lunes, 19 de septiembre de 2022

Aprendiendo del Deporte

Mi hijo Manuel es un apasionado del Deporte. Aun cuando entre otros ha tanteado la Natación, el Tenis o el Ajedrez, al final se ha decantado por el Balonmano, estando impaciente por empezar la próxima liga con su equipo Abanca ADEMAR, en categoría Infantil.
Aprovechando esa afición, yo procuro transmitirle valores a través de vivencias reales de otros deportistas. Y así, después del cuento de cada noche, hemos aprendido de la amistad de Jesse Owens y Lutz Long durante los Juegos Olímpicos de Berlín, a pesar de sus diferencias... Del coraje de Katherine Switzer, la primera mujer en completar una maratón, en 1967, rompiendo la prohibición del momento... De la generosidad del triatleta Diego Mentrida, quien en una prueba del Mundial se dejó adelantar por otro competidor que se había equivocado al tomar la recta final, sacrificando en tal gesto una medalla... De la humanidad de la saltadora Ruth Beitia al consolar a otra participante que lloraba desesperada después de caer eliminada... Del espíritu de sacrificio del tenista Rafa Nadal, quien pocas veces se arruga ante las adversidades... E incluso de alguno mucho más cercano, como el nadador leonés Pablo Rodríguez -con el cual mi hijo acostumbra a coincidir en la piscina-, para que no deje nunca de creer en sus sueños. 
En cierta ocasión, y con la perspectiva de que no debemos hacer trampas, comentamos incluso los casos de aquella atleta que recorrió en metro gran parte de la Maratón de Bostón o de aquel combinado que acudió a unos Juegos Paralímpicos con mayoría de jugadores sin discapacidad. A pesar de ganar al principio, ambos fueron descubiertos y sancionados por su falta de juego limpio.
Desde este domingo, tenemos otra lección que compartir: la importancia del equipo, gracias a la selección española de Baloncesto. Aun estando en plena transición, con cambios importantes de su plantilla, sin grandes estrellas a priori, contra todo pronóstico -atendiendo a las casas de apuestas, ni siquiera contaba entre los ocho favoritos-, enfrentándose a otros quintetos con potencial aparentemente superior -incluyendo la anfitriona Alemania- y ante algunas críticas caseras -un afamado periodista llegó a afirmar que probablemente era el peor con el que afrontábamos un campeonato-, ha conseguido proclamarse con pleno merecimiento Campeona de Europa por cuarta vez en su Historia.
Desde Alberto Díaz -el último incorporado tras lesionarse un compañero- a Willy Hernangómez -el mejor del torneo-, todos los jugadores han hecho piña junto a su staff técnico -capitaneado por un genio llamado Scariolo-, ofreciendo en su conjunto lo mejor de sí mismos... Y en tal esfuerzo, lo mejor para el equipo.
Mil gracias por vuestra gesta, por esta alegría colectiva -ciertamente corren tiempos en los que cualquiera de ellas resulta bienvenida- y por convertiros en ejemplo para futuros deportistas como Manuel quien, en noches como hoy, soñará con parecerse a vosotros mañana.

De abalorios, libros y pulseras de colores

Coincidiendo con las fiestas de nuestro pueblo y al igual que hiciera en agosto en la piscina, mi hija puso una mesa a la entrada de casa en la que vendía adornos que diseña con gomas y otros abalorios a unos céntimos de euro la unidad. Al vivir alejados del centro urbano, apenas pasó nadie por allí, por lo que esa intención de invitar a sus amigas con lo que sacara a las atracciones que acompañan cada festejo, quedaba lejos de hacerse realidad. Casual o causalmente, a última hora de la tarde se acercó un cliente que -sin que Hacienda se entere, pues sería capaz de exigirnos por ello una declaración complementaria- adquirió cierta cantidad de género, suficiente como para que tal deseo se pudiera cumplir: su papá. Así que -tras un desfile con disfraces, charanga y chocolate- ellas pudieron subirse a los hinchables montados para la ocasión, mientras que yo me veía pasando consulta toda la semana con pulseras de colores.
Esta anécdota de ayer me recuerda a otra de hace unos años, ocurrida a muchos kilómetros de aquí, con un colega tocayo. Y es que sucedió que en cierta presentación de alguno de mis libros había menos asistentes de lo previsto. El librero responsable del local donde se hacía, lejos de reconocer que quizá no había dado al acto la debida difusión, amenazó con suspenderlo. 
- ¡Habiendo tan poca gente, no voy a vender ni un solo ejemplar! -repetiría enfadado.
Fue entonces cuando, casual o causalmente, apareció otro cliente que sacando su tarjeta con elegancia y sin mediar palabra le compró los veinte que tenía: mi amigo Manolo... De manera que el evento se acabó realizando con público que se fue incorporando y sin mayor novedad.
De regreso a nuestra ciudad, mi hija -después de constatar que lucía debidamente sus piezas creadas- preguntaba desde su inocencia si hay algo más difícil de vender que un colgante de colores... A lo que yo le respondí que muchas cosas; entre ellas, tristemente, un libro. 

