Cuando la realidad me asusta o entristece -como es el caso-, acostumbro a refugiarme en la imaginación. De manera que leo un libro, escribo algún cuento, veo aquella película, juego con los niños... O como esta mañana de domingo, me escapo al teatro con mi pequeño Manuel. Elegimos por consenso una obra de clown, apta para mayores de cinco años: Payaso, de la compañía riojana El perro azul... Y sencillamente, nos encantó.
Se trata de un show interactivo con participación directa del público, en el que el protagonista realiza algunas acciones que este le ha dejado por escrito antes del inicio de la función. La representación resulta de lo más divertida, mezclando mimo, improvisación, música, malabares y sonrisas, invitando en su exposición final a nuestra reflexión.
Manuel pequeño no ha parado de gritar, de reír, de disfrutar... Y yo no he dejado de mirarle, disfrutando con él y pensando dónde vamos olvidando con el tiempo tanta inocencia, tanta alegría, tanta bondad.
Payaso se define a sí mismo como un tonto porque hace cuanto dicen los demás. En este mundo tan lleno de listillos, me sumo a su bendita tontería.
domingo, 15 de noviembre de 2015
sábado, 14 de noviembre de 2015
#TodosSomosParis
Hoy quería comentar que hace justo diez años recibí una llamada telefónica comunicándome que había ganado el Premio Literario Amares 2005 con mi obra El amor azul marino. Y me hubiera gustado compartir los detalles de aquel día, que no olvidaré nunca, por todo lo que supuso.
Sin embargo, la barbarie terrorista ocurrida ayer en Francia ha vuelto a dejarme mudo. ¡Qué horror!, ¡cuánto delirio!, ¡cuánto dolor!
Hoy solo tengo palabras para decir TodosSomosParis.
Sin embargo, la barbarie terrorista ocurrida ayer en Francia ha vuelto a dejarme mudo. ¡Qué horror!, ¡cuánto delirio!, ¡cuánto dolor!
Hoy solo tengo palabras para decir TodosSomosParis.
jueves, 5 de noviembre de 2015
Mostrando mis debilidades
Alguien dijo que mostrar mis fuerzas no es nada, mostrar mi debilidad lo es todo.
Después de la revisión de ayer, comparto que estoy muy recuperado del proceso que padecí hace poco más de un mes. Me he reincorporado bien a mi cotidianidad aunque, de momento, todo debe ser sin prisas. Por ello, por prescripción facultativa, he decidido aplazar cuantas actividades docentes o literarias tuviera programadas hasta que acabe este año. De manera que, salvo un curso que no pude impartir en su día y un cuentacuentos solidario pendiente de confirmación, voy a centrarme en mí y en mis circunstancias, posponiendo el resto de la agenda para ese 2016 que ya asoma a la vuelta de la esquina.
Mil gracias a todos por vuestra comprensión y por permitir que me sintiera tan acompañado.
Mil sonrisas y -como siempre decimos los cuentistas- nos seguiremos contando.
Después de la revisión de ayer, comparto que estoy muy recuperado del proceso que padecí hace poco más de un mes. Me he reincorporado bien a mi cotidianidad aunque, de momento, todo debe ser sin prisas. Por ello, por prescripción facultativa, he decidido aplazar cuantas actividades docentes o literarias tuviera programadas hasta que acabe este año. De manera que, salvo un curso que no pude impartir en su día y un cuentacuentos solidario pendiente de confirmación, voy a centrarme en mí y en mis circunstancias, posponiendo el resto de la agenda para ese 2016 que ya asoma a la vuelta de la esquina.
Mil gracias a todos por vuestra comprensión y por permitir que me sintiera tan acompañado.
Mil sonrisas y -como siempre decimos los cuentistas- nos seguiremos contando.
martes, 27 de octubre de 2015
Benito Expósito, mi hijo literario
De algún modo, siento a Benito Expósito Expósito, el pequeño protagonista de mi novela Mi planeta de chocolate, como un hijo literario. Ese pequeño al que la vida hizo grande, al que quiero como una parte mía y del que estoy convencido que aún le quedan muchas alegrías por dar. Por eso hoy, desde su capítulo Entre votos y devotos, os cuento un poquito de él:
Benito fue mal estudiante. Listo
sí, más listo que el hambre; pero buen estudiante… ¡nunca! Si hubiese hincado
los codos tanto como las rodillas, alcanzaría a saber que los números primos no
forman una familia. Si hubiera repasado los apuntes en vez de adiestrar su mano
derecha para corregir el "defecto" de
ser zurdo, comprendería que Santiago Ramón y Cajal no se refiere a tres
personas distintas. El ateísmo no responde a
ningún movimiento de los seguidores de su amigo Teo. Catetos son los
lados que forman ángulo recto en un triángulo rectángulo, además de los
lugareños que asegura el tendero. Si definió a Dios como impotente fue por
error; en verdad quiso decir omnipotente. Y que no se le ocurra ninguna
respuesta para tantas preguntas, no significa nada; pudiendo luego dar una
buena, ¿por qué conformarse ahora con una mediana?
