martes, 7 de julio de 2015

En defensa de las vacunas

Desde mi condición de médico especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, como no podía ser de otra manera, soy un firme defensor de las vacunas. No en vano, con la experiencia vivida, he acabado haciendo mía esa proclama de la Organización Mundial de la Salud de que "a excepción del agua limpia, ningún otro factor -ni siquiera los antibióticos- han ejercido un efecto tan importante en la reducción de la mortalidad de la Humanidad como las vacunas".
Sin pretender generar alarmas ni ser oportunista, simplemente como técnico del Centro de Vacunación Internacional en el que desarrollo mi trabajo, me preocupan los conceptos equivocados que muchas personas tienen al respecto. Regularmente atiendo a viajeros que, aún desplazándose a zonas endémicas, optan por no vacunarse porque "a mí nunca me pasa nada", "las vacunas contienen toxinas" o "lo natural es no ponerse ninguna". De hecho, suelen ser los más jóvenes quienes prefieren asumir los riesgos de su no administración.
Sin pretender tampoco juzgar a nadie, creo que deberíamos desterrar esos conceptos absolutamente erróneos. En nuestro medio y con nuestros medios, considerando siempre las contraindicaciones que cada una pudiera tener, contamos con la certeza de que esas vacunas resultan seguras -tanto para quien se las pone como para su grupo, por el efecto rebaño que producen-, son uno de los fármacos que pasan por más controles de calidad y, sin duda, su administración es una de las medidas más eficientes que existe.
Es cierto que, como cualquier otro medicamento, cabe la posibilidad de que una vacuna provoque en determinadas ocasiones algún efecto secundario; no obstante, todos los expertos coinciden en que los beneficios potenciales de recibir la inmunización superan con creces a esos posibles inconvenientes.

miércoles, 1 de julio de 2015

Ribadeo Indiano

Entre los días 10 y 12 de julio se celebrará en el municipio lucense de Ribadeo un encuentro muy especial: la segunda edición de la fiesta de recreación histórica Ribadeo Indiano, para rendir homenaje a las personas que emigraron a América en busca de un futuro mejor. De hecho, fueron muchos los que partieron de estas tierras, y muchos también los que construyeron a su regreso esas casas tan características.
Serán tres jornadas de teatro en la calle, de visitas guiadas, de un interesante mercado de ultramar, e incluso del célebre Festival de Habaneras de Ribadeo. 
Este año tendré la suerte de asistir, vestido de época como tantos, apadrinando mis novelas Mi planeta de chocolate (en la que un niño, precisamente gallego, acaba desembarcando en México) y Siete paraguas al sol (con esas hermanas mías de lo más viajeras). Estaré allí la tarde del sábado 11 en el stand de Librería Vivín, firmando ejemplares de mis libros; y en su Parador o en cualquiera de sus rincones a lo largo del fin de semana, charlando, contando cuentos o tomando notas para alguna nueva historia.

