miércoles, 16 de agosto de 2023

Volveré

Casual o causalmente, este verano prometía estar lleno de actos literarios. Sin embargo, ahí sigue estancada la puesta en escena de mi última antología, Catorce lunas nuevas (Undergraf)... hemos suspendido esa serie de cuentacuentos estivales que habíamos programado, así como la asistencia a algunas Ferias de Libro que propusieron nuestros editores... no he podido sumarme a participar en la presentación de algunas obras que había leído, que nos habían encantado y en las que me habría gustado estar -con un guiño especial a esas Historias de la Prazuela II, de nuestro querido José Luis Alonso-... Y es que las circunstancias personales todavía invitan a seguir alejado por un tiempo de tantas actividades -incluida mi presencia en redes sociales-, a continuar recargando baterías junto a los míos y a disculparme sinceramente por tal actitud, pues nos consta que con ella he causado algún que otro perjuicio.
Como asegurase cierto general al abandonar ciertas islas, Volveré
Entre tanto, para hacer más corta dicha espera, comparto otro de esos diccionarios que tanto me entretienen y que ha visto la luz junto a mis últimas lunas:

Advertir: Amenazar por las buenas.
Amistad: Afecto personal, puro y desinteresado con forma de guitarra. Aun pulsando una sola cuerda, vibrarán todas.
Atletismo: Modalidad deportiva en la que correr es de valientes.
Comunidad: Uno para todos y todos para uno.
Diversidad: Que cada cual pueda ser quien es, sin por ello ser discriminado ni discriminar.
Éxito: Alcanzar lo que deseas. No confundir con Felicidad que es desear lo que se alcanza.
Fe: Confianza en que todo lo que me va a suceder será bueno.
Generosidad: Olvido del yo.
Humildad: Hágase tu voluntad. Nosotros podemos intentarlo, pero al final es la Vida quien decide.
Inteligencia: Además de la capacidad de entender, comprender o resolver problemas es, sobre todo, la habilidad para olvidar.
Libertad: Poder ser lo que quieras porque lo decides tú, no porque nadie te lo permita.
Maestro: Aquel que inspira para la Vida.
Mente: Espacio elástico en el que saltan nuestras ideas.
Modestia: Saberse perfecto sin decírselo nunca a nadie.
Pérdida: Dícese de lo que ya no se tiene porque la Vida exigió mucho para conservarlo.
Perdón: Remisión de la ofensa recibida que no necesita del olvido, sino del amor.
Resistir: Sobreponerse a la sensación de no poder.
Rico: Persona que posee lo que el dinero jamás podrá comprar.
Risa: Penúltimo recurso cuando el destino nos trata mal –tras ella, lo único que quedaría es la Esperanza.
Silencio: Forma de cortesía consistente en ceder la palabra a quien realmente tenga algo que decir.
Solidaridad: Alcanzar tu bien en el que puedes hacer a los demás.
Sombra: Oro en tiempos de solana.
Tesón: Responder una y mil veces a la Vida con la fuerza de tus sueños.
Viajar
: Podar las raíces de las plantas de tus pies.

domingo, 30 de julio de 2023

Un verano de Balonmano

Aunque sigamos con el blog cerrado, sea por reformas o por vacaciones, quisiera apuntar que estamos viviendo este verano al ritmo del Balonmano de nuestro hijo Manuel. Empezamos en Cangas del Narcea (Asturias), con su campeonato de selecciones autonómicas infantiles, cuando el combinado de Castilla y León obtuvo ese meritorio sexto puesto... Seguimos en Soria, en el VI Campus Amaia González de Garibay, organizado por la Federación, donde Manuel consiguió los trofeos MVP -jugador más valioso- y máximo goleador en la final que ganaron, dentro de su torneo interno... Vendrá ahora otra asistencia al Centro de Tecnificación Deportiva Río Esgueva, en Valladolid, como integrante del Proyecto Horizonte24... Y por último, Béjar (Salamanca), donde acudirá en la última semana de agosto para preparar el inicio de la próxima temporada en su Centro de Alto Rendimiento.
Sin duda, un esfuerzo individual -y familiar- en pos de una pasión: el Balonmano. Y es que, muchas veces, lo único que necesitamos para divertirnos es tener una pelota entre las manos.