viernes, 16 de septiembre de 2022

Nuestro yo menos Youtuber

En ese viaje que hicimos en agosto a aquella capital de fantasía, descubrí a mi hija grabando pequeños vídeos y explicando los pormenores de cada lugar. Ciertamente me sorprendió. Primero, porque en casa procuramos limitar el uso de la tecnología y desconocía que tuviera tal habilidad. Segundo, porque lo relata sencillamente genial... Y aunque confundiese el Arco del Triunfo de allí con el Arco de la Cárcel de aquí, he de reconocer que -si bien solo durante vacaciones- parecía una auténtica youtuber.
Algo similar me ha pasado a mí en estos últimos días, tras constatar que mi entrada titulada 125 cuentacuentos después ha recibido casi 5.000 visitas. Es cierto que le dimos difusión entre todos nuestros amigos, pero también lo es que nunca esperamos que multiplicara por diez la media de este blog.
De vuelta a clase, ambos aparcamos nuestros sueños de youtuber para volver a la cotidianidad. Amalia a sus clases, a sus juegos, a muchos amigos... Yo a la Medicina Preventiva y mi Literatura. A esos palíndromos, a aquellos cuentos, a decálogos como este, extraído de mi novela Siete paraguas al Sol (Ediciones Irreverentes), sobre los que seguiremos cimentando nuestras bases, a ser posible lejos de tales redes.
1. No hay cambio bueno con prisas.
2. Aceptar el miedo te hace más fuerte.
3. Solo podrán vencerte si te das por vencido.
4. La salud es como las fortunas; la única manera de conservarla es no malgastarla.
5. Cuando vienen mal dadas, sacamos lo mejor que hay en nosotros.
6. No existe peor obligación que la que uno mismo se impone.
7. Cuanto repetimos con frecuencia, lo acabamos vaciando de sentido.
8. Nunca combatas demasiado tiempo con un mismo rival.
9. No te tomes tan en serio. Nadie más lo hace.
10. El amor es un misterio que se nos va revelando a lo largo de la vida.
Y ese epílogo que define a la perfección nuestra estancia en esa ciudad: ¡que ante tanta realidad virtual, no nos olvidemos de vivir!

jueves, 15 de septiembre de 2022

Enemigos íntimos

Desde que ejerzo en el servicio de Medicina Preventiva del Hospital, acostumbro a ir hasta allí en autobús. De manera que, cada mañana, suelo subir al que sale de al ladito de nuestra casa a las 07:40 horas. Esos quince minutos de trayecto me permiten estar puntual a las puertas de mi despacho.
Sin embargo, durante cierto tiempo hubo cierto problema: una conductora salía siempre con algún minuto de adelanto, haciendo con ello que -aun llegando como usuarios antes de la hora prevista- perdiéramos el bus.
Tras dos incidencias de este tipo, un día le indiqué que en mi opinión debería respetar los tiempos establecidos, pues de ello dependíamos terceras personas. Creo que lo dije educadamente y desde la crítica constructiva. Mas ella respondió enojada que lo hacía para evitar los atascos a las puertas de un colegio y que, si no me parecía bien, se solucionaba poniendo antes el despertador. Sinceramente, yo estuve mejor que ella. Y eso entendiendo que a todos nos molesta -incluyéndome a mí, por supuesto- que nos desvelen algo que no hacemos bien.
En cualquiera de los casos, mantuvo su actitud... Aun cuando yo procuraba llegar con antelación a la salida, hubo otro par de ocasiones que estando allí a las 07:38 me tocó esperar al siguiente. Por eso, volví a hablar con aquella conductora -en esta ocasión más serio-, no habiendo réplica por su parte. Sinceramente, ella estuvo mejor que yo.
De hecho, la situación parecía normalizarse y empezó a salir puntual a la hora marcada en el programa. Entre tanto, y aunque nunca contestara ni apenas me mirase, yo le seguía dando los buenos días al entrar y las gracias tras picar mi billete. 
Todo eso hasta hoy... cuando debido a una circunstancia familiar, llegué a la parada muy justo de hora. Tanto que, al ver que me acercaba a su vehículo, arrancó airadamente dejándome en tierra. Eran las 07:41. Atendiendo a mis propios criterios, llevaba razón, por lo que tampoco reproché nada, esperé pacientemente al siguiente y me disculpé después en el trabajo por llegar con un pelín de retraso.  
Quizás hoy se haya consumado su venganza o nuestro karma... Sea como fuere, por mi parte no existe mayor problema. De ahí que, a eso de las 07:40 horas, seguiré dándole los buenos días y las gracias, sin pretender desde luego ser su amigo. Eso sí: tampoco ese enemigo íntimo del punto de la mañana, siendo además como es la primera persona con quien interactúo cada jornada. 

