jueves, 10 de octubre de 2013

Menudos corazones

Me hago eco de una noticia que comparten conmigo mis amigos Asdy y Rubén. Según me cuentan, si el vídeo que ha elaborado Menudos Corazones -ONG dedicada a ayudar a los niños con problemas cardíacos- supera en un día las 4.000 visitas -tantas como casos nuevos de enfermedades congénitas del corazón se diagnostican cada año en España-, la Fundación Telefónica hará una donación para sus proyectos.
Como médico conocedor de dichas dolencias y como padre de un Principito que nació con una de ellas -aun cuando, por fortuna, ha evolucionado estupendamente- me sumo con entusiasmo a esta iniciativa, deseándole el mayor de los éxitos y difundiendo en lo posible el enlace a dicho vídeo:
http://www.youtube.com/watch?v=OM5e6G9KaAY
Mil gracias a todos de todo corazón.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Nuestra amiga Carolina

Carolina Aller es una actriz estupenda. Comenzó su formación en el Centro Artístico Soma a los 17 años, si bien desde muy niña ya se venía subiendo al escenario con diferentes proyectos de teatro infantil, juvenil y musical.
Carolina atesora una excelente formación escénica, una sorprendente versatilidad, una gran capacidad interpretativa... y una fe inquebrantable en su persona que se transmite en cada secuencia.
Los pasos marcados, La cena, Lluvia o Las becicletas (finalista en la 52º edición de la SEMINCI) son algunos de los cortometrajes que ha protagonizado, pudiéndose encontrar su currículo a través del enlace a su página web:
http://www.carolinaaller.com/index.html
Pero sobre todo Carolina es una persona estupenda que, además de demostrarnos a diario su amistad, tuvo el detalle de interpretar a Faustina -una de sus protagonistas- en las presentaciones de mi libro Siete paraguas al sol que realizamos en Madrid y León.
Por eso quisiera aprovechar esta entrada para desearle el mayor de los éxitos en su carrera, a sabiendas de que tiene madera de sobra para ello...  Y de paso presentaros su último videobook, que resume en poco más de dos minutos un sueño que -estamos plenamente convencidos- acabará haciéndose realidad :
http://www.youtube.com/watch?v=4uSDyMO6Hsc&feature=player_detailpage

lunes, 7 de octubre de 2013

Frankfurt en la memoria

Esta semana se celebra una nueva edición de la Feria del Libro de Frankfurt considerada la mayor del mundo en su género. Más de 7.000 expositores, más de 100.000 publicaciones nuevas presentadas el año pasado, casi 300.000 visitantes, miles de traductores, agentes literarios, escritores, periodistas... La popularmente conocida como Frankfurter Buchmesse constituye un evento extraordinario en el universo de las Letras, que tuve la suerte de vivir en su edición del 2010. Allí estuve acompañando al Centro del Libro Aragonés, desde mi condición de miembro de la Asociación Aragonesa de Escritores. Descubrí los encantos de esta Feria, la magia de la ciudad, el sabor de sus salchichas bajo la sombra de una cerveza; compartimos en directo la alegría del Nobel para Mario Vargas Llosa, tanta hospitalidad de Argentina como país invitado, aquella recepción en el Instituto Cervantes, algún cuentacuentos en algún stand... Sin duda, fue una semana única a la que -sea como escritor, como visitante o como lo que sea- espero que la vida me permita regresar.

jueves, 3 de octubre de 2013

Cuando a Dios le gustaba el cine

Un municipio perdido de una provincia olvidada, en aquel mes de mayo de 1935. Campos de cebada, pinares con resina, el canto de un milano junto al río. Amanece entre soles, la aurora se despereza.
Ante la llegada de esa escuela ambulante que recorriera uno a uno los pueblos de España, allá por tiempos de la República, la plaza mayor se ha vestido de teatro. A los más pobres, a los más escondidos, a los más abandonados. Bajo ese lema, un grupo de maestros perteneciente a las Misiones Pedagógicas, acerca la cultura a tierra adentro. Traen guiñoles, mapamundis, conciertos de dulzaina; la réplica de un cuadro titulado Las Meninas que está en un museo con nombre de prado. Y lo mejor: ese invento llamado cine, que proyecta a la gente sobre una pantalla.
Hay lleno absoluto. Ni siquiera la radio en domingo de fútbol convenció nunca a tantos. Los hombres cierran la siega antes de alcanzar el mediodía, doña Cirila guardará su calceta para mañana y los niños -siempre niños- sonríen ante esa ventana al mundo, amenizada por los compases de un gramófono. Es un milagro; es el milagro de la cultura.
Cautivado por la idea de dar continuidad a esa iniciativa, don Etelvino ha alquilado un proyector para inaugurar en los bajos de su casa la primera sala de la comarca. Absorto de ilusiones, tampoco precisa demasiado. Si acaso un nombre: Cinema Agapita, por el amor que profesa a su esposa. Dos horarios: matinal y de tarde. Tres precios: butaca, silla propia o de pie. Y aun cuando la mayoría pague su entrada en especies, con acelgas, medio pollo, saquetes sin picadura o una ristra de morcillas, él se siente pagado con la alegría de sus paisanos por asistir a cada sesión. 

