jueves, 13 de julio de 2017

La ventana mágica

Los últimos libros que han desembarcado en nuestra biblioteca lo hicieron a través de mis hijos. Son obras más infantiles, pero no por ello menos interesantes, con las que nos hemos entretenido, aprendido y -por supuesto- sonreído. Algunas de ellas llegaron vestidas de regalo, dicho en el sentido más entrañable de la palabra: regalo por la intención con la que nos lo dedicaron, regalo por tanta delicadeza en su contenido.
Uno de esos libros cargados de encanto es La ventana mágica (Editorial La Alondra), de Ana Isabel García Capapey, magníficamente ilustrado por Rocío la pequeña. Aun cuando a priori pudiera estar destinado a los niños que realizan un cambio de ciclo escolar -concretamente de infantil a primaria-, se trata en realidad de una enseñanza sobre cómo adaptarse a cualquier edad a los distintos eventos que nos van sucediendo a lo largo de la vida.
Anabel, su autora, es una extraordinaria cuentoterapeuta que derrocha humanidad, a la que tengo por amiga y compañera de viaje en este camino llamado Literatura. Su ventana resulta un juego, una metáfora... una lección magistral para todos los chiquillos, con independencia de los años que tengamos.
Por eso, y con el mismo cariño con el que lo hice ante mis hijos, os invito a que la abráis de par en par.

miércoles, 5 de julio de 2017

Manual de pérdidas

Hay libros que llegan a nosotros de una manera causal. Obras que no esperabas y que en vez de ser tú quien las eliges, son ellas las que te escogen para que las leas. Novelas, versos, piezas de teatro o fábulas que casi sin darte cuenta pasan a formar parte de tu vida.
Me sucedió con Un preso que hablaba de Stanilavsky de Santiago García Tirado, con La última vuelta del scaife de Mercedes Pinto, con Un mundo peor de Claudio Cerdán, con tantos poemas de Raquel Lanceros, con esos relatos de Miguel Paz Cabanas. Cierto día, sus renglones llamaron a mi puerta y se han quedado a vivir conmigo para siempre.
El último de esos libros en instalarse en mi casa ha sido Manual de pérdidas, con el que Javier Sachez García acaba de obtener el I Premio de Novela Breve "Pancho Guerra". En él se cuenta la historia de Abdón, un jubilado amante de la Literatura quien, tras ser diagnosticado de la enfermedad de Alzheimer, decide devolver cada libro que le han regalado a lo largo de su vida a aquella persona que a él se lo regaló.
Bajo tal propósito se esconde una obra de lo más original, muy bien escrita -realmente lo está-, cargada de emotividad, que aborda con realismo el proceso de desgaste progresivo que ocasiona cualquier demencia tanto en el propio afectado como en su familia -de lo que doy fe, como médico y psicólogo-... Una obra en la que los libros adquieren un papel protagonista, escondiendo tras ellos muchas más historias de las que nos cuentan.
Manual de pérdidas es una novela cargada de metáforas a propósito de la Literatura, la memoria, las relaciones humanas, el amor en sus distintas formas...  A pesar de las circunstancias, ofrece una perspectiva positiva que invita a reflexionar, a mirarnos a nosotros mismos, a ser nosotros mismos. Por eso la he leído y releído, por eso la recomiendo, por eso -otra vez casi sin darme cuenta- ha pasado a formar parte de los libros de mi vida.

miércoles, 28 de junio de 2017

Puntualmente tarde

Sucedió el año pasado, mientras impartía clases de Epidemiología en la Facultad. Si empezábamos a las cuatro, yo solía llegar a menos diez, el primer alumno lo hacía a menos cinco, a en punto apenas había media docena, y entre y diez e y cuarto se incorporaba la mayoría. "Con las distancias y tantos atascos, resulta imposible estar en hora", se justificaba el delegado de curso, mientras pedía esos minutos de cortesía. Sea como fuere, las clases rara vez comenzaban antes de las cuatro y cuarto.
Durante estas fiestas de León, he tenido una vivencia similar. El viernes acudimos a ese concierto coral, cuyo inicio se demoró un cuarto de hora... El sábado participamos en cierto espectáculo infantil que empezó veinte minutos tarde... Y el domingo asistimos al concierto de una banda que se inició con ese mismo retraso, "en deferencia a quienes no han podido venir antes".
Siempre he dicho que me considero una persona demasiado germánica en mi cotidianidad y demasiado latina en mis pasiones. Quizá por eso, me moleste tanto esa impuntualidad, que lleva camino de hacerse norma. No en vano, más de uno ya llega a y cuarto a propósito, sabedor de que antes no van a empezar. Son esos minutos de cortesía que se conceden a quien -por los motivos que sea, seguro que en muchos casos razonables- no se presenta a su hora... Si bien, paradójicamente, no dejan de ser descorteses para quienes estábamos allí con exquisita puntualidad.

