembre de 2022

Diccionario para un otoño

No tengo ninguna duda: las palabras que se limpian, brillan más... Si bien, solo las equivocadas suelen decir la verdad.
De ahí que, a partir de ahora, releeré cada día este diccionario extraído de mi libro Nanas para un Principito (MAR Editor):

Abanico: Aire sin luz.
Anticipación: Sexto sentido de los ganadores.
Crisis: Situación en la que cada novedad es peor que la anterior.
Culpable: Lo primero que buscan las personas cuando tienen un problema. Lo segundo es una solución.
Diplomacia: Habilidad consistente en decir cortésmente lo que se piensa, aunque no se piense cortésmente lo que se diga.
Estrés: Exposición prolongada a la vida al límite.
Felicidad: Estado de ánimo que solo se alcanza cuando no tenemos miedos.
Imaginar: Forma verbal de la palabra magia.
Ironía: Amor con sentido del humor.
Lo siento: Combinación de palabras que únicamente dicen quienes son muy valientes, muy maduros o muy sensibles.
Magia: Arte de crear ilusiones. No confundir con Amor, que es el arte de vivirlas.
Ostentación: Habilidad para demostrar que eres el más rápido, el más fuerte o el más alto, aun a riesgo de que alguien pueda creer que es verdad.
Perro: Dícese del mejor amigo del hombre, siempre que este no vaya en bicicleta.
Rencor: Sentimiento de pena o tristeza que produce la ausencia de las personas odiadas.
Saludar: Forma verbal de la palabra salud.
Valentía: Virtud en peligro de extinción, consistente en asumir debilidades sin proyectar culpas.

miércoles, 31 de agosto de 2022

Sé verlas al revés

Para quienes medimos el tiempo por cursos académicos, mañana sería como Año nuevo y la de hoy una buena noche para redactar nuestra lista de propósitos. En ella estaría sin duda seguir con esa afición de crear palíndromos -cualquier frase que se lea igual de izquierda a derecha que a la inversa- y esa pasión declarada de contar cuentos.
Cual si fuera la festividad de Reyes, tampoco tardaré mucho a ejercerlas, pues ambos se aunarán este próximo 3 de septiembre en Puente Viesgo (Cantabria), donde celebraremos el Encuentro anual del Club Palindromista Internacional, al que pertenezco. Allí acudirán muchos de los mejores maestros palindromistas del mundo y algún que otro aprendiz como yo. 
En el marco de un evento que reúne presentación de libros, teatro, recital de oraciones capicúas o juegos de detectives palindrómicos, aportaré lo que mejor puedo aportar: una sesión de cuentacuentos, adaptada para la ocasión, titulada Sé verlas al revés.
Será este sábado, a partir de las cinco y media de la tarde, en las instalaciones de la Antigua Estación del Ferrocarril, en Puente Viesgo. Allí estaremos contando y compartiendo, al menos mientras le una Manuel.

martes, 30 de agosto de 2022

Los siete mandamientos para estar tranquilo

Hubo un tiempo, meses antes de esta pandemia que ha cambiado nuestras vidas, en las que a través de la Asociación Activos y Felices yo impartía esa conferencia titulada Los siete mandamientos para ser feliz.
Tras un verano demasiado movido para una columna cervical que debería estar más reposada, retomamos las entradas de este blog mediante otra reflexión surgida a ese respecto en cualquier tarde de agosto. Y es que a estas alturas de mi vida, permutaría lo de ser feliz por estar tranquilo
Desde mi inventario de vivencias, renuncio a alcanzar la felicidad habiendo tantas guerras declaradas, una debacle climática que hipotecará el futuro de las próximas generaciones, esa crisis económica alentada por una inflación desbocada... Contrariamente, aspiro a vivir más pausado, sin prisas ni sobresaltos, sin estar a la espera de un diagnóstico médico en el que que pueda escuchar no es benigno, sin que te abran un expediente de Hacienda para cerrarlo a los seis meses porque nunca cometiste ninguna irregularidad.
Desde luego, indudablemente, si como médico y psicólogo volviera a impartir otra conferencia sobre crecimiento personal, le cambiaría su título: Los siete mandamientos para estar tranquilo. Eso sí: ¡sin prisas!