Cierto es que si los
Apóstoles fuesen unos ignorantes jamás habrían escrito sus cartas a los
corintios. Ahora bien, ¿acaso algún corintio les respondió? Además, habiendo
lenguas muertas, ¿para qué las vamos a resucitar?
Sin sabiduría nadie va a ninguna parte.
martes, 20 de octubre de 2015
II Jornadas de Cine sobre la Experiencia de Vivir
Organizadas por la Asociación Proyecto Los Argonautas -a la que considero un honor pertenecer desde mi condición de psicólogo asesor- y la Fundación HelpAge International España, en estos días se están desarrollando las II Jornadas de Cine sobre la Experiencia de Vivir.
Dichas Jornadas nacen con el fin de dar visibilidad al colectivo de las personas mayores, centrándose este año en la figura de la mujer mayor: luchadoras, inteligentes, valiosas, bondadosas... Todas tienen algo en común, una gran historia que hace de su edad avanzada una vida plena de sentido.
Las Jornadas se celebran los días 15, 22 y 29 de octubre, y 5 de noviembre, a las cinco de la tarde, en el espacio Caixa Madrid (Arapiles 15). Las películas emitidas serán Elsa&Fred, Solas, Las chicas del calendario y El exótico hotel Marigold, respectivamente.
Dichas Jornadas nacen con el fin de dar visibilidad al colectivo de las personas mayores, centrándose este año en la figura de la mujer mayor: luchadoras, inteligentes, valiosas, bondadosas... Todas tienen algo en común, una gran historia que hace de su edad avanzada una vida plena de sentido.
Las Jornadas se celebran los días 15, 22 y 29 de octubre, y 5 de noviembre, a las cinco de la tarde, en el espacio Caixa Madrid (Arapiles 15). Las películas emitidas serán Elsa&Fred, Solas, Las chicas del calendario y El exótico hotel Marigold, respectivamente.
martes, 13 de octubre de 2015
Nanas en Lecturafilia
Leo una cita que dice que a los niños habría que dormirles siempre con un cuento y no con la televisión. Inevitablemente me acuerdo de Manuel Cortés Blanco, un autor que ha conseguido recuperar esa tradición oral y llevarnos de la mano hacia la infancia para contarnos mil y un cuentos. Leídos ya todos sus libros, solamente me faltaba Nanas para un Principito, con el que tuvo el honor de obsequiarme.
Este libro es un cuaderno de recuerdos de la época de su hijo como bebé, alternándose la realidad con los cuentos que le narra a su hijo, apodado El Principito debido a la devoción que profesan sus padres por esta obra de Saint Exupéry. Porque estas nanas son ante todo un bonito cante a la primera vida, donde es el propio niño Manuel el que nos habla desde la cuna, el que nos cuenta sus primeros pasos y las sensaciones evocadas con las actividades que va experimentando.
"Si todos los mayores tenemos un pasado, los pequeños como él solo tienen futuro. Y eso resulta fascinante". "Hay adultos que necesitan muchas palabras para decir algo, y niños que lo decimos todo con una sola mirada".
Me decía Manuel que su libro más personal era quizás El amor azul marino, aunque en este se advierten casi tantas características como el otro para considerarlo más personal que otra cosa. Porque está claro que este autor no puede desprenderse de lo que es, y así nos lo sugiere en sus historias, en las que los cuentos forman parte de su vida y su imaginario.
Ternura, esperanza, la vida explicada a través del cuento. Se respira infancia, pero también una madurez literaria, que se ve complementada con las ilustraciones de Raquel Ordóñez Lanza, aspecto que hará que quieras tener esta gran obra de arte a tu disposición para contarle a tus hijos, o futuros hijos, en cualquier momento.
Y es que Manuel me/nos ha enseñado que el cuento es un género literario que nace desde lo más primitivo del hombre y que nos ayuda a explicar quiénes somos de manera eficaz y soñadora a la vez.