lunes, 26 de junio de 2017

Las dos luminarias

Cuenta una leyenda africana, que hace mucho, muchísimo tiempo, nuestro planeta Tierra tuvo la opción de escoger dos astros del firmamento para que le dieran luz. Y de entre todos, eligió al Sol y a la Luna. Ambas luminarias se pusieron tan contentas que corrieron a compartirlo con la Madre Naturaleza. Fueron a su casa… pero la hallaron cerrada. Fueron al mercadillo que montan los jueves en Saturno… pero tampoco la encontraron. Finalmente, alguien les dijo que se estaba bañando en el lago.
En efecto; allí reposaba sin ninguna ropa, relajándose plácidamente tras una jornada colmada de quehaceres.
La actitud entonces de cada una de aquellas luminarias resultó muy diferente. Mientras que el Sol, entre tímido y pudoroso, apenas miró la desnudez de la diosa, la Luna no paró de contemplarla.
Dicho comportamiento fue percibido por la Madre Naturaleza, quien indicó a ambos astros que se acercaran. De manera que cuando salió del lago, justo en el momento de secarse, comentó al Sol:
- Siempre me has tratado con el máximo respeto. Incluso hoy retiraste tu mirada de mi cuerpo, por si de algún modo me pudieras molestar. En señal de agradecimiento, dispongo que nadie pueda mirarte sin que le dañen los ojos, sin que deba retirar su vista de ti.
Por su parte, preguntó a la Luna:
- ¿Por qué te empecinaste en verme desnuda? ¿Acaso te burlas de mi anatomía? ¿No pensaste ni por un momento que esa actitud me podría molestar? –le increpó con aires de enojo-. A modo de reprimenda, dispongo que desde hoy seas tú la que te expongas a los demás, brillando nítida en la oscuridad del cielo hasta convertirte en centro de todas las miradas.
Al final somos víctimas de nuestras confianzas.
Desde entonces, ningún ser vivo fija su vista en el sol sin que con ello se dañen sus retinas… Y ningún ser humano puede resistir la tentación de dirigir sus ojos, al menos por un instante, hacia ese faro –tan hermoso como indiscreto- que ilumina cada noche de Luna llena.
Esta leyenda acabó porque en algún sitio se perdió. Cuando la vuelva a encontrar, te la volveré a contar.

Nota: Relato titulado Las dos luminarias, incluido en mi libro Catorce lunas llenas.

miércoles, 21 de junio de 2017

En mis tiempos de historiador

Hubo un tiempo en que investigué de manera exhaustiva el consumo de drogas durante la Guerra Civil Española. Junto a mi amigo e historiador Mariano Lázaro, pasamos más de un verano revisando los principales archivos existentes -incluyendo los de Madrid, Ávila y Salamanca-, participamos en varios congresos y publicamos diferentes artículos. Entre ellos, dos que salieron en la enciclopedia temática que en su día editó el diario El Mundo: uno sobre el consumo de alcohol en la Batalla de Teruel y otro sobre las actitudes relacionadas con el tabaco durante el asedio a Madrid. Además de aquel libro titulado Anarquía y lucha antialcohólica en la Guerra Civil Española (Editorial Piedra Papel Libros).
Ciertamente, la información que obtuvimos fue voluminosa, completando la que también nos proporcionaron algunos antiguos combatientes con los que tuvimos la suerte de contactar.
Desde entonces, nuestros textos han sido referenciados en distintos trabajos que abordan aquella Guerra. El penúltimo de ellos, una revista francesa; el último, una tesis italiana. Incluso más de un periodista ha escrito recientemente preguntándonos al respecto.
En el trastero de casa conservo muchos de aquellos datos, apuntes y legajos obtenidos, a la espera de su análisis completo. Hay demasiados inéditos, alguno de lo más llamativo. A la vista del interés que despiertan -a veces pienso que superior a mis relatos-, cualquier día de estos me tomo unas vacaciones como cuentista para regresar a ese rol de historiador. Solo es cuestión de acordarlo con mi amigo Mariano.

lunes, 19 de junio de 2017

Al cierre de una segunda edición

La segunda edición de mi obra Catorce lunas llenas, con la que obtuve el XXXVIII Certamen Literario Carta Puebla, en su modalidad de libro de cuentos, comienza a desvanecerse. Apenas queda media caja de ejemplares, que de seguro se acabarán en las ferias que se avecinan. De momento, no pienso reeditar, aun cuando la decisión final la tomaremos después del verano. La verdad es que en este mundo de tantos no lectores y descargas ilegales, sin agente, editorial o distribuidora, haber agotado esos mil ejemplares tiene muchísimo mérito. Además, me enorgullece haber compartido actividades literarias con una persona tan genial como Lolo -su ilustrador- y saber que el libro se encuentra en distintas bibliotecas emblemáticas -desde la del Centro Penitenciario de Daroca hasta la de la Fundación Vicente Ferrer en Anantapur-.
Por todo ello, quisiera dar las gracias: a los amigos de clubes de lectura como el de la Asociación Asociaconca (Trobajo del Camino, León), de colegios como el CEIP Antonio González de Lama (León), de instituciones como el Instituto Leonés de la Cultura o Bibliotecas Públicas de León, de proyectos solidarios como el de Los Argonautas... Gracias también al Ayuntamiento de Miguelturra y a la Diputación de Ciudad Real... A las librerías que lo han difundido... Y por supuesto, gracias a todos esos amigos que a título individual y a través del boca a boca se han convertido en sus principales embajadores. Sin vuestro apoyo, habría sido imposible.
A modo de cierre de esta edición, comparto el primer párrafo del libro. Porque eso sí, reeditemos o no, nos seguiremos contando:

Aun cuando pueda escribirse de mil formas, todas las historias acostumbran a tener un único comienzo. La mía empieza aquí, en este pequeño pueblo a orillas de un río, conocido por ese bosque de sabinas en el que habita una de las aves voladoras más pesadas del mundo: la avutarda…  Y ese depredador todo terreno, considerado el carnívoro más minúsculo del continente: la comadreja. Esta villa con el clima tan extremo que apenas tiene dos estaciones, verano e invierno, lo que facilita a su gente la ropa que ha de ponerse. Será por eso que solo pillan un catarro al año; ¡lo malo es que les dura seis meses! A menudo sopla en ella demasiado viento. Alguno de sus paisanos agradece entonces tener piedras en el riñón para que no le arrastre consigo; y los que no las padecen, se meten cantos en los bolsillos. Y es que también a esto le sacan ventajas: además de que el viento se lleva las palabras, su colada seca muchísimo mejor... 

jueves, 8 de junio de 2017

De leer y sus efectos

Leer permite cambiar el foco desde el que miramos. Que no nos suceda lo que al pez: ¡que no sabe que está en el agua hasta que no sale de ella! Si la realidad de fuera va a seguir siendo igual, cambiemos al menos nuestra percepción. Te seguirán pasando cosas, pero las observarás desde otro lugar.
Tampoco cabe duda de que existe un lector para cada libro y un libro para cada lector. Al final, unos y otros se acabarán encontrando. En dicha relación, el hábito de leer ha establecido sus propias normas: se trata de un verbo que repudia el modo imperativo –no podemos conjugarlo sintiéndonos obligados-, que devoremos obras no significa que digiramos todas, a las personas no les define tanto aquello que leen como aquello que releen… Y, debemos admitirlo, hay veces que no te salvan ni los libros de autoayuda.
Definitivamente, quien lee sabe más de la vida que quien no lee.
De hecho, esa vida constituye una sucesión de aciertos que siempre nos refuerzan y de errores que no siempre nos enseñan, de rutinas insípidas combinadas con instantes que acaban dejando un buen sabor de boca, de movimientos continuos ante los que cuesta mucho fijar nuestras ideas. Que tengamos valores en ella tampoco significa que todo valga. En ese aprendizaje, como en cada periplo en el que me he embarcado, conté con la ayuda inestimable de una biblioteca. Porque leyendo, al igual que tejiendo cuentos, se nos pasa el tiempo entre costuras (María Dueñas): preparé mi maleta en once minutos (Paulo Coelho), estuve despidiéndome cinco horas con Mario (Miguel Delibes), dimos la vuelta al mundo en ochenta días (Julio Verne) porque nos dijeron que no serán más de tres meses (Adrian Bell)… Y acabé recordando cada detalle durante cien años de soledad (Gabriel García Márquez).
Luego me dio por escribir... Y fundé, entre otros, mi planeta de chocolate, donde lucen cada noche sus catorce lunas llenas.
LEER es un verbo que rebosa magia. La misma que permite imaginar prohibidos allá donde no hay ninguno, cabalgar sobre unicornios hasta el origen del arcoíris, convertirnos en bucaneros, tatuarse bajo la piel el sonido de la lluvia, sobrevolar en dragón los confines del mundo, o compartir cualquier leyenda en esa fiesta del lenguaje llamada Filandón.

Nota: Párrafo incluido en el relato titulado La faena del leñador, incluido en mi libro Catorce lunas llenas

viernes, 2 de junio de 2017

Sin Feria del Libro de Zaragoza

Aun cuando teníamos previsto asistir e incluso es probable que se anuncie mi presencia para mañana sábado en el stand de Librería Albareda, finalmente no podré participar en esta edición de la Feria del Libro de Zaragoza por razones meramente personales. A veces la vida se enreda un poco y, si a ello sumamos la distancia, te impide hacer todo lo que en un momento dado te gustaría hacer.
En cualquiera de los casos, quisiera agradecer a tantos amigos su amistad, a cada lector esa fidelidad, al personal de Albareda su confianza porque siempre están ahí... Y por supuesto, de corazón y con el corazón, desear a todos una feliz Feria, desde la convicción de que nos seguiremos contando en la siguiente.

martes, 30 de mayo de 2017

Un Mundo, una Salud

La tarde del próximo jueves 1 de junio impartiré mi conferencia Consulta del viajero: consejos, quimioprofilaxis y vacunas para un viaje más saludable, dentro del curso acreditado de gestión de riesgos sanitarios Un Mundo, una Salud, organizado entre otros por el Instituto de Estudios de Ciencias de la Salud de Castilla y León, la Dirección General de Salud Pública de la Consejería de Sanidad de la Junta y la Universidad de León.
La exposición de esta ponencia, perteneciente al módulo del curso titulado Una sola salud: estrategia multidisciplinar, la realizaré en el aula "Gordón Ordás", del Edificio el Albéitar (Avda. Facultad, 25, León).

lunes, 29 de mayo de 2017

¡Aúpa Cultu!