martes, 5 de julio de 2022

Cerramos por vacaciones

Aunque todavía nos toque trabajar y siga quedando lejos la escapada estival que planeamos, he decidido cerrar por un tiempo este blog para tomarnos otras merecidas y siempre necesarias vacaciones.
Ha sido un curso especialmente duro, con cambio en mi puesto laboral, esa pandemia que continúa embistiendo a oleadas, otra guerra indecente en el corazón de Europa y una lesión seria de por medio, pero en ello he vuelto a encontrar motivos para dar las gracias y sentirme agraciado. 
Nos seguiremos contando a la vuelta, cuando retomemos la faena.  Por supuesto. Y es que, como afirmase el escritor John Steinbeck, el arte del descanso constituye una parte esencial del arte de trabajar.

sábado, 2 de julio de 2022

En otro Día Internacional del Palíndromo

Hoy sábado 2 de julio, en el ecuador de este 2022, desde el Club Palindromista Internacional al que pertenezco, celebramos por séptimo año consecutivo el Día Internacional del Palíndromo. A través de las redes sociales, se han propuesto distintas actividades que permitirán que nos pongamos en contacto diferentes apasionados del mismo, tanto de América como de Europa: maratón de frases capicúas, fotomontajes, entrevistas, concursos... 
De siempre he defendido que la literatura palindrómica -esa que se lee igual de izquierda a derecha que a la inversa- constituye un género con entidad propia, pudiendo aportar a quien lo practica excelentes valores educativos, artísticos o de crecimiento personal. Quizá por ello, uno de los protagonistas de mi próximo libro sea un aficionado a tal simetría, con el que me siento especialmente identificado. De hecho, tampoco descarto que sigamos compartiendo aventura... Al menos, mientras le una Manuel.

viernes, 1 de julio de 2022

Mi partido del año

No fue en una pista central ni en ningún torneo de prestigio. Ni siquiera había público en las gradas, ni siquiera repartieron puntos ATP. Pero para mí, este de hoy ha sido el partido del año. Primero, porque al otro lado de la red restaba mi hijo, y eso siempre merece un plus especial... Segundo, porque ambos hemos practicado deporte durante casi una hora, con todos los beneficios que ello conlleva... Tercero, porque hace más de seis meses que no empuño una raqueta -desde antes de aquella lesión cervical- y estaba expectante por ver cómo me encontraba... Cuarto, porque Manuel lo ha pasado genial jugando al tenis con su padre -aunque por precaución fuera solo a un set-, y eso siempre resulta bueno para los dos... Quinto y último, porque con independencia del resultado final -me ha vencido por un engañoso 7-5, pues llegué a tener dos bolas ganadoras-, mi espalda ha respondido correctamente y no he sentido molestia alguna ni antes, durante o después de pelotear.
Y es que esa vuelta a nuestra normalidad está yendo tan conforme a lo previsto, que cualquier día de estos me veo pidiéndole la revancha.   

jueves, 30 de junio de 2022

En la Gala fin de curso Rumballet

El programa de las Fiestas de León incluía este pasado martes, a las siete de la tarde en la mismísima plaza de la Catedral, la Gala fin de curso de la Escuela de Baile Rumballet. En su espectáculo inicial de danza, nuestra pequeña Amalia hizo de hada bailarina, derrochando a partes iguales sonrisas y elasticidad.
Como al resto de sus compañeras -capitaneadas por su profesora Sandra, a quien estamos muy agradecidos por cuanto ha hecho por ellas-, la sentimos centrada, coordinando sus gestos, estilizando cada postura, moviéndose alegremente al compás de la música... ¡Lo hicieron de 10! De ahí la ovación final a su propuesta.
Luego, entre bambalinas, Amalia nos reconoció que lo había pasado sencillamente genial. Y es que en eso, nuestros hijos me recuerdan mucho a mí: se apasionan con aquello que les gusta.

miércoles, 29 de junio de 2022

Evaluando "Exponer o exponerse en tiempos de pandemia"

En Salud Pública existe una máxima que reza: aquello que no se evalúa, a efectos prácticos nunca se ha hecho. Por ello me preocupa que demasiadas actividades financiadas con dinero público no sean debidamente auditadas, siguiendo un proceso riguroso, ajustado en tiempo y espacio, atendiendo a la consecución de los objetivos fijados y -sobre todo- de manera independiente a quien la realiza. 
Durante estos meses de mayo y junio, en la antesala del salón de actos del Complejo Asistencial Universitario de León -CAULE- se ha mostrado la exposición Exponer o exponerse en tiempos de pandemia, avalada por el Departamento de Educación y Acción Cultural del Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León -MUSAC-, con la participación del profesorado y alumnado de tres centros de Educación Secundaria de la provincia -IES Legio VII, CEO Camino de Santiago e IES Antonio García Bellido-.
Cual si fuera otro evaluador improvisado -a fin de cuentas, me toca serlo ante muchas actividades- indicaré que en mi opinión ha sido una exposición muy concurrida, tanto por pacientes y familiares como por personal sanitario y no sanitario del Hospital... que en esas carreras hacia el servicio de Rehabilitación que está justo al lado, siempre veía algún visitante disfrutando de cada obra... que desde mi rol de médico, ha cumplido sobradamente sus objetivos al mostrar cómo esos alumnos han vivido esta pandemia, humanizando de paso un espacio tan necesitado de sensibilidad.
Por ello, en este día que se clausura, quisiera felicitar a todos cuantos hicieron posible tal proyecto, desde la convicción de que el Arte -en cualquiera de sus formas- también cura. 