jueves, 25 de junio de 2015

Siete paraguas en Lecturafilia

Que llueva no depende de ti; que lleves paraguas, sí”. Esta máxima acompaña todo el argumento de Siete paraguas al sol (2012), la obra con la que Manuel Cortés resultó ganador del VI Premio Nacional de Novela Ciudad Ducal de Loeches.
En un cante al cuento como forma de hacer literatura tan válida como la novela, Cortés construye una historia poliédrica donde siete hermanas emigran hacia lugares distintos en busca de su padre Bernardino, el campanero del pueblo castellano de Puerto Nuevo de las Cerezas, y que desaparece un día al ir a comprar un paraguas. A partir de ahí, los capítulos van contando una por una las historias de Faustina, Adelaida, Amparo, María, Merceditas y Ramona, con tiempos y lugares diferentes que constituyen una preciosa radiografía de nuestro mundo y nuestro pasado. Cortés desmenuza las vidas de las hermanas, pero centrándose en épocas distintas, que van desde los años cincuenta hasta el 2009, y nos hace partícipes del paso del tiempo.
En esta novela hilada de cuentos encontramos las características definitorias del estilo de este autor que atrapa desde el primer momento: sencillez y presencia constante de refranes populares hilados con una maestría propia de los mejores autores. Presente está también esa descripción minuciosa de ambientes, con palabras que abarcan todos los sentidos, hasta cuando nos presenta a ese pueblo de la Castilla profunda que ha estado sujeto a tantos cambios que casi no se reconoce. Los libros que he leído de este autor transmiten alegría por vivir a pesar de las circunstancias difíciles. Esta idea está más presente que nunca en Siete paraguas al sol, donde la esperanza y la seguridad son transmitidas de una forma tan literaria y realista que hacen sentir al lector que sí, que es necesario seguir soñando para alcanzar las metas.
Positivismo es lo que nos queda, o eso de que “quien sabe cómo vivir, sabe vivirlo todo”. Y por detrás, y en todo momento, la fuerza de la literatura para llenar nuestros vacíos: Faustina se convierte en escritora y editora de cuentos, por lo que el autor se ve reflejado en este personaje, en el que deposita algunas de las ideas más evidentes de los que creen en la palabra escrita y oral, en los cuentos.
Está claro que en todo el libro se siente el alma del autor, y en el mismo prólogo él nos advierte de que en la escritura se aplica siete máximas: escribir para compartir, empezar cada obra en la noche de Reyes porque concibe los cuentos a la manera de regalos, presentar dedicatorias sentidas porque cada libro es para una persona, donar los derechos de autor a Aldeas Infantiles SOS, reconciliarse con sus vivencias a través de sus renglones, y disfrutar un montón escribiendo y corrigiendo, releyendo, etc. Y sentencia al final que, a pesar de las advertencias de que el cuento está destinado al olvido, continuará creyendo en este género “con o sin moraleja, pero siempre reflexivos”.
Si con Mi planeta de chocolate me había enamorado de la prosa de este autor y de la originalidad en la forma de tratar ciertos temas, con Siete paraguas al sol he disfrutado con cada detalle, con esas dosis de positivismo, y he terminado con un “joder”, pero de esos de quedarte pensando cómo alguien puede escribir tan jodidamente bien.

Nota: Reseña sobre mi novela Siete paraguas al sol, publicada hoy en el portal literario Lecturafilia bajo el título "Quien sabe cómo vivir, sabe vivirlo todo".

lunes, 22 de junio de 2015

En el pueblo de Rosita

Este verano lo pasaremos en el pueblo de mi abuela Rosita. Una espiga de sinople en su escudo, un castillo de oro en su bandera, armas del linaje de Quiñones… Porque, sin duda, se trata de un municipio con solera.
Allí tomaré nuevas palabras para mi diccionario, nuevas perspectivas para mis vivencias. Desde arriba, a ras de cielo, resaltan su torre sin iglesia y su iglesia sin torre. Desde abajo, a ras de suelo, me quedo con su parque infantil donde jugamos los niños como yo, hechos a partes iguales por apetito y curiosidad.
Según el censo, el año pasado sumaba 580 habitantes, abuelo más, abuelo menos… Si bien, como la gente no avisa cuando entra ni cuando sale, resultan muy difíciles de contar. A este paso van a tener que poner un torno en el que fichar, igualito al de la entrada del trabajo de papá.
El bar a orillas de la carretera será nombrado algún día patrimonio cultural de la humanidad. En su lista de precios puede leerse: Café solo, 3 euros; Café con buenos días, 2 euros; Café con por favor y buenos días, 1 euro. ¡Una manera elocuente de fomentar la cortesía! Impreso en una baldosa, se  prohíbe la blasfemia y la palabra soez. ¡Como debe ser! Y en su tablón de anuncios se advierte claramente: Todo aquel que permanezca más de un cuarto de hora con el periódico, deberá continuar leyéndolo en voz alta para que se enteren las demás personas que están esperando por el mismo. ¡Una forma efectiva de estimular la lectura! El aviso de la izquierda resulta más preciso: Compro chatarra a peso; también doy clases de inglés a domicilio. Y es que aquí servimos todos para todo. El del lado derecho parece consecuencia de la situación económica que vivimos: Se necesitan clientes; no se requiere experiencia. Será que en los pueblos se nota menos la crisis, probablemente porque siempre estuvieron en ella. El de más arriba resuena a compromiso: No le cobramos nada por buscar pareja salvo que la encuentre. Por último, la cita del día aunque lleve meses puesta: Si siembras mucho podrás recoger poco. Si no siembras nada, no recogerás nada.
Definitivamente, estamos mejor que en la ciudad… Porque si ellos tienen las modernidades, nosotros tenemos la esencia.