Nota: Reseña publicada en el portal literario Lecturafilia -precisamente, la número 300-, a propósito de mi libro Nanas para un Principito.
Este libro es un cuaderno de recuerdos de la época de su hijo como bebé, alternándose la realidad con los cuentos que le narra a su hijo, apodado El Principito debido a la devoción que profesan sus padres por esta obra de Saint Exupéry. Porque estas nanas son ante todo un bonito cante a la primera vida, donde es el propio niño Manuel el que nos habla desde la cuna, el que nos cuenta sus primeros pasos y las sensaciones evocadas con las actividades que va experimentando.
"Si todos los mayores tenemos un pasado, los pequeños como él solo tienen futuro. Y eso resulta fascinante". "Hay adultos que necesitan muchas palabras para decir algo, y niños que lo decimos todo con una sola mirada".
Me decía Manuel que su libro más personal era quizás El amor azul marino, aunque en este se advierten casi tantas características como el otro para considerarlo más personal que otra cosa. Porque está claro que este autor no puede desprenderse de lo que es, y así nos lo sugiere en sus historias, en las que los cuentos forman parte de su vida y su imaginario.
Ternura, esperanza, la vida explicada a través del cuento. Se respira infancia, pero también una madurez literaria, que se ve complementada con las ilustraciones de Raquel Ordóñez Lanza, aspecto que hará que quieras tener esta gran obra de arte a tu disposición para contarle a tus hijos, o futuros hijos, en cualquier momento.
Y es que Manuel me/nos ha enseñado que el cuento es un género literario que nace desde lo más primitivo del hombre y que nos ayuda a explicar quiénes somos de manera eficaz y soñadora a la vez.
Nota: Reseña publicada en el portal literario Lecturafilia -precisamente, la número 300-, a propósito de mi libro Nanas para un Principito.
jueves, 8 de octubre de 2015
Principitos de cuento
“Tú no eres todavía para mí más que un
muchachito igual que otros cien mil muchachitos. Y no te necesito. Tampoco tú
tienes necesidad de mí. No soy para ti más que un zorro entre cien mil zorros
semejantes. Pero si me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del
otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo…". Antoine de Saint-Exupéry. “El
Principito”, Capítulo XXI.
“Si como
expone la Real Academia
de la Lengua
de nuestros mayores, dormir implica la suspensión
de los sentido y de todo movimiento voluntario, no me gusta dormir. De
hecho, es el verbo que menos me agrada desde que nací…”
Con los dos
párrafos anteriores, comienza el cuento Únicos en su especie, uno de los
veintitrés que contiene el libro de Manuel Cortés Blanco titulado Nanas para
un Principito.
Manuel Cortés
Blanco es médico y escritor y una extraordinaria persona comprometida que
“invierte” el dinero de sus obras en la ONG Aldeas infantiles SOS, en la Asociación de Padres de
Niños con cáncer de Aragón, en el Proyecto Argonautas, dedicado al cuidado de
las personas mayores, en fin un ejemplar humano bueno que disfruta contando y
nos hace disfrutar escuchándole y leyendo sus libros.
En su último
libro Nanas para un Principito, se vuelve niño para acercarse a su
primogénito y nos cuenta lo que él le cuenta hasta los dos años de vida. Cada
cuento nos devuelve al niño que fuimos. Los veintitrés cuentos comienzan
siempre con un párrafo de distintos capítulos de “El Principito” de Antoine de Sant-Exupéry.
Leyendo este libro, volvemos al niño que duerme agazapado en nuestras vísceras.
Además cuenta con las exquisitas ilustraciones de Raquel Ordóñez Lanza y con
el prólogo de la escritora
Ana Cristina Pastrana.
Mordida existencial: Nanas para un Principito es sin
duda un libro para el reencuentro con uno mismo, para el deleite de la lectura,
para tomar una dosis de bondad en estos tiempos de desgaje ético, para atenuar
las noticias que nos bombardean constantemente, para seducir al bondadoso "homo" que todos llevamos dentro, para cambiar estrellas por utopías, en una
palabra, para alimentar al niño soñador que late en nuestros sesos. Manuel
Cortés Blanco ha aunado en este libro, cariño, su pasión por contar y por hacer
que las letras signifiquen cosas tiernas. Me leo un capítulo antes de dormir y…
¡Felices sueños!
Nota: Reseña de la escritora Manuela Bodas Puente a propósito de mi libro Nanas para un Principito, que bajo el título Principitos de cuento recoge el diario El Faro Astorgano y las ediciones digitales de León7días, Astorga RedAcción y La llave del camino.
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