martes, 28 de junio de 2022

Luis Gutiérrez, profesor

Ciertamente, todo maestro es un referente indiscutible para sus alumnos. De ahí la importancia de sus actitudes, dado que al ser tal ejemplo para ellos les transmite mucho y en distintos sentidos.
En mi caso, puedo presumir de haber tenido magníficos profesores, a los que recuerdo con nombre y apellido: Mª Rosario Bellote, en aquella EGB del Colegio Nacional Jerónimo Zurita... Alberto Atarés, en el BUP de ese Instituto Nacional de Bachillerato Luis Buñuel... Rafael Gómez-Lus en mis tiempos de la Facultad... D. Felícito García-Álvarez durante la realización de esa tesis doctoral... Educadores a quienes aún siento con una sonrisa de agradecimiento por todo cuanto nos enseñaron -más incluso en lo humano que en contenidos didácticos- y porque de una u otra forma conformaron mi personalidad. Sin su impronta, quizá no sería como soy. Además, quien honra a sus maestros se honra a sí mismo.
Lo que nunca imaginé es que, atendiendo a cuanto ha hecho por mi hijo, a partir de este curso recordaré también el nombre y apellidos de otro docente en toda la extensión de la palabra: Luis Gutiérrez Martín, del Colegio Marista San José (León). Y no tanto por sus clases magistrales de Lengua o Matemáticas, como porque siempre ha estado ahí: ofreciendo a sus alumnos herramientas para gestionar cada dificultad, sembrando espíritu de equipo, preocupándose ante las adversidades, estimulando su solidaridad, dando lo mejor de sí para tratar de obtener lo mejor de cada uno... 
Sin pretender desmerecer a ningún otro y una vez que las notas ya se han dado, proclamo que realmente estamos muy contentos con el tutor de Manuel en esta recta final de su Primaria. Durante estos dos últimos años, aderezados por una pandemia, Luis ha sido un profe de 10... ¡O de 11, que diría nuestro hijo! Es justo reconocerlo. Por eso, con todo afecto y merecimiento, sea también para él aquella sonrisa enorme con la que en casa solemos decirnos ¡Gracias!

lunes, 27 de junio de 2022

Mi yo jotero

No es la primera vez que me sucede. Estar en cualquier celebración y que por el mero hecho de ser maño alguien te insista en que cantes una jota. La verdad es que lo siento en el alma pero, por mucho que perseveren en su petición, no sé cantarla... O mejor dicho: le tengo tanto respeto a este género tan nuestro que prefiero no hacerlo. Eso sí, esté donde esté, me emociono como nadie cuando escucho alguna de ellas. 
Admito que siendo niño, nuestro abuelo entonaba ante mi cuna sus estrofas propias a modo de nana para dormirme:
Zaragoza, Zaragoza,//flor de la jota bravía,// viste nacer a una moza// que bella cara tenía...
Reconozco que en tiempos del instituto formé parte a la guitarra de una rondalla aragonesa, llegando a actuar en algún festival... Mas sabedor de que no era suficientemente hábil con las seis cuerdas, abandoné.
El Ebro guarda silencio//al pasar por el Pilar,//la Virgen está dormida,//no la quiere despertar...
Y confieso también uno de mis secretos mejor guardados: allá a mediados de los noventa participé con una versión mía de la conocida jota de La Dolores en aquel programa de Antena3-Televisión llamado La Parodia Nacional. Si bien al inolvidable Constantino Romero le pareció de lo más simpática, al final no superamos el corte.
Que la tengo que casar//con el Príncipe de España,//que no hay como buena maña// pa' llevarlo hasta el altar...
En cualquiera de los casos, llevo esa jota impresa en mi código genético. Por eso, el día que me ausente, estaría genial que sonase una de fondo. Pero, por favor: ¡que no me la hagan cantar! 