¿Quién me iba a decir a mí, hace ya más de diez años, que en aquella ciudad llamada León a la que un día viajaba casi por casualidad acabaría montando mi hogar? La verdad es que en ella vivo muy a gusto, me encanta ejercer de embajador suyo invitando a mis contactos a que vengan a visitarla -de hecho, soy un exportador de primer orden de su riquísima cecina- y considero que actualmente me siento un leonés más. Confieso ser un enamorado de su patrimonio, de sus costumbres, de sus gentes, del tapeo, de su filandón... Y como buen aficionado a este deporte, también de su equipo de fútbol.
Empecé siguiendo a la Cultural Leonesa -a la que, cariñosamente, llamamos la Cultu- en partidos de Tercera. Recuerdo que por entonces necesitaban ingresos, y colaboré con ellos comprándole a Manuel pequeño una equipación y aquella bufanda dedicada por toda su plantilla. Ayer, mi hijo acudió con ella al estadio Reino de León para animar a la Cultural en su partido de ascenso a Segunda División. Ganamos y ascendimos. Él disfrutó como nunca... Y yo, a su lado, como siempre.
Ciertamente, me he alegrado mucho por esta gesta. León, el equipo y su afición lo merecían... y estoy convencido de que va a resultar bueno para toda la ciudad.
Durante las celebraciones en la plaza de Guzmán, Manuel pequeño me advertía de que la temporada que viene vendrá a jugar aquí nuestro Real Zaragoza. "¿Y quién querrás que gané?", le pregunté. Él, con una sonrisa a medio camino entre la inocencia y la picaresca, me respondió que la Cultu... aunque eso sí, "que sea por solo un gol".
Como dijera en cierta ocasión Jorge Valdano, el fútbol es lo más importante de lo que apenas tiene importancia... O como en otra ocasión le acabé respondiendo yo, el fútbol es lo menos importante de aquello que importa demasiado.
Felicidades, León... Y ¡Aúpa Cultu!

viernes, 26 de mayo de 2017

En ese acuario llamado Tolerancia

Cierta noche de invención literaria imaginé que, aun siendo tan distintos, vivía en un acuario compartiendo pecera con otros semejantes. En ella estaba el Pez Rémora, adherido siempre a algún Tiburón, del que se aprovecha para desplazarse y comer con lo que pesca… El Pez Dorado, cuya memoria dura tan poco que puedes contarle diez veces el mismo chiste desde la certeza de que siempre reirá… El Gurami Besador, cuyos besos –lejos de ser cariñosos, como tantos besos- causan daño en sus luchas rituales… El Pez Pulmonado, quien puede vivir meses fuera del agua en un estado de animación suspendida… El Pez Piedra, que camuflado en los fondos marinos aguarda a sus presas con un veneno de lo más dañino… Algún Pez Volador, capaz de escapar del agua planeando cientos de metros con sus aletas extendidas… El Pez Payaso, repleto de contrastes que nos hacen sonreír… Y el llamado Pez Luna, considerado el pez óseo más pesado del mundo, con ejemplares que superan las dos toneladas. Su nombre le viene de esa forma redondeada que le caracteriza, aun cuando haya quien piense que debería llamarse Pez Sol, pues gusta de calentarse bajo sus rayos recostándose sobre la superficie del océano.
Al margen de las cadenas tróficas que impone nuestra Naturaleza, en aquel espacio cada cual aceptaba a cada cual. De hecho, la vida sucede porque existe el respeto de los unos con los otros. Sin transigencia no habría nada. No obstante, al igual que hay velas encendidas y velas apagadas, estrellas que lucen y estrellas que no, hay personas –como ocurre con los peces- más brillantes y más opacas. Por fortuna, en ese acuario llamado TOLERANCIA cabemos todas.

Nota: Fragmento perteneciente al relato titulado El origen de los sueños, incluido en mi libro Catorce lunas llenas

lunes, 15 de mayo de 2017

Lunas en la Feria de León

Este próximo miércoles 17 de mayo, a las 12:00, escenificaré una sesión de cuentacuentos sobre mi obra Catorce lunas llenas, organizada con motivo de la Feria del Libro por Bibliotecas Municipales de León. La actividad se desarrollará en el Salón de los Reyes del Ayuntamiento leonés -ubicado en la plaza San Marcelo- e irá dirigida a alumnos de primero y segundo de Primaria. En ella compartiremos historias que alguien me contó en algún lugar de nuestro mundo, a propósito o no de nuestra querida Luna.

