miércoles, 28 de septiembre de 2016

Demasiadas entradas gratis

Me ocurrió en el concierto de Los Secretos. Al acomodarme en mi butaca, tras haber pasado religiosamente por taquilla, descubro que hay un palco reservado para la familia de cierto cargo político. Me da que todos entraron por la cara.
Volvió a sucederme en un partido de la selección. Al sentarnos en el asiento, después de haber comprado nuestra entrada, coincidimos con cierta pareja a la que habían invitado por ser amigos de alguien que dirige un organismo oficial. A ella ni siquiera le gustaba el fútbol.
Y me pasó de nuevo en una obra de teatro, cuyas tres primeras filas estaban reservadas por motivos de protocolo. Allí reconocí a uno de los asistentes, quien me aseguró que le habían regalado dos billetes desde otra institución. Su mérito: tener una empresa que trabaja para ellos.
En el intermedio de la representación, esa persona se acercó a saludarme, diciéndome literalmente "que a estos espectáculos había que venir para apoyar la Cultura". A lo que yo, cansado de tantas entradas gratis sin apenas motivo -por supuesto que entiendo y apruebo las que se den con criterio, aunque me da que son las menos-, le contesté:
- ¿Apoyar la Cultura? Eso lo hemos hecho el público sentado a partir de la cuarta fila... ¡El único que pasó por taquilla!

jueves, 22 de septiembre de 2016

Mi diccionario lunar

Otra de las características de mi literatura es que me encanta reinventar las palabras. Mi nueva obra próxima a salir en el mes de octubre, Catorce lunas llenas (primer premio en el XXXVIII Certamen Literario Carta Puebla, en su modalidad de libro de cuentos), no podía ser una excepción. De manera que en rigurosa exclusiva os anticipo este nuevo diccionario que he creado para ella: 

Amor incondicional: Amarte incluso allí donde tú no te amas.

Curiosidad: Arte de hacer preguntas.
Demencia: Si te he visto, no me acuerdo.
Diccionario: Inventario de palabras.
Egoísmo: Yo, mí, me, conmigo, incluso hablando de ti.
Estrés: Saturación de objetivos.
Escuchar: Acoger en el corazón aquello que oímos.
Éxito: Anhelo personal no exento de riesgos: cuanto más alto, más cerca del abismo; cuanto más peso, más probabilidades de que nos aplaste.
Generosidad: No llamar nunca propio a aquello que es mío.
Gritar: Golpear con las palabras.
Guardería: Lugar donde crecer es jugar.
Hipocondría: Vivir permanentemente como un enfermo sin serlo, por miedo a padecer la enfermedad.
Ilusión: Madrugar por verte antes… aunque sepa que no estás.
Libertad: Que a tu boca no le quiten sus palabras.
Melancolía: Esfuerzo sin resultado.
Nostalgia: Tristeza originada por el olvido de una dicha encontrada.
Pasión: Amor en movimiento.
Por favor: Palabra mágica con la que consigues muchas más cosas cuando la dices que cuando no.
Progreso: Ahora que vivimos más, que podamos vivir mejor.
Prudencia: Contar hasta mil antes de hablar.
Roca: Trocito de montaña. No confundir con cariño, que es un trocito de amor.
Sensatez: Especie de lentes que nos permite ver los detalles de las cosas.
Sobrevivir: Evitar los ángulos muertos a los que a veces nos lleva la vida.
Solidaridad: Amor sin esperar nada a cambio.
Zanahoria: Material del que está hecha la nariz de los muñecos de nieve.

lunes, 19 de septiembre de 2016

Y este decálogo de vida

De siempre me ha gustado sintetizar lo que pienso en algún decálogo, ya sea a nivel profesional (Decálogo para un envejecimiento responsable) o literario (Decálogo del amor). A modo de exclusiva, empiezo la semana adelantándoos otro que aparecerá en mi obra Catorce lunas llenas (primer premio en el XXXVIII Certamen Literario Carta Puebla, en su modalidad de libro de cuentos), a presentar en el próximo mes de octubre:

1.- Sitúate estratégicamente. Cerca de una puerta puede ser un buen sitio; al fin y al cabo, todo el mundo tiene que salir.
2.- Conoce tus límites. Es lo que debes saber para saber otras cosas.
3.- Nunca asumas que ser bueno equivale a ser tonto, aunque los tontos lo den por bueno. Al contrario: desde tu bondad, la gente acostumbra a consentirte más.
4.- Sé curioso, cultiva la capacidad de sorprenderte. Como diría mi abuela, donde menos lo esperas, salta la liebre.
5.- Mantén conversaciones gustosas. A veces no es que estemos solos; es que no tenemos con quién estar.
6.- No te cierres a nuevas ideas, libérate de prejuicios. Tarde o temprano acaban por reventar. Y es que nos han metido tantos sin pedirnos permiso que entre ellos mismos deben cederse el paso para no molestar.
7.- Escucha y sonríe más, en especial a ti mismo… Compara, juzga y finge menos, especialmente ante ti mismo.
8.- No des nada por sentado, por sencillo que parezca; pregunta. Tampoco te fíes de todo; busca distintas fuentes.
9.- Si pretendes evitar la crítica, no hagas nada, no pienses nada… ¡No seas nada!
10.- Proponte ser feliz, participando en las actividades que te ofrezca tu entorno: baila, pasea, compra flores, acaba cuanto empezaste, aprecia lo que tienes, cumple tus promesas, sigue tu instinto... Y en cualquiera de los casos, como también diría mi abuela, vete de los sitios antes de que te echen.

viernes, 16 de septiembre de 2016

Aquel decálogo del amor...

Un mensaje de mi amiga lectora Luz Meri nos recuerda esta mañana aquel decálogo sobre el amor que escribí en mi libro Cartas para un país sin magia. Ella no sabía que este sentimiento resultara tan mágico. A mí alguna vez se me olvida. Por ello, y junto al deseo de un feliz fin de semana, lo comparto de nuevo con todos:

1. Magia para amar, sin otra razón que amarte.
2. Magia para querer a quien amo y a amar a quien quiero, expresando libremente mis propios sentimientos.
3. Magia para amar como elija: en silencio o a gritos, libre o dependiente, delante del mundo o desde mi intimidad. Incluso amando menos de lo que humanamente sea capaz.
4. Magia para que tú lo seas todo conmigo y yo no sea nada sin ti.
5. Magia para no amar a medias, sin tener que sentirte culpable. Para no amar como los cuerdos, ni por educación ni por conveniencia. Para no amar pensando en el recibo de la luz.
6. Magia para vivir de amor y por amor; también para caer de él y por él. Como diría el poeta, no es que muera de amor, muero de ti.
7. Magia para que el amor nos marque, pero no nos enmarque. Que siempre estemos a tiempo de cambiar.
8. Magia para que el amor sea valiente, aunque pueda darnos miedo. Para cometer errores y ser responsable de ellos.
9. Magia para que no te necesite si no puedo tenerte, para que me acuerde de olvidarte, para rendirme cuando te venza. Dándote lo mismo sin repetirme, siendo feliz sintiéndome tan triste, estando a tu lado sin estar contigo.
10. Magia para que si un día te vas, hasta mi teléfono móvil te eche de menos.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Mi relación con los medios