domingo, 26 de junio de 2022

Por las tiendas de mi barrio

Al margen de donde haya vivido, he tomado más como referencias válidas de su nivel de vida los datos micro que los macroeconómicos... los que percibo personalmente en mi entorno, que los que publican a distancia organismos oficiales... los que veo cada día en asociaciones solidarias, que los que presentan los gobernantes de turno, sean del color que sea... Y en los últimos tiempos, muchos de los primeros resultan cuando menos preocupantes.
Además, como epidemiólogo conozco los entresijos de las estadísticas y sé de sobras que si aprietas sus datos suficientemente acabarán cantando cuanto les pidas. 
En apenas lo que va de año, solo en los alrededores de nuestra casa, han echado para siempre su persiana decenas de negocios; alguno tan sencillo como el penúltimo kiosco que quedaba en la ciudad... otros de marcas consolidadas, como la mismísima Dolores Promesas.
Comprar en establecimientos pequeños de mi barrio y compartir en ellos algo más que una simple venta, me permite saber que este tendero sigue abierto porque se sustentan en el salario de su mujer funcionaria... que cada vez que ese otro se retrasa en el pago de sus seguros sociales, le viene el recibo de vuelta con una sobrecarga del 20%, como si con ello le resultara más fácil saldarlo... que la dueña de aquel negocio destina sus ingresos mensuales a cubrir gastos en este orden: seguridad social, impuestos varios de varias administraciones, costes del propio negocio -incluyendo alquileres, en muchos casos abusivos-, nómina de su empleada y, por último, lo que pueda corresponder para su sueldo. Me ocupa que ese taxista de mi familia me haga una relación de gastos fijos para el próximo mes -desde la tasa de su cooperativa a su impuesto especial por ITV- que le hipotecará directamente sus doscientas primeras carreras... Y nos preocupa que en ese otro centro comercial pasen horas y horas sin que nadie entre a por nada, atrapados en una inversión que hicieron ilusionados y que ahora no hay forma de amortizar. 
Clientes, ingresos y -por tanto- beneficios han caído significativamente, a diferencia de su presión fiscal. Lo de menos es que culpen de ello a un virus chino o otra guerra en el corazón de Europa. Lo de más es ese lamento de que ¡Viviríamos mejor de las ayudas! cuando, tristemente, muchos ni siquiera la podrían solicitar.  
Ayer el Gobierno aprobó un paquete de medidas para tratar de combatir los efectos negativos de la inflación. En verdad que parecen urgentes y cruzo los dedos para que surtan un efecto positivo. No obstante, yo les recomendaría tanto a sus miembros como al resto de nuestros dirigentes, que antes de firmar cualquier decreto se dieran alguna vuelta por las tiendas de su barrio.  

viernes, 24 de junio de 2022

Mi moneda en tu pozo

Mañana al mediodía realizaré un cuentacuentos en la explanada del santuario de La Virgen del Camino (León) en el que no faltará este cuento titulado Mi moneda en tu pozo, incluido en mi obra Catorce lunas llenas (XXXVIII Premio Carta Puebla, en su modalidad de libro de cuentos).
Tampoco fallará nuestra hija Amalia, quien se estrenará en el papel de mi ayudante, demostrando que somos un verdadero equipo.
Así que, también en familia, nos seguiremos contando.

