A menudo la Esperanza adopta distintos nombres. Y en estos tiempos del Coronavirus, me da que uno de ellos es el de Vacuna. En este martes 29 de diciembre quisiera dar las gracias a todos por haberme permitido recibir las primeras dosis vacunales que se distribuirán en mi provincia, al equipo y responsables de nuestra Sección de Epidemiología - incluido en el Servicio de Sanidad, de León- por su labor inestimable, y por supuesto a mi familia por el tiempo y los detalles que les haya podido restar en estos meses.
Como profesional de la Sanidad y sobre todo como persona, creo haber participado en un reto sumamente importante. De hecho, comparto que me he emocionado. En el momento de abrir la caja, un aluvión de imágenes -unas mejores, otras no tanto- han pasado por mi mente. Porque ha sido duro, va a seguir siéndolo... pero de esta, vamos a salir. Y es que siempre lo he tenido claro: esa Esperanza -se llame como se llame- no es nunca lo último que se pierde; será siempre lo primero que se encuentra.