Nota: Primeros párrafos del relato titulado Cuando a Dios le gustaba el cine, incluidos en la Microantología del Microrrelato III (Ediciones Irreverentes).

lunes, 30 de septiembre de 2013

El relojero de Praga (leyenda)

Había una vez en Praga un maestro relojero. Su fama y minuciosidad eran tales que recibía pedidos de las personas más influyentes. De modo que reyes, sultanes, zares e incluso el propio papa se encontraban entre su nómina de clientes.
Cierto día el alcalde de la ciudad le hizo una propuesta, a medio camino entre el encargo y el desafío: construir el reloj de los relojes, el mejor de entre todos. Aquel maestro aceptó el reto, no tardando en ponerse manos a la obra. Invirtió en ello cinco largos años, seleccionando el material más idóneo y puliendo con mimo cada una de sus piezas. A su final, el resultado fue extraordinario: un reloj majestuoso, con detalles astronómicos, capaz de dar la hora babilónica –de vital importancia para magos y alquimistas por medir el tiempo que pasa entre el amanecer y el ocaso- y adornado por unas estatuas capaces de moverse al son de las campanadas. 
El alcalde y sus convecinos quedaron entusiasmados. No hay reloj más preciso en ningún lugar del universo. ¡Ni más bello…! Y por eso, pagaron debidamente al maestro.
No tardó en correr el rumor de que este había recibido un nuevo encargo desde el ayuntamiento de otra ciudad para que fabricase un reloj que superase en virtudes al recién presentado. Los ediles de Praga trataron de convencerle para que rechazara la oferta, pero ante su negativa acabaron dejándole ciego. Luego destruyeron los planos y su taller, asegurándose de que no habría posibilidad para que tal hecho se produjese.
Cuenta también la leyenda que el maestro enfurecido quiso vengarse de aquello introduciendo su mano en la maquinaria del reloj. Así consiguió que se parara, si bien en ningún caso pudo evitar que esa obra –precisamente suya- siguiera siendo una de las más valoradas del mundo.    

Nota: Texto perteneciente a mi relato Donde duermen las leyendas, incluido en el libro Praga, Antología de relatos (MAR Editor).

viernes, 27 de septiembre de 2013

Felicidades a la Asociación de "Bibliobuses"

Me alegra mucho hacerme eco de esta noticia. La Asociación de Profesionales de Bibliotecas Móviles -los popularmente conocidos como bibliobuses- ha sido galardonada con el Premio Nacional al Fomento de la Lectura 2013 "por su lucha diaria por las carreteras españolas, dura pero gratificante, para llevar esa lectura allá donde no exista una biblioteca fija". Y me alegra particularmente porque conozco a varios de esos profesionales que vuelcan su trabajo e ilusiones en semejante empeño.
Cada semana llega uno de sus bibliobuses al pequeño municipio de Radona, en la provincia de Soria. Allí abre sus puertas de par en par, ofreciendo a los lectores su repertorio. Y en él, cada uno de mis libros, pues siempre quise que allí, en el pueblo en que naciera mi madre, quedara constancia de mi literatura. A ella le habría gustado que fuera así.
Felicidades a la Asociación, y felicidades también al otro galardonado: el suplemento Cultura/s del diario La Vanguardia, por ser un "referente con perfil propio" en el panorama de publicaciones literarias.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Cien paraguas al sol

La vida está llena de sacrificios. Y como asegura sor María, de falsos sacrificios. La de veces que hacemos algo aludiendo a algún motivo, cuando en verdad lo estamos haciendo por nosotros. Lo hice por tu bien es una frase que sintetiza esta idea, disfrazando la autoridad de paternalismo y este de un altruismo engañoso. Nos gusta sacrificarnos por otro, en especial si los intereses de esa acción coinciden con los míos. Y nos encanta hacerlo en nombre del amor.    
Ruanda está llena de sacrificios, fetiches, deidades. De seres mitológicos como los Imanujela -dioses- de los hutus, el Kazikamuntu -primer hombre- de los tutsis o el Jengi -habitante del bosque- de los pigmeos. También de roles sagrados como el de patriarca, jefe de la comunidad que se erige en intermediario entre los mundos de vivos y muertos… Los herreros, por manejar el fuego a su antojo… Los chamanes, curanderos, brujos, visionarios y un largo etcétera de personalidades que dispensan sus ritos para adivinar futuros, sanar enfermedades o atraer agua de lluvia.
Aquí se teme y adora a los espíritus con la misma intensidad, por su poder para intervenir sobre la vida de sus pobladores. Al africano le interesa llevarse bien con ellos. Así les colman de reverencias, de comida, de esos otros sacrificios -a veces temidos y temibles- representados en la figura del nwami. Los vivos deben venerar a sus antepasados para que no se enfaden ni les castiguen. Porque en un universo sobrenatural todo parece estar permitido. Incluso la vida.

Nota: Fragmento correspondiente al capítulo Cien paraguas al sol, incluido en mi libro Siete paraguas al sol