"Cuentan que me contaron que en cierta aldea lejana vivía un hacendado muy tacaño que se pasaba la vida obsesionado por el dinero. Corría el rumor de que, ya anciano, no se casó nunca para no tener que pagar la boda; e incluso había quien apuntaba que jamás desperdició mendrugo alguno por muy duro que estuviese. Y es que nadie es más flaco de espíritu que quien se alimenta solo de sí mismo.
Cada noche, después de recorrer sus tierras de sol a sol, contaba minucioso las monedas que guardaba en aquel cofre debajo de su colchón.
- ¡Una, dos… veintinueve, treinta…Y con este, cincuenta doblones de oro!
Así una noche, y otra, y otra.
En alguna parcela próxima a su casa residía un joven aguador, que dedicaba su tiempo a sacar agua del pozo para venderla por cuartas a la gente del lugar. Desde la humildad de su trabajo, procuraba ingeniárselas para salir adelante declarando las propiedades curativas de líquido tan singular.
- Agua preventiva contra el dolor de cabeza, indigestiones, apatías, dolencias articulares, piedras en el riñón, mal de amores… –voceaba por las calles, resumiendo cualquier compendio de Medicina.
En cierta ocasión trató de ofrecerle una muestra a su vecino, pero este le echó de malas maneras alegando que su agua no tenía valor alguno más allá de que sirviese para fregar.
- Y lárgate pronto, limosnero, ¡que no llevo suelto!
A veces el dinero llega antes a los sitios que la buena educación.
Aun cuando no era persona especialmente rencorosa, aquel aguador decidió vengar tal desaire para dar a ese vecino un escarmiento. De manera que, sabiendo de su carácter huraño y aprovechando que era noche de Luna llena, le hizo creer que en el fondo de su pozo había una moneda de enormes dimensiones.
- ¡Así de grande! –le explicaba entusiasmado mientras abría sus brazos-. Un doblón del mejor platino, que no vendería por nada del mundo.
Tentado por esa información, el avaro señor pidió al muchacho poder verla, para comprobar por sí mismo semejante maravilla. ¡Y que fuera cuanto antes, que si el tiempo es oro, perderlo puede ser ruinoso!
- De acuerdo –le respondió-. Iremos juntos esta misma noche, si bien no podrás tocarla ni acercarte más allá de donde te diga.
Una hora después de atardecer, conforme a lo que habían dispuesto, ambos vecinos se reunieron a medio camino de sus fincas. Desde allí, aprovechando la luminosidad reinante, acudieron hasta el pozo. Y estando a dos pasos de él, sin que ninguno se aproximara ni un centímetro más de lo acordado, comprobaron cómo –efectivamente- relucía en su superficie una moneda gigante.
- La quiero para mí –murmuró el hacendado-. Le ofreceré a cambio un solo doblón por ella y de seguro que, estando tan necesitado, el muchacho aceptará  –pensó para sí mismo, convencido de que quien pone el dinero debería poner las normas.
Mas cuando le hizo su oferta, el aguador respondió contundente:
- Solo la cambiaría por cincuenta.
- ¡Cincuenta! –exclamó con una mezcla de ira e incredulidad.
El anciano hizo cuentas de memoria sobre el valor de aquella pieza que flotaba en el agua. Medio centenar de doblones parecían demasiado, los ahorros de toda su vida, el motivo último para seguir viviendo. No obstante, el valor de esa otra que relucía en el pozo parecía con mucho superior. Aun cuando trató de rebajar ese precio con argumentos de pobre, el joven se mantuvo en su exigencia. Así que no tuvo más remedio que aceptar:
- ¡Una, dos… veintinueve, treinta…Y con este, cincuenta doblones de oro!
La avaricia suele ser muy convincente.
De manera que el hacendado contaba aquella noche su tesoro por última vez, mientras se lo daba al aguador a cambio de la moneda más enorme que jamás hubiera imaginado.
Pero al correr para tomarla descubrió que la misma no existía, que era simplemente el reflejo de la Luna llena sobre el agua, y que le habían engañado como a un niño para quedarse con sus caudales. Tanta usura, sin duda, le había jugado una mala pasada.
Roído por los nervios, mientras maldecía entre gritos su ventura e insultaba a su vecino, este apareció de nuevo.
- No quiero tu dinero, sino tu respeto –dijo con talante serio, mientras se lo devolvía-. Aquí lo dejo, es tuyo. Tan solo pretendo demostrarte que hay cosas más importantes que lo que puedas guardar en un cofre… Que la codicia nos ciega con frecuencia, haciéndonos ver tesoros donde apenas hay reflejos… Que no puedes considerar a nadie menos que tú porque en apariencia posea menos que tú… Y que jamás debes burlarte de ninguno cuando se gana la vida honradamente.
El anciano, conmovido por esas palabras, rompió a llorar. En principio se apresuró a retirar los doblones para guardarlos en su caja. No obstante, antes de acabar la cuenta, decidió entregarle un puñado a aquel muchacho que le había dado semejante lección.
Durante unos días, ya sin retos ni rencores, ambos compartieron charlas, bromas, pan con queso, algún paseo hasta el pozo… Y tan buena relación hicieron que, a la Luna siguiente, aquel anciano acudió a la notaría de la aldea para nombrar como heredero a su vecino. Tanta generosidad, sin duda, le había jugado una buena pasada.
Así acaba esta historia que yo guardo en mi memoria… Y comieran o no perdices, sé de buena tinta que todos fueron felices".

miércoles, 22 de junio de 2022

Diez años del Premio Loeches de Novela

Aun cuando desde siempre me haya decantado por el cuento, hubo un tiempo en que hice algún pinito con la novela. De esa época data mi obra Siete paraguas al sol (Ediciones Irreverentes), con la que hace diez años obtuve el VII Premio Ciudad Ducal de Loeches de Novela. Ese ejemplo de Narrativa completa -por incluir relatos en su trama- que, fiel a mi literatura, contenía también otro diccionario con esa forma peculiar de definir.
¡Qué sorpresa, qué alegría cuando nos comunicaron aquel fallo! 
Así nos lo recordaba en el almuerzo de este mediodía nuestra amiga Amanda, después de recitar de memoria el nuevo significado de alguna de esas palabras. 
Y como al postre le anticipamos, en el próximo libro, ¡más!