lunes, 19 de junio de 2023

Cerrado por reformas

Aunque compartir sea uno de mis verbos favoritos, también en esa carrera a veces toca parar. Por ello, durante un tiempo indefinido, echo la persiana de este blog que ha sido divertimento, proclama cultural, válvula de escape y nexo de unión con tantos de vosotros... incluido ese lector anónimo que nos mira cada día desde Tayikistán. Mil gracias por ello, de todo corazón.
Quizá sea un buen momento para recargar baterías, reciclar ideas, anticipar las vacaciones del verano o centrarme en otros asuntos de seguro más importantes. Quizá sean las mejores circunstancias para cerrar temporalmente por reformas... Y es que, parafraseando al genial Paulo Coelho, quien está acostumbrado a viajar, sabe que siempre será necesario partir algún día.

viernes, 16 de junio de 2023

Esperando Lunas nuevas

Si la semana pasada viví un altercado en nuestra consulta de Medicina Preventiva porque cierto paciente exigía la administración de algunas dosis que -atendiendo a sus circunstancias- no le correspondían, hoy ha sucedido lo contrario: otro paciente en quien sí estaba indicada esa misma vacuna se ha negado a administrársela, alegando una catarata de motivos más propia de teorías surrealistas.
Ciertamente, mi deber es informarle oportuna y pausadamente de sus indicaciones, así como de cuantas dudas pudiese tener al respecto, siendo su derecho posterior el de ponérsela o no. Todos los documentos que ha aportado, traídos en una mochila y subrayados en amarillo, reforzarán sus convicciones, pero no me alejarán de la mía -y la de la comunidad científica internacional- de que detrás de la potabilización del agua, las vacunas son la medida sanitaria que más vidas ha salvado en toda la Humanidad. Así, por poner un solo ejemplo de enfermedad prevenible con ellas, cada año enferman en el mundo unos nueve millones de personas por Fiebre tifoidea, de las que acaban falleciendo aproximadamente 110.000. En Occidente no las queremos y allá donde se precisan no pueden llegar. 
De todos modos, confieso que pasar una consulta médica me resulta cada vez más difícil. ¡Quizá sea culpa mía, que nos hacemos mayores! Por suerte, siempre quedará como desagravio esa Literatura, que hoy también me compensa al saber que mi próximo libro, Catorce lunas nuevas, ha entrado en imprenta. Ojalá que nadie se enfade cuando lo lea -últimamente se me enfadan demasiado cuando prescribo-, pues en él comparto a través del cuento mi experiencia como médico en un centro de vacunación internacional.

jueves, 15 de junio de 2023

Me encanta verte jugar

Este próximo fin de semana, en mi familia tendremos Balonmano a raudales. El sábado 17, en el Polideportivo Estadio Hispánico (León), nuestro hijo Manuel jugará con la selección Infantil de León el triangular interprovincial final de su categoría contra las plantillas de Valladolid y Burgos. Por su parte, el domingo 18 en el Pabellón Municipal de Traspinedo (Valladolid), asistirá al entrenamiento con la selección de la Comunidad, preparatorio para el campeonato de combinados autonómicos que se celebrará en Cangas del Narcea (Asturias) durante la primera semana del mes de julio.
Atendiendo a esa investigación que publicaron los expertos Brown y Miller sobre deportistas de élite, a propósito de lo que les decían sus padres antes de que compitieran para hacerles sentir mejor, le repetiré a Manuel que Me encanta verte jugar -I love to watch you play, en el inglés del estudio-. Pocos mensajes más sencillos, más entrañables, más sinceros... Y desde luego, como la propia Ciencia ha demostrado, ninguno más motivador.

miércoles, 14 de junio de 2023

Mi yo más escritor

Lo admito: soy un escritor contra pronóstico. En las últimas ferias literarias a las que he asistido -como las celebradas en León o Valladolid-, apenas formé colas... Y en nuestras dos últimas sesiones de cuentacuentos, tan solo se adquirieron cinco libros entre ambas. Como mi querido Lolo asegurase: Manuel, escribes muy bien, pero te vendes muy mal
Sin embargo, he acabado descubriendo que la salida a mi literatura no está tanto ahí como en esos amigos embajadores que me promocionan por toda España. ¡Y son un montón! Por citar algunos, recuerdo que mi colega Manolo (Huelva) pidió medio centenar de unidades de aquella ópera prima titulada El amor azul marino, para distribuirlas entre el personal sanitario de su hospital... que con Mi planeta de chocolate, un vecino vinculado a cierta empresa de dulces (Navarra) compró varias cajas para regalarlo de aguinaldo por Navidad... que con El amor en los tiempos del Mindfulness, fue Miguel -mi lector de cabecera- quien tras recorrer cientos de kilómetros para asistir a una de sus presentaciones, acabó llevándose a su Alboraya horchatera decenas de ejemplares de la obra... Otro tanto sucedió con mis amigos Rubén (Madrid), Anna (Barcelona), Aitana (Coria), Yago (Asturias), Chelo (Tavernes de la Valldigna), Lucía (Sevilla)... O con esas empresas como EDATEC (Vigo) -dedicada a la eficiencia energética- o el salón de peluquería Alfera Estilistas (Zaragoza), quienes han regalado mi literatura a muchos de sus clientes... En el penúltimo Cuentos de carbón, son decenas los mineros a quienes le han recomendado sus relatos; e incluso hoy he sabido que Toño, un amigo de mi hijo Manuel, habla de ellos con cariño en su clase de Lengua.
Y así, anécdota a anécdota, llegamos a la que será mi próxima propuesta: esas Catorce lunas nuevas que verán la luz muy pronto, gracias al patrocinio de la empresa médica GSK.
Lo readmito: soy un escritor contra pronóstico. Y es que, al margen de tales circunstancias, si mi admirado García Márquez conseguía que escribiendo sus amigos le quisieran más, yo alcanzo algo mucho más importante: querer más a mis amigos.