viernes, 12 de mayo de 2017

Entre el cuento y la ilustración

El próximo miércoles 17 de mayo, de 9:00 a 9:45 horas para los alumnos de primero a tercero de primaria, y de 9:45 a 10:30 horas para los de cuarto a sexto, participaré con mi amigo y dibujante Lolo en un taller para alumnos del CEIP Antonio González de Lama, de León, a propósito del cuento y su ilustración. En la primera sesión trabajaremos nuestro relato La risa entrecortada de las hienas, incluido en el libro solidario Cinco cuentos en tu mano, editado por la Fundación JuanSoñador. En la segunda, nuestra obra Catorce lunas llenas, con la que obtuvimos en su día el primer premio del Certamen Literario Carta Puebla, en su modalidad de libro de cuentos.
En ambas abordaremos el proceso de creación literaria y cómo después, a través del dibujo, un ilustrador hace bueno ese dicho de que toda imagen vale más que mil palabras.

miércoles, 10 de mayo de 2017

Después de Valladolid

Fue una tarde entrañable en la Feria del Libro de Valladolid, con buen tiempo, muchas firmas, muchísimo público, decenas de amigos... Un auténtico placer haber compartido espacio este sábado por la tarde con autores de la categoría de Margarita Wanceulen, Manuel Martínez o Miguel Ángel de Rus -además de Vera-, en su doble condición de editor y novelista... Una satisfacción presentar a mis personajes a tantos nuevos lectores, uno de los cuales ya me ha anticipado vía email que la historia de Benito Expósito Expósito en Mi planeta de chocolate merecería una segunda parte.
Estamos invitados para volver este próximo fin de semana, aunque hasta última hora no sabremos si será posible. En cualquiera de los casos, mil gracias a todos por permitir esa hermosa licencia de que me sienta escritor.

miércoles, 3 de mayo de 2017

En la Feria del Libro de Valladolid

Este próximo sábado seis de mayo, en horario de tarde (desde las seis hasta que nos cierren), estaré en el stand que Ediciones Irreverentes y MAR Editor han dispuesto en la Feria del Libro de Valladolid, ubicada en su Plaza Mayor. Me acompañarán un montón de buenos escritores y todos los actores de mis historias: desde Benito Expósito Expósito (el pequeño protagonista de Mi planeta de chocolate), hasta esos enamorados que dan forma a mi relato El sillón del Diablo, recogido precisamente en esa antología titulada Valladolid.
Si bien en esta ocasión no realizaré ninguna sesión de cuentacuentos, estaré encantado de compartir un ratico con cuantos puedan pasarse.

jueves, 27 de abril de 2017

Nuestro cerebro...

Nuestro cerebro es una caja mágica impresionante. En ella habitan las neuronas espejo, responsables de que cuando alguien bosteza, nosotros bostecemos a continuación; o de que si un día te compras un coche rojo, empieces a ver demasiados coches rojos... Hay neuronas sensitivas, que nos mantienen en contacto con el mundo exterior. Gracias a ellas, sentimos… Están las neuronas memoria, que se comportan como un archivo incompleto que llenamos a base de ficciones. Después del fogonazo de una vivencia intensa quedan las brasas de su evocación. Muchas de ellas ni siquiera sucedieron. El cerebro tiende siempre a completar la información, a ordenar lo desordenado y a eliminar cuanto sobra, a fin de protegernos de lo que realmente ocurrió; es almíbar, que conserva y endulza lo vivido. De ese pozo de recuerdos fluirá la fuente de nuestra experiencia… Y existen otras neuronas influidas por hormonas, que son responsables de nuestros sentimientos. De hecho, algunos científicos opinan que estos no competen al corazón sino al cerebro, pues muchas emociones son una simple cuestión de química. Eso explicaría que en un principio la alcoba carezca de leyes, si bien luego sus pasiones –al igual que los neurotransmisores que las regulan- mueran por agotamiento. Lo que antes me hacía gracia, ahora me molesta; lo que antes no me importaba, ahora me irrita. Más fácil morir por ti que vivir contigo.
Nuestro cerebro, sin embargo, está lleno de reparos. Siempre hay un poquito más en cada ¡es suficiente!, algún llego tardísimo en ese ¡ya estoy!, un lo compraré otro día en cualquier ¡demasiado caro!, un vete si quieres en cada ¡quédate! En esta misma línea, la gente no va al gimnasio a hacer pesas, sino relaciones… La mayoría se casa cuando llega la edad, no cuando llega el momento… La titulitis –esa obsesión por acumular diplomas que realmente no facultan para nada- se encuentra a la orden del día… Si en tiempos de crisis no tienes problemas económicos, parece que no tienes problemas… Y antes, cuando salías de viaje, no podías olvidarte la maleta; ahora, el cargador del móvil.