AdultoPersona a la que los niños tratan de usted. 
AmanecerPrimer milagro del día.
AmorAliño, aglutinante, levadura. Especia que hace posible ese menú extraordinario llamado vida.
CircoLugar donde suceden los milagros.
Conciencia: Voz interior que nos recuerda qué hicimos mal y lo que es mucho peor... qué hicimos bien.
DesiertoKilómetros y kilómetros sin un árbol. No confundir con desamor: kilómetros y kilómetros sin una ilusión.
DiscreciónVirtud consistente en no hablar demasiado, pues puede que a tu enemigo le interese lo que digas.
ÉxitoVivir de lo que te gusta.
HonestidadAnteponer los ideales a los intereses.
HumildadDon por el que no me siento más que nadie ni menos que ninguno.
InteligenciaVivir donde te va bien.
OdioSentimiento más alejado de la ley natural porque nace, crece y se reproduce, pero le cuesta mucho morir.
PasiónEpidemia de cariño.
PacerForma verbal de la palabra paz.
PerfecciónEstado que solo alcanzas cuando alguien se enamora perdidamente de ti.
PrevisiónTenerlo todo pensado para cuando no haya nada que pensar.
SuerteQuerer ser lo que soy… y si es posible, contigo.
SufrimientoPadecimiento carente de humildad. Siempre somos nosotros quienes más sufrimos en el mundo.
VidaPeriodo de tiempo entre nacer y morir que llenamos a base de casualidades.

martes, 21 de junio de 2022

En el Día de la Música

En este Día de la Música hemos sabido que nuestro hijo Manuel ha superado su examen de acceso al Grado Profesional, con el instrumento de Trombón, en el Conservatorio de Música de León. Sin duda, otro motivo añadido para felicitarle; un paso más en su proceso formativo como músico y como persona. 
A  menudo le comento que en ese camino estaremos ayudándole cuanto podamos. Y que al margen de nosotros, podrá encontrarse a su orilla con dos tipos de sujetos: unos facilitadores, que acostumbran a ser positivos, sonrientes, agradecidos... Otros no tanto que -sin entrar en más juicios- nunca suelen ser así.
Hace unos días compartía en nuestra cena de familia que cada mañana debo acudir al servicio de Rehabilitación para completar el proceso terapéutico prescrito para mi columna. Dado que estoy trabajando, acudo con bata blanca y ese distintivo amarillo colgado del cuello que me identifica como médico. Con esas pintas, resulta habitual que la gente nos consulte por los pasillos en caso de duda.
Cierto lunes, un usuario me paró para preguntarme por alguna unidad diagnóstica. Aunque le atendí educadamente no supe decirle dónde quedaba, y en su adiós a regañadientes me despidió con un exabrupto. Quizá tuviera un mal día; quizás hasta tuviese razones para sentirse malhumorado. Sea como fuere, empáticamente yo me hallaba muy lejos de esa actitud.
Cierto jueves de aquella misma semana, precisaba pedir cita para la revisión con mi neurocirujano, por lo que me puse como un paciente más a guardar la cola correspondiente. Al verme un señor mayor a quien estaba a punto de tocar que le atendieran, se dirigió a mí insistiendo en que nos cambiáramos los puestos, que otro sanitario como yo le había salvado la vida y que él cedía su tiempo para que yo prosiguiera realizando mi labor. El resto de la fila asintió... Y en esa actitud de generosidad reconocí a un hombre agradecido, con la que empáticamente me identifiqué.
Porque en eso -aquí o allá-, la vida se parece a las rosas, alternando flores con espinas. 
Ojalá Manuel siga cultivando ese otro jardín a base de pentagramas, encontrando en su trayecto personas positivas y sintiéndose de paso acompañado. En ello, siempre podrá contar con la ayuda de su Trombón. Y es que, como afirmara el dramaturgo Robert Browning, quien escucha Música siente que, de repente, su soledad se puebla.