martes, 13 de junio de 2023

Patrimonio de mi humanidad

Hoy hace justo 13 años, tal y como lo cuento en esas Nanas para un Principito (MAR Editor). 
¡Felicidades, Manuel... patrimonio de mi humanidad!

Érase una vez…
Temprano, a las 7:43 de esta aurora de domingo en la Clínica San Francisco de la ciudad de León, ha nacido nuestro hijo… ha nacido Manuel. Y lo ha hecho como cualquier otro niño, rodeado de gasas, pinzas quirúrgicas, paredes en blanco, amor y cifras: casi cuatro kilos en la báscula, 53 centímetros con la cinta métrica, 35 más de perímetro craneal, nueve sobre diez en no sé bien qué test… ¡La de números que somos a lo largo de una vida!
Después de un embarazo sin grandes sobresaltos, mamá comenzó con contracciones ayer por la tarde e incluso llegamos a acudir al hospital. En nuestra familia siempre fuimos muy puntuales y, dado que en esos días se cumplía precisamente la previsión que nos dieron para el parto, creímos que tal desenlace estaría próximo a llegar. Sin embargo nos equivocamos, pues tuvimos que volver a casa:
- Hasta que no sean cada cinco minutos no tienen que venir –insistió con cierta sorna la matrona.
- ¡Qué impacientes estos padres primerizos! –resoplaba desde el fondo un celador.
Así que, para no precipitarnos de nuevo, pasamos la noche contando contracciones.
- A las 2:09, a las 2:24, a las 2:33…
- A las 3:00, a las 3:12, a las 3:19…
Por fin alcanzamos la secuencia sugerida:
- A las 4:47, a las 4:51, a las 4:56…
Llamamos a un taxi con nocturnidad y alevosía. Nuestro principio era su meta. Al vernos en tal estado, el conductor –tan amable como temeroso- le rogó a mi mujer que aguantase un poco, que no diera a luz allí dentro pues acababa de cambiar las alfombrillas. Tal vez por eso hizo el trayecto deprisa, mostrando un pañuelo blanco por la ventana y saltándose cuantos semáforos en ámbar nos salieron al paso. Para nuestra suerte, llegamos pronto; para la suya, llegamos sin novedad.
- ¡Mil gracias! –nos despidió aliviado antes de recontar la propina-. Que tengan un buen parto.
- ¡Mil y una gracias a usted! Que tenga un buen servicio.
En el hospital aguardaba la misma matrona de la tarde anterior, quien procedió nuevamente a monitorizar las contracciones:
- A las 6:38, a las 6:41, a las 6:42… Deberían haber venido antes. Les dije que cuando fueran cada cinco minutos –nos regañó sin perder la sorna.
- ¡Qué dejados estos padres primerizos! –apuntaló el celador.
Callo, pero eso no significa que otorgue nada. Porque está visto que actúes como actúes, siempre habrá alguien para quien no acertarás.
Ante la inminencia del final, avisaron a la ginecóloga, al anestesista, a una enfermera, a otro celador. Nuestro hijo hizo madrugar al equipo de guardia pese a ser una mañana de festivo. Entramos al paritorio, permitiéndome que estuviese a la cabecera de la cama como un espectador excepcional. Lo agradecí infinito. De hecho, aun cuando nunca recuerde los favores que como médico haya podido dispensar a mis pacientes, jamás olvidaré esta atención que tuvieron para conmigo.
Y, en principio, todo salió perfecto...