PD.: Párrafo incluido en mi libro de cuentos Catorce lunas llenas.

martes, 25 de abril de 2017

Mi fila de récord

Fue otro Día del Libro de lo más especial, por lo que reitero a Librería Albareda mi agradecimiento por permitir que lo viviera. En Zaragoza hubo un sol extraordinario -dicen que el mismísimo San Jorge se encarga de que así sea-, muchos lectores, muchísimo público. Ha sido la mejor celebración de esta década,  habiéndose superado todos los récords: de ventas, de stands, de asistencia, de sonrisas...
A mi cita acudieron decenas de amigos. Ciertamente, me alegraron la jornada: estuvo Ana -de las más madrugadoras- con su fotografía dedicada a Mi planeta de chocolate... Javi, con quien compartí tantísima infancia... los compis del instituto, alguno de la carrera... Nuria, con sus Catorce lunas llenas, a pesar de las circunstancias... Lo único que siento -y lo siento de corazón- es que, entre tanta afluencia, no pudiera dedicar a cada cual el tiempo que realmente merecía.
Pese a ello o precisamente por ello, en esta edición he firmado menos ejemplares que en otras anteriores. Tampoco eso ahora importa demasiado. Mi récord nunca estuvo allí, sino en la fila de amistades que tenía. En eso, sin duda, siempre fui de los primeros.

viernes, 21 de abril de 2017

Camino de Zaragoza

Estamos preparados. Partimos desde León en una hora. Este próximo fin de semana celebraremos el Día del Libro en Zaragoza. El sábado, durante una reunión con la familia... El domingo, en el stand de Librería Albareda, ubicado en su Paseo de Independencia. Anuncian buen tiempo. En mi equipaje no falta esa libreta en la que apunto cada inspiración... ni aquel paraguas naranja que acostumbra a acompañarme... ni ese cartel que me anuncia, sobre la imagen de mi última obra, Catorce lunas llenas: "Busque, compare, y si encuentra un libro de cuentos mejor... ¡Léalo!".
Nos veamos o no, nos seguiremos contando.
¡Feliz Día del Libro!

lunes, 17 de abril de 2017

En otro Día del Libro

Si hay un día a lo largo del año que recuerdo con especial cariño, es el 23 de abril, Día del Libro. En esa fecha y desde que escribo, prácticamente siempre he hecho lo mismo. Algo que me encanta, que me enriquece como persona y cuentista: compartir con mis amigos, compartir con mis lectores... Algo que llevo haciendo más de diez años en la misma ciudad (mi Zaragoza natal), el mismo sitio (stand de Librería Albareda, en paseo Independencia), con el mismo horario (jornada de mañana y tarde), desde la misma estética (volveremos a lucir nuestro paraguas naranja de las grandes ocasiones)... Si no fuera porque cada vez tengo más ilusión, sería sin duda mi Día de la Marmota.
Fiel a dicha tradición, allí repetiré este próximo domingo para seguirnos contando, seguir compartiendo y seguir firmando a quien le apetezca cualquiera de mis obras: desde la segunda (Cartas para un país sin magia, pues mi ópera prima está agotada) hasta la última (Catorce lunas llenas, ya en su segunda edición), incluyendo por supuesto esas Nanas para un Principito, Siete paraguas al sol y Mi planeta de chocolate que siempre me acompañan.

lunes, 3 de abril de 2017

I Certamen Literario Fundación Hermanos Pesquero

En consonancia con sus objetivos de ayuda y empoderamiento de las personas mayores, la Fundación Hermanos Pesquero convoca el I Certamen Literario Fundación Hermanos Pesquero, que tengo el honor de coordinar, atendiendo a las siguientes bases:
1. Podrán participar en este certamen todas las personas mayores de 65 años, sin restricciones por nacionalidad o residencia, que así lo deseen.
2. Las obras presentadas serán de narrativa, con tema libre, en su modalidad de relato corto (hasta 10 páginas). Se valorarán tanto la calidad literaria como las dotes creativas del autor/a.
3. Las obras no deberán haber sido premiadas con anterioridad en ningún otro concurso ni estar pendientes de fallo, se presentarán en lengua castellana y serán originales e inéditas. A fin de facilitar la participación, podrán presentarse en cualquier formato, mecanografiadas o incluso escritas a mano, encabezadas por el título correspondiente. Las mismas se presentarán sin firma en un sobre grande y mediante seudónimo. En ese mismo sobre, se adjuntará otro sobre cerrado, donde se incluirá: a. El título de la obra. b. Los datos personales del autor/a: nombre y apellidos, dirección postal, teléfono de contacto, dirección de correo electrónico (si lo tuviera).
4. Cada autor/a podrá presentar cuantas obras estime oportunas.
5. Los originales se entregarán en mano o se remitirán por correo postal a "Dirección de Programas. Fundación Hermanos Pesquero. C/ Hilarión Eslava 31, 8º A. 28.015 Madrid". También podrán remitirse por correo electrónico, a la dirección: programas@fundacionhpesquero.org 
En este caso, se adjuntarán dos archivos: uno con la obra y otro con los datos personales del autor/a.
6. El plazo de admisión de originales comienza con la publicación de estas bases y se cerrará a las 24 horas del día 30 de junio de 2017.
7. El jurado estará compuesto por miembros de la Fundación Hermanos Pesquero, así como por escritores y especialistas en Literatura, designados a tales efectos. Su composición no se hará pública hasta el momento de la concesión del premio, siendo su fallo inapelable. El fallo lo comunicará la propia Fundación Hermanos Pesquero durante el mes de septiembre de 2017.
8. De estre las obras presentadas, se seleccionarán todas aquellas que el jurado considere para publicarse conjuntamente en un libro recopilatorio, a cargo de la Fundación Hermanos Pesquero, entendiéndose dicha publicación como el premio del certamen. De esta manera, todos los seleccionados serán considerados premiados en igualdad de condiciones. 
A cada autor/a seleccionado le corresponderán dos ejemplares de dicho libro.
9. Una vez editado el libro, se procederá a su presentación en la ciudad de Córdoba, dados los vínculos que esta Fundación tiene con ella. Todos los premiados podrán asistir a la presentación, estudiando en cada caso la posibilidad de que la Fundación pueda financiar parte de los gastos de su asistencia.
10. La participación en este concurso supone la aceptación de sus bases, comprometiéndose los autores a no retirar la obra una vez enviada. En lo no especificado en las mismas, el jurado resolvera según su criterio.
Para más información: http://www.fundacionhpesquero.org