Nota: Párrafo perteneciente al relato La luna y el lobo, incluido en mi libro Nanas para un Principito.

domingo, 21 de junio de 2015

Mi pasión zaragocista

Sé que en la vida todo o casi todo es más importante que el fútbol, pero sé también que hay sentimientos relacionados con este deporte que nadie o casi nadie puede explicar. Es el caso de mi pasión zaragocista, forjada desde niño junto a mi familia, aireada allá donde he estado y que de seguro me acompañará mientras viva.
Hace unos días un amigo me preguntaba: "¿Cómo es posible que alguien como tú, tan "alemán" en su trabajo, sea tan "griego" en su afición por un club?". Y hoy, precisamente el día en que mi Real Zaragoza no ha podido ascender a primera división, le respondo de la manera más racional que conozco: con un trocito de mi literatura.
¡Aupa Zaragoza!, a pesar de los pesares; porque estés donde estés, sabes que estaré contigo.

"Nunca olvidaré el primer domingo que presencié en directo un encuentro de mi Real Zaragoza. Eran las cinco de una tarde de invierno. Llevaba jersey de lana, guantes de lana, bufanda de lana, calcetines de lana. ¡Se notaba demasiado que mi abuelo era pastor y mi madre costurera! Una insignia con su escudo y una elástica plagada de ilusiones rebelaban el color de mis colores. Perdimos por un gol a dos.
A pesar del frío, del picor por tanta hebra, del mal juego que siempre ceba a los críticos y de la derrota, rememoro aquella tarde con satisfacción. Y es que estaba ante unos mitos a los que solo atisbaba en los cromos de colegio.
Desde entonces he sentido muy dentro esa pasión, disfrutando como el que más sus alegrías y llorando como el que más en sus penas.
Es un sentimiento que siempre he vivido con mi hermano. Anteponiendo el respeto a la afición rival y conscientes de nuestras posibilidades, animamos hasta la afonía en el fondo sur del campo, nos pintamos de azul ante las grandes citas, entonamos estribillos para que ese delantero afine su puntería.
¡Sí, me encanta ir a la cancha los domingos! Mi hermano dice que en la grada me transformo, que soy un exagerado, que cuando marcamos un gol me abrazo a la hinchada entera, incluido el que vende los refrescos.
Puede que en verdad yo sea así, y no el Manuel tranquilo que todos conocen. Quizá viva mi destino desde la exageración, y el fútbol -precisamente el de mi Real Zaragoza- sea el estrado en el cual la manifiesto".

sábado, 20 de junio de 2015

Para que no te descarten

A las 19:30 horas de este próximo martes 23, los miembros del Proyecto Solidario Los Argonautas tenemos una cita ineludible en el Centro Cultural Buenavista (Avenida de los Toreros, 5; Madrid), a la que todos estáis invitados. Será en las II Jornadas "Para que no te descarten", sobre personas mayores (la población objeto de nuestras intervenciones), organizada por la Plataforma Principios, en colaboración con la Asociación de Telefónica de Asistencia a Personas con Discapacidad, la plataforma mayormente.com, el Grupo Senda y los propios Argonautas.
Bajo la moderación de Juani Loro, directora del programa de radio "Palabras Mayores" (RNE), distintos expertos en el tema debatirán a propósito del acompañamiento y la autonomía en este colectivo. Entre ellos, Fernando Fernández-Gil -presidente de nuestro Proyecto- y Susana Gimeno -una de sus voluntarias-.
Si os interesa el tema y podéis asistir, no os lo podéis perder.

jueves, 18 de junio de 2015

Sobre los beneficios del chocolate

Lo acaba de publicar una revista científica tan prestigiosa como el British Medical Journal y así lo han recogido todos los medios: comer hasta 100 gramos de chocolate al día reduce significativamente los riesgos de padecer una cardiopatía isquémica o un ictus cerebral. La base de tal efecto radica en los agentes antioxidantes que contiene (flavonoides, también presentes en el aceite de oliva o el vino) y que poseen un efecto neuroprotector, cardioprotector, favorecedor del riego cerebral y regulador en positivo de los lípidos sanguíneos.
Sin quitarle ningún mérito a los investigadores firmantes del estudio, he de decir que yo ya lo sabía. No en vano, así lo signifiqué en mi novela Mi planeta de chocolate y así lo defendí en sus distintas presentaciones: "Relajante, astringente, nutritivo, placentero, aromático, energético, afrodisíaco, antioxidante, antidepresivo. Ni teoría ni filosofía: vivencia. Así es mi chocolate. Dos milenios a la espalda coleccionando sus cromos, curando a la humanidad. Los mayas y los aztecas lo empleaban en sus ritos, en su despensa, en su botica. Moneda de los mercados, tributo para los dioses. Un abecedario de vitaminas, hidratos de carbono, aminoácidos esenciales, hierro, fósforo, magnesio. Sin duda y sin excesos, los bombones son un gran invento. ¡La forma más dulce de comunicar!".
¡Que nos aproveche!