lunes, 20 de junio de 2022

La cara oculta de la pobreza

Esta mañana, coincidiendo que mi puesto de trabajo está precisamente en el Hospital de León, he acudido a visitar en su planta de Cirugía a un paciente muy especial. Se trata de cierto pobre de las calles de la ciudad, que acostumbra a pedir cerca de mi casa, y a quien en más de una ocasión he proporcionado ropa, comida y conversación. Gracias a eso sé de él que -casual o causalmente- procede de la manchega Miguelturra, donde vive mi ahijada Nerea y donde gané por dos veces un premio literario tan importante como el Carta Puebla en su modalidad de libro de cuentos. Y sabía también que el pasado viernes le operaban, por lo que este lunes he ido a saludarle y preguntar en persona a propósito de su recuperación. 
La verdad es que no se lo esperaba, habiéndose llevado una alegría sentida. Afortunadamente, está evolucionando bien.
Algo similar me sucedió en cierto viaje a Estocolmo, cuando yendo en su metro observé con gran sorpresa como otro mendigo -habitual en las iglesias de mi Zaragoza- accedía a nuestro vagón tocando su címbalo con una gorrilla enfrente. Yo había coincidido en alguna ocasión con él durante mi etapa de voluntario en la Casa de Amparo, por lo que -al reconocerme- nos dimos un abrazo. 
- ¡Qué casualidad! Mira que siendo del mismo sitio, hayamos ido a vernos aquí arriba.
Mientras me explicaba que con el frío invernaba por la plaza del Pilar y que en verano solía rondar por Europa, el asombro ante tal gesto pasaría a mis compañeros de aventura.
Casual o causalmente también, leía al salir del Hospital un titular de portada: La pobreza se dispara en España por el aumento del coste de la vida. Según ese informe reciente de Cáritas, del cual doy fe porque estamos colaborando con ellos en la medida de nuestras posibilidades, a día de hoy en mi ciudad la situación es dramática para las 3.862 familias que requieren de ayuda, centrada principalmente en la vivienda, los suministros y su alimentación.
Tristemente, esta realidad no tiene visos de mejorar. Al menos a corto plazo. Mas entre tales ayudas, nunca deberemos olvidar la parte afectiva; esa otra cara de una moneda que nos hace sencillamente humanos. Entre miles de razones, porque al ritmo que vamos, cualquier día podría incluso pasarnos a nosotros. 

domingo, 19 de junio de 2022

Cuando Hacienda somos -casi- todos

Una de las cotidianidades que había secuestrado esa lesión mía cervical era los paseos a orillas del Bernesga con mi amigo Nicasio. Este fin de semana pudimos recuperarlos para seguir compartiendo vida.
Ciertamente, no coincidimos en todo. De hecho, para él esta ola de calor que hemos sufrido es consecuencia de no sé qué ciclo, que le permite mantener su creencia de que el cambio climático nunca existirá. Pese a ello, juntos cuidamos nuestro entorno y deambulamos con guantes más bolsa, metiendo en ella la basura que encontramos en aquel espacio natural.
En lo que sí coincidimos es en que ambos hemos recibido recientemente una notificación de Hacienda. En su caso, porque el año pasado hizo varias transferencias bancarias para ayudar a cierto pariente que andaba apurado en su negocio, y la Agencia Tributaria se lo ha asignado como ingresos. Ahora le toca justificar que detrás de ese gesto solidario no hubo ningún rendimiento comercial.
En el mío, por un piso que vendí en 2017 por debajo de su valor de tasación. En verdad que nadie me ofrecía más y acabé aceptando una última contraoferta de aquel comprador para poder dar la entrada en la adquisición de la vivienda en la que hoy vivo. No hubo trampa ni cartón. Doy mi palabra. Pero como Hacienda somos casi todos -el propio cartero que me entregara el requerimiento, aseguró que llevaba otros muchos en su zurrón-, he tenido que recopilar documentación, presentarla a través de nuestro gestor y confiar en que el asunto se cierre pues, como aseguro, no hay nada donde rascar. 
Pese a no discutir la necesidad de los impuestos ni entrar en el debate de si se deben subir o bajar, Nicasio y yo volvimos a distanciarnos en nuestras conclusiones. A él le sorprende ese mirar con lupa de la Administración al ciudadano de a pie, cuando luego se le escapan tantas transacciones millonarias... A mí me entristece más que pueda confundirse una ayuda familiar con un beneficio mercantil, o que sea algún tercero quien me imponga a cuánto debo vender mis pertenencias. En cualquiera de los casos, lo realmente preocupante es que en este universo tan pleno de libertades, estamos cada vez más controlados.
Al menos, como decíamos en esa despedida, siempre nos quedará el Bernesga.