miércoles, 22 de marzo de 2017

"Catorce lunas llenas", segunda edición

Por motivos más personales que profesionales, reconozco que llevo un tiempo sin poder atender este blog como es debido. Me disculpo por ello y agradezco a todos los amigos, lectores y demás que de uno u otro modo os hayáis interesado por mí.
Quisiera también compartir que en estos días verá la luz la segunda edición de mi última obra, Catorce lunas llenas (primer premio del XXXVIII Certamen Carta Puebla, de libro de cuentos), por lo que podré presentarla tanto en el Día del Libro como en las muchas ferias que se avecinan.
Además de agradecer al Área de Cultura del Ayuntamiento de Miguelturra las facilidades puestas para todo, quisiera resaltar la importancia de haber agotado por completo en apenas tres meses los quinientos ejemplares de los que constaba la primera edición. Sin agente, sin editor, sin publicidad, sin una distribuidora propiamente dicha, sin apenas presencia en las librerías, con tan solo dos actos en torno a él y a través del boca a boca, hemos hecho posible ese improbable. A veces me pregunto hasta dónde llegaríamos si contásemos con más medios. En cualquiera de los casos, renuncio a quejarme de nada. Y es que sacar adelante otros quinientos ejemplares constituye un nuevo reto ilusionante que de seguro también vamos a lograr.

lunes, 6 de marzo de 2017

De vuelta a mi cotidianidad

En este mes largo alejado de mi blog, os he echado de menos. Empezaré compartiendo que no fue por nada malo y que agradezco sinceramente el interés que en este tiempo muchos amigos han demostrado hacia mí.
El motivo de tal ausencia ha estado en la necesidad de dedicar en pleno el tiempo que me queda -tras restar a las veinticuatro horas del día, el que dedico a mi familia y mi trabajo- a preparar un proceso selectivo con el fin de optar a una plaza laboral de categoría superior. Dicho sin tanto rodeo, a prepararme con el objeto de promocionar.
Finalmente no ha podido ser. He quedado segundo.
Desde mi condición de amante del ajedrez -no pienso irme de esta Vida sin dedicarle algún cuento a este deporte-, me replica en la memoria una cita del gran maestro Tartakower: "Quien mejor juega en un torneo, obtiene siempre el segundo puesto. Gana el que tiene más suerte"... Si bien, siendo honesto conmigo mismo, lo que realmente creo es que esa Vida ha querido que no cambie, que siga disfrutando de una disciplina tan apasionante como la Epidemiología, y que -por supuesto- no deje de escribir.

lunes, 30 de enero de 2017

En la Asociación Asociaconca

Mañana martes, último día de enero, a partir de las 18:45 horas, tendré un encuentro literario con los miembros del Club de Lectura de la Asociación Asociaconca (Trobajo del Camino, León), que han leído mi libro Catorce lunas llenas. Será en el salón de actos de la UNED. Allí estaré abierto a cualquier pregunta o comentario que quieran hacerme, reservando para el final alguno de mis cuentos.

martes, 24 de enero de 2017

Sobre la amistad

Existen personas que tienen hábito de mal estudiante: responden con un tema distinto al que se le pregunta. Las hay con hábito de mal frutero: ofrecen el género bueno por delante, pero te acaban vendiendo el que esconden por detrás. Otras con hábito de mal taxista: se pierden en rodeos sin sentido. Algunas tienen hábitos de jefe suspicaz: te esfuerces lo que te esfuerces, siempre podrías haber hecho más… Y por supuesto existen los amigos, con el hábito único de estar a tu lado cada vez que los precisas.
Este afecto personal ha sido reconocido como un valor inherente al Hombre, a su condición de ser social… sin depender de tiempos ni espacios, sin que importe quién llamó primero. No en vano, los filósofos griegos lo consideraban un regalo divino. Uno de sus signos identificativos no reside tanto en la capacidad de compartir alegrías con el otro, como en no sentir envidia ante ellas. También, en el hecho de decirle libremente cuanto piensas, a sabiendas de que nunca se enfadará. Porque con los años, irás perdiendo cosas… pero nunca perderemos a quien nos aprecia de verdad.