miércoles, 14 de septiembre de 2022

"Mi planeta de chocolate" en El Portal de la Lectura

Con motivo de la celebración del Día Internacional del Chocolate, el portal literario El Placer de la Lectura ha publicado una relación de Las diez obras intensas y tentadoras con el chocolate como protagonista, habiendo incluido entre ellas mi novela Mi planeta de chocolate (Ediciones Irreverentes). Esa misma que, casual o causalmente, presenté el día que fallecía uno de sus personajes, Dª Amalia Solórzano, esposa del por entonces presidente de México... esa misma que, tras recibir un premio Vivendia, agotara tan pronto sus dos ediciones... esa misma con la que una productora estuvo valorando la posibilidad de realizar algún audiovisual... Y esa misma que acabara presentándome a su pequeño protagonista, Benito Expósito Expósito, de quien aprendí esta máxima de vida: cuando debas elegir entre dos opciones, toma siempre la que tenga chocolate.
Junto a mi agradecimiento a El Placer de la Lectura por dicha mención, adjunto el enlace a su página web para que veáis las demás obras con las que compartimos tal viaje.
https://elplacerdelalectura.com/2022/09/las-10-obras-intensas-y-tentadoras-con-el-chocolate-como-protagonista.html

martes, 13 de septiembre de 2022

Bendita lluvia

En este verano de postpandemia vivimos paralelamente una sequía histórica. La sucesión de olas de calor –cada vez antes, cada vez más intensas, cada vez más seguidas- que azota nuestro país ha traído consigo temperaturas máximas de récord y una falta casi absoluta de lluvias en las últimas semanas. Europa está sufriendo uno de los meses hidrológicos más secos de su historia, desde que existen registros.
La crisis climática se considera la principal responsable del cambio del ciclo del agua, habiendo obligado su carencia a la imposición de medidas restrictivas en el uso de este bien –cada vez más escaso, cada vez de peor calidad-. No llueve. Las reservas hídricas en España están en el nivel más bajo de los últimos treinta años. Falta agua hasta para el consumo humano.
En este contexto, hoy amaneció lloviendo en mi ciudad. No ha sido en exceso, pero al menos obligó a desempolvar nuestros paraguas.
Al bajar a la calle, oí como el camarero de ese bar de la esquina se lamentaba porque las mesas de su terraza estuvieran mojadas:
- ¡Maldita lluvia! -blasfemó, aunque no fuera exactamente con esas palabras-. Lo peor es que da malo hasta el fin de semana...
Ciertamente, todo es según el color del cristal con que se mira... Y más, si reniegas de los efectos -cada vez más evidentes, cada vez más irreversibles- de aquel cambio climático. Basta con ver el uso que hace de los calefactores de su terraza para saber que es así.
En cualquiera de los casos, desde el respeto a cada opinión, contrarrestaré sus palabras dando las gracias por esos nubarrones:
- ¡Bendita lluvia!
Porque además, como aprendí de la protagonista de mi obra Siete paraguas al sol (Ediciones Irreverentes), con la que obtuviera aquel Premio de Novela Ciudad Ducal de Loeches, que llueva no depende de ti; que lleves paraguas, sí.

lunes, 12 de septiembre de 2022

La importancia de llamarse Expósito

De entre nuestra saga de apellidos familiares hay uno que destaca por su singularidad: Expósito. Y es que uno de mis antepasados fue precisamente un niño llamado así, tras ser abandonado de pequeño a las puertas de algún monasterio.
De ahí que haya indagado tanto sobre este tema, habiendo visitado antiguas inclusas -como aquella de Cádiz en la que todo empezó, coincidiendo con mi estancia en el Hospital Naval de San Fernando-, haya publicado algún artículo al respecto -como aquel editado en la revista Cambio16, durante el verano del año 2010- e incluso promoviera la organización en mi ciudad de un I Congreso Internacional de Expósitos, que finalmente no llegó a celebrarse por falta de apoyos. 
Recuerdo con simpatía la mañana en que los guionistas de la telenovela Acacias38 (TVE) se dirigieron a mí preguntándome al respecto, dado que su actriz principal era una recién nacida con tal condición... Y la catarata de mensajes que en uno u otro sentido he recibido a propósito de este asunto, interesándose de paso por los orígenes de alguna persona.
Sea como fuere, las vivencias de aquellos niños me han marcado significativamente, habiendo reflejado las de uno de ellos en mi novela más leída: Mi planeta de chocolate (Ediciones Irreverentes), agotada tras dos ediciones. En concreto, la infancia de Benito Expósito Expósito, su pequeño protagonista a modo de homenaje a ese familiar mío, cuya máxima de vida era: Cuando debas elegir entre dos opciones, toma siempre la que tenga chocolate.
Este fin de semana, nuestro editor me informaba de que la página que contiene mi reportaje Del estigma al mito: los niños expósitos sigue siendo -a pesar del paso del tiempo- una de las más vistas de toda la editorial. Otro tanto sucede con su adenda Los niños expósito en la Literatura. Parece indiscutible que este tema aún despierta mucho interés... Y parece también irrefutable que las aventuras del bueno de Benito merecerían por ello otra nueva oportunidad.