jueves, 16 de junio de 2022

El precio de la piña

A pesar de que el tiempo o la distancia parezcan atenuarla, y de que sus noticias apenas abran ningún telediario, no nos desmarcamos de la guerra que desde hace 113 días se vive en Ucrania. Allí la sangría continúa con un saldo de muertos en el bando invadido de entre 100 y 200 soldados diarios. ¡Qué barbaridad! A excepción de su potencial atómico, el ejército invasor está utilizando todo el arsenal con el que cuenta, incluyendo bombardeos indiscriminados y -supuestamente- armas no permitidas como las granadas de racimo. Y eso, que sigue sucediendo ahora mismo en nuestro continente, no debemos olvidarlo. 
Sin embargo, la mayoría tan solo lo recordamos de pasada cuando descubrimos lo mucho que ha subido la bolsa de nuestra compra. Si la gasolina está cara, es por la Guerra de Ucrania... Si el precio de los cereales anda por las nubes, es por la Guerra de Ucrania... Si el incremento interanual de precios en España alcanzó en el mes de mayo un 60,7% -el mayor registro en las tres últimas décadas- es por la Guerra de Ucrania... Hasta el kilo de piña cuesta hoy el doble que a principios de año, como si allá en la cuenca del Donets se cultivara este producto tropical. ¡Tal vez las desgracias resulten aliadas para algunos que esconden tras ellas demasiadas incapacidades!
Sea como fuere, seguiremos clamando por la PAZ; sin reservas, sin venganzas ni inflaciones. Y si, como dijo la Madre Teresa de Calcuta, esa paz comienza con una sonrisa, ahí ponemos -igual que cada mañana- mil y una de las nuestras por si pudieran servir a tal causa.    

miércoles, 15 de junio de 2022

Nulla vita sine Musica

Sin duda, la Música forma parte de mi hogar. No tanto porque en él haya un metrónomo, decenas de partituras, esa colección de piezas clásicas o instrumentos varios, como porque hemos tenido la suerte de integrarla en nuestras vidas. Así, escuchando una obra somos capaces de desconectar de la monotonía, relajarnos de tensiones o simplemente de disfrutarla. Quizá por eso haya estado tan presente en tantos momentos claves, incluyendo -a sabiendas de su poder terapéutico- mis últimas sesiones de rehabilitación.
Ciertamente, a ese idilio con el pentagrama contribuyen también nuestros hijos. Si ayer Amalia nos sorprendía tocando estupendamente al Piano la obra Burlesca -canción popular, con arreglos de Noemí Vega- en el concierto fin de curso de la Escuela Eutherpe, hoy Manuel iniciaba con su Trombón las pruebas de acceso al grado Profesional de Música en el Conservatorio de León. La verdad es que merece superarlas, pues la ha preparado a conciencia y se siente/le sentimos capaz de conseguirlo. 
En cualquiera de los casos, seguiremos viviendo al compás de re menor, rondándonos la idea de presentar en un futuro próximo algún proyecto que aúne sus notas con mis cuentos. Y es que, como dijera ese genio llamado Nietzsche, Nulla vita sine Musica (No hay vida sin Música).

lunes, 13 de junio de 2022

Regalo de cumpleaños

No podía tener mejor regalo de cumpleaños que recibir junto a su amigo Jorge, en su colegio Marista San José, ante sus profesores y compañeros, y de manos del Consejero de Industria, Comercio y Empleo, el primer premio escolar convocado por la Junta de Castilla y León por aquel trabajo en favor de la prevención laboral. Y es que detrás de esa cinta titulada Prevención será nuestra salvación, protagonizada por Jorge González de Paz y Manuel Cortés Domínguez -caracterizados en ella como demonio y ángel, respectivamente-, bajo la inestimable coordinación de su profesor tutor Luis Gutiérrez, y dirigida tanto a niños como mayores, nos muestran de manera didáctica, entretenida y sobre todo educativa la importancia de esa prevención de riesgos, también en el ámbito escolar.
Felicidades de corazón al tándem premiado, sin olvidarnos tampoco de sus madres -Ana y Transi-, porque además de participar en el hilado de su guion, tejieron los disfraces que visten en el vídeo... Y, a falta de algún presente todavía por recibir, ¡feliz cumpleaños a nuestro Principito!