P.D.: Párrafo perteneciente al relato titulado Un conejo en la Luna, incluido en mi libro Catorce lunas llenas.

jueves, 19 de enero de 2017

La subida de la luz

Hace unos días estuve visitando a una familia a la que el año pasado le cortaron dos veces la luz por haberse retrasado en el abono de su factura. Es una familia de cuatro miembros -dos de ellos, menores-, tan normal o no como podría ser la mía. Son realmente honrados, pagan sus impuestos -incluso con unos recargos abusivos cada vez que se demoran-, procuran ser felices en su sencilla cotidianidad... Mas tienen un negocio en el que invirtieron mucho, y en estos momentos ni resulta rentable ni pueden dejarlo.
Atrapados en ese callejón sin salida, acumulan demasiada deuda y, paradójicamente, no disponen de ayudas más allá de la nuestra. Cada vez que hemos ido a alguna institución a solicitarla nos contestan que teniendo trabajo -aunque sea deficitario- e ingresos -aunque sean los que son- no les corresponde.
La última vez que les cortaron la luz estuvieron casi una semana alumbrándose con velas. Por suerte era verano, si bien por ello se les estropeó la comida que guardaban en la nevera. A pesar de tener mil seguros impuestos por el préstamo hipotecario, su póliza no les cubrió. 
El día de mi última visita comprobé que solo lucía una bombilla en cada habitación. Las demás las habían quitado para reducir gastos.
Ayer, cuando supe lo que había subido la luz en pleno invierno -el coste actual del megavatio hora supera en un 33% al de hace un año- me acordé de ellos. Hice al amago de llamarles por teléfono, pero descubrí que no sabría qué decir... Y es que, tristemente, sigue habiendo realidades que me dejan sin palabras.

martes, 17 de enero de 2017

Lunas en Anantapur

De entre todos los rincones del mundo en el que tienen algún ejemplar de mis libros, hay uno por el que me siento especialmente feliz: la Fundación Vicente Ferrer, en Anantapur (India). Mis amigos Rocío y Javier se han encargado siempre de hacérselos llegar de una u otra manera a Anna, Presidenta y Directora ejecutiva de esta ONG de desarrollo.
Conociéndoles, con mis últimas Catorce lunas llenas no podían hacer una excepción, máxime cuando incluye un relato completo dedicado a la labor tan encomiable que se realiza desde esta Fundación. Y así, aprovechando que otro amigo suyo va a participar allí en la II Anantapur Ultramarathon 2017, con fines solidarios, han conseguido que acceda a llevarles un ejemplar dedicado.
Dándoles a todos mis gracias más sinceras, releo en este libro una cita que hago mía del propio Vicente: "La pobreza no está solo para entenderla, sino para solucionarla".
A quien sueña así, la Providencia nunca le dará la espalda.

viernes, 13 de enero de 2017

Por amor al cuento

Los cuentos forman parte de mi vida. Nací con ellos, fui niño por ellos, soy la persona que soy gracias a ellos. Sean propios o prestados, siempre han estado conmigo, en lo mejor y en lo menos bueno. Despedí a mis padres leyéndoles un relato, conocí a mi mujer por haber escrito otro, dormimos cada noche a nuestro hijo con la historia más bonita que resuma ese día… Procuré que mis personajes no perdieran nunca los papeles, la cabeza ni el sentido del humor; que nadie les arrebatase el derecho a su intimidad; e incluso admito abiertamente que alguno era de relleno… ¡pero ellos lo sabían! Ideé aquel sastre que pertenecía a un coro, para quien todo en la vida era coser y cantar… Ese camionero que siempre pasaba frío; lo suyo fue carretera y manta… Un impresor de libros, tan absorto en su trabajo, que llegó a sudar tinta… Lunáticos de sol a sol, inocentes demasiado cerca de la escena del crimen, estrechos que camparon a sus anchas, corazones solitarios haciéndose compañía, respuestas en caliente que te dejan helado, abstemios embriagados de añoranzas… Aquella psiquiatra gafe, siempre con prisas por llegar tarde, que habita en el número trece de la calle de la Nostalgia… E incluso ese paciente suyo, tan enganchado al juego, que su gato se llama Bingo, su perro Cuponazo y su mujer Primitiva. Será que todo el mundo tiene alguna adicción; solo es cuestión de saberla encontrar.
He sido cuentacuentos en todas las esquinas que he doblado: en la planta de Pediatría de un hospital, en tantas residencias para personas mayores, con los internos de un módulo penitenciario, en los barracones de aquel campo de refugiados, ante cien chiquillos en esa guardería, frente a mil alumnos de bachillerato, junto a mis colegas universitarios en las bodas de plata de la promoción, a solas conmigo mismo… En cada una de esas vivencias, como gotas de lluvia que te calan, he acabado empapado por su sabiduría. Porque en los cuentos, como en la vida, unas veces se gana y otras –las más- se aprende.

Nota: Párrafo incluido en mi libro Catorce lunas llenas.