Resulta evidente el poder de los medios de comunicación y su influencia en tantos aspectos de nuestra vida. La cobertura mediática puede generar necesidades donde no se precisa nada, encumbrar o arruinar a cualquiera, presentar como imprescindible al detalle más banal, e incluso que en función de cuánto te saquen se hable de personas de primera o de segunda.
Siendo escritor, asumo que mi relación en general con esos medios ha sido tan cordial como discreta. Recuerdo con ilusión que nada más salir mi ópera prima -El amor azul marino- me hicieron un reportaje que fue contraportada del Heraldo de Aragón... Releo con cariño aquella entrevista para la agencia mexicana Notimex, con motivo de la edición de Mi planeta de chocolate... Revivo con nostalgia esa presentación ante la prensa, en el Café Espejo de Madrid, de mis Siete paraguas al sol, tras obtener el Premio Nacional de Novela Ciudad Ducal de Loeches... Y alguna que otra reseña, cinco o seis entrevistas en la radio, un par de apuntes en televisión... Tal vez no parezca mucho, pero sí lo suficiente como para alimentar mi ego de entonces y darle difusión a cuanto hacía.
Tras una década en esta aventura literaria, creo que es cuando más a gusto me encuentro escribiendo. De hecho, reconozco estar viviendo un momento dulce al estar pendiente de la presentación de esas Catorce lunas llenas dedicadas a mi pequeña Amalia, ser requerido para más sesiones de cuentacuentos que nunca y haber obtenido recientemente dos galardones de importancia: el X Certamen de Relatos Breves organizado por RENFE-Cercanías y el XXXVIII Certamen Carta Puebla, en su modalidad de libro de cuentos. Sin embargo, paradójicamente, tengo la sensación de haber desaparecido para los medios. Aun cuando dirigí un correo electrónico a modo de nota de prensa a la mayoría de ellos advirtiéndoles de la obtención de ambos premios, apenas se hicieron eco de la noticia. Quizá, y eso es lo más triste, porque ni siquiera fuese noticia.
Sé que alguien dijo que si no sales en las revistas puedes darte por muerto. A estas alturas, ni a mi ego ni a mí tampoco nos importa demasiado. Eso sí: no quisiera que nos enterrasen justo cuando más vivo me siento... ¡Con la de historias que aún quedan por compartir!

martes, 13 de septiembre de 2016

Mi hermano pequeño invisible

Aun cuando ya sabía de su obra, no conocí en persona a la ilustradora Ana Pez hasta la pasada Feria del Libro de Palencia. Allí coincidimos: yo en un stand firmando ejemplares de mis cuentos y ella en ese taller para niños de lo más entretenido al que acudió mi pequeño Manuel.
De manera espontánea, nosotros adquirimos uno de los libros que ella había ideado: Mi hermano pequeño invisible (Editorial Libre Albedrío)... Y al mismo tiempo, ella se hizo con la última obra que tengo publicada: Nanas para un Principito. Por su estilo y por el mío, me da que en algún proyecto literario podríamos perfectamente volver a coincidir.
Hoy por la mañana, en su segundo día de colegio, Manuel pequeño debía llevar a clase el libro que más le ha gustado durante este verano. Ha elegido uno original, colorista, en el que aparecen monstruos marinos, algún que otro oso, cierto dinosaurio... Y que puede leerse con unas gafas mágicas que cambian el sentido de la historia... En efecto, ha escogido Mi hermano pequeño invisible, una obra infantil estupenda, con la que alcanzará otro gran objetivo: compartirla con sus amigos para que todos disfruten de su lectura.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

En la exposición de Julio Alberto González Moro

Mañana jueves 8 de septiembre, a partir de las 20:30 horas, se inaugura en el espacio de Kanya Embarcación (C/ Monasterio 5, León) una exposición fotográfica singular: Minería, pasado y ¿futuro?, de Julio Alberto González Moro, que combina sus imágenes con textos de 17 escritores entre los que me encuentro, aportando nuestra visión sobre cada fotografía.
Como dice el propio Julio Alberto, "la exposición surge como un reto personal y una forma de ejercicio fotográfico. El tiempo se vuelve algo más, queriendo mostrar el patrimonio que bien podría ser un reclamo turístico y una crítica a cómo se presenta el futuro de la actual minería".
Si podéis y os apetece, nos seguiremos contando allí.