viernes, 31 de diciembre de 2010

2011 motivos para felicitarnos

En las últimas horas de este 31 de diciembre, brindo por un 2011 lleno de motivos para felicitarnos. En él se conmemoran entre otros el Año Europeo del Voluntariado y el Año Internacional de los Bosques. Versionando el estribillo de aquella canción, que no nos falte salud, sonrisas y amor. Junto a un fragmento del que será mi próximo libro (y que espero poder presentaros pronto), ¡FELIZ AÑO NUEVO! de corazón. Y como siempre digo, que nos sigamos contando.

La realidad desborda imposibles: barrer los desiertos, secar un océano, amar eternamente… Utopías que tienden a seducirnos, a engatusarnos con su innegable poder de atracción. Sin embargo muchas veces ponemos ese adjetivo en la frontera de nuestras aptitudes. Si no lo consigo es, sencillamente, porque no se puede. Así nos aferramos a la excusa para ignorar lo probable, callando la voz en off de nuestra conciencia.
Por eso conócete, valora tus retos y no permitas nunca que aquello que no puedes hacer te impida realizar lo que sí puedes.


viernes, 24 de diciembre de 2010

Citas en Navidad

Lo dijo Erma Bombeck: No hay nada más triste en este mundo que despertarse la mañana de Navidad y no ser un niño.
Lo dijo Charles Dickens: ¡Feliz Navidad, feliz Navidad, la que hace que nos acordemos de las ilusiones de nuestra infancia, le recuerda al abuelo las alegrías de su juventud y le transporta al viajero a su chimenea y su dulce hogar!
Lo dijo Larry Wilde: La Navidad es la época del año en que se nos acaba el dinero antes que los amigos.
Lo dijo José Luis Olaizola: Lo primero que hace falta para ser feliz en Navidad es ser feliz sin que sea Navidad.
Y lo decimos millones de personas: paz, salud, ilusión, amor y otros tantos millones de deseos que deberíamos tener más en cuenta el resto del año.
Entre tantas citas, para ti, para todos, sencillamente ¡FELIZ NAVIDAD!

martes, 21 de diciembre de 2010

Microantología del Microrrelato II

Acaba de salir. Una antología de microrrelatos editada por Ediciones Irreverentes con autores de la talla de Luis Mateo Díez, Horacio Vázquez-Rial, Alonso de Santos, Marina Vishnevetskaya... Os dejo el enlace editorial para que, si podéis y os apetece, la conozcáis:
http://www.edicionesirreverentes.com/narrativa/microrrelato2.html
A ella aporto uno de mis relatos. Probablemente el más modesto de toda la colección, lleva por título Cuando a Dios le gustaba el cine. Y en consonancia con las características de los 80 textos que componen esta obra, no me extiendo más. Que por algo, como dijo mi paisano, lo breve si bueno dos veces bueno.

jueves, 16 de diciembre de 2010

De mi casa a Melbourne

Google Analytics es una herramienta que permite conocer los accesos habidos a cualquier página web. Al analizar las visitas que vengo recibiendo en este blog concluyo que hay una media cercana a las cien diarias, con un máximo histórico de doscientas y pico, preferentemente de España, México y Argentina. Sé también que las entradas más vistas son las relacionadas con mi libro Mi planeta de chocolate y que el promedio de tiempo por visita es de apenas tres minutos.
En muchas de ellas intuyo su procedencia: mi sobrina Mariela desde Iowa, mis amigos Adrián desde Buenos Aires, Carmen desde Estocolmo, Aurora desde Johannesburgo o Sandra desde México DF., mi colega Rodolfo desde Santiago… Reconozco que algunas me sorprenden, como las habidas recientemente desde Belice, Filipinas o Albania. Y en otras me encantaría descubrir a la persona que las realiza, como ocurre con ese seguidor que desde Australia se asoma cada día a este blog.
Vaya para todos mi gratitud más sincera por su confianza, junto a ese fragmento del libro Cartas para un país sin magia en referencia a aquel deseo infantil de llegar precisamente a cualquier lugar del mundo:

Un día alguien propone hacer un agujero en el patio que atravesando el centro de la Tierra llegue directamente a las antípodas. Una especie de túnel hasta Australia que empezaría en el corral de nuestra casa. A quien quisiera ir allí a ver canguros le cobraremos una peseta... más que nada, para piruletas y gastos de envío. Decidimos hacerlo despacio; alcanzar esa meta paso a paso. Si quieres llegar, no corras.
Después de cavar tres días con rastrillos de la playa, mi tío nos lo tapó. Argumenta los peligros de tener un pozo en medio; que el abuelo puede caerse. Y las cosas del suelo no se cogen. ¿Por qué cuando no quieren que hagamos algo le echan la culpa a otro? Además eso no es cierto, porque él nos deja. ¿A que sí, yayo?
Eso no se hace, eso no se dice, eso no se toca.
- Al final os voy a tener que pegar. ¿No veis que lo hacemos por vuestro bien?
¡Qué miedo cuando alguien hace algo por mi bien!; porque sea lo que sea, casi seguro que no me gustará.
El hoyo estaba quedando muy bonito. Y profundo, que es lo que importa. Sacamos tanta arena que no cabía en la carretilla. Pero mi tío insiste en que aquella aventura le suena a tontería. ¿Y qué no resulta una tontería para quien todo lo ve como tal? Nadie nos enseña a vivir.
¡Qué faena; con lo que hubiéramos disfrutado asomando la cabeza en Australia!

martes, 14 de diciembre de 2010

Después del Ulysses

Pasó la entrega del Premio Ulysses. Fue una ceremonia solemne en la Sala Ramón y Cajal del Colegio Oficial de Médicos de Madrid, donde el insigne científico impartiera hace un siglo algunas de sus clases. Por decirlo de manera resumida, la experiencia me encantó.
Hemos salido en distintos medios y por la actualidad del estudio me da que lo haremos en más. No obstante ahora es momento de agradecer sinceramente las palabras de ánimo y felicitación que hemos recibido. Para no olvidar a nadie, mejor no cito a ninguno aunque me acuerde de todos. Y por supuesto, ojalá nuestro trabajo ayude a profundizar sobre la prevención de un tema tan importante como el uso problemático de Internet.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Nuestro Premio Ulysses a la Investigación

El próximo lunes 13 de diciembre, junto a mi amigo y también médico Antonio Piñeyroa Sierra, recibiré en el Colegio Oficial de Médicos de Madrid uno de los Premios Ulysses a la Investigación 2009-2010 por un trabajo realizado sobre el uso problemático de Internet entre adolescentes. Este estudio se presenta en un contexto en el que se vienen describiendo distintos trastornos relacionados con un uso inadecuado de las nuevas tecnologías. Así se ha llegado a estimar que de los más de 250 millones de internautas que hay en el mundo, unos 15 millones podrían presentar algún tipo de conducta adictiva ante la red.
Compartir que, en paralelo con mi actividad literaria, este año ha resultado especialmente prolífico como médico epidemiólogo al haber obtenido varios reconocimientos por mis estudios, incluyendo los realizados en distintos centros educativos sobre la utilidad de los cuentos en la transmisión de valores.
Los Premios Ulysses son otorgados anualmente por el Grupo CTO, habiéndose constituido en uno de los más prestigiosos de España en el ámbito de la investigación.

martes, 7 de diciembre de 2010

La regla del siete

No hay escritor que se preste sin una buena manía. La mía: obsesionarme con el número siete. Todo empezó cuando alguien dijo que si quería que saliese bien mi carrera literaria debería apostar por ese número. La obtención del Premio Amares un 14-11-2005 (siete-siete) rubricó tal teoría, a la que he sido fiel desde entonces. Por eso El amor azul marino tiene 35 cuentos, Cartas para un país sin magia 21 relatos y Mi planeta de chocolate siete capítulos. ¡Todos múltiplos de siete!
Asimismo decidí aplicarme una serie de principios de los que he acabado haciendo norma de vida:
1.- Escribir para compartir.
2.- Empezar cada libro una noche de Reyes.
3.- Presentar dedicatorias sentidas, con y desde el corazón.
4.- Ceder lo que pudiera corresponderme como derechos de autor a Aldeas Infantiles SOS.
5.- Reconciliarme con mis vivencias a través de mi literatura.
6.- Disfrutar un montón escribiendo.
Para un obseso confeso del número siete parece evidente que a estas máximas les faltaría una séptima. Y en efecto existe: permitirme la licencia de ser infiel a cualquiera de mis manías cuando así me apetezca.

martes, 30 de noviembre de 2010

Un cuento de Ana María Matute

Una mañana se levantó y fue a buscar al amigo, al otro lado de la valla. Pero el amigo no estaba, y, cuando volvió, le dijo la madre:
-El amigo se murió. No pienses más en él y busca otros para jugar.
El niño se sentó en el quicio de la puerta, con la cara entre las manos y los codos en las rodillas.
-Él volverá -pensó.
Porque no podía ser que allí estuviesen las canicas, el camión y la pistola de hojalata, y el reloj aquel que ya no andaba, y el amigo no viniese a buscarlos.
Vino la noche, con una estrella muy grande, y el niño no quería entrar a cenar.
-Entra, niño, que llega el frío -dijo la madre.
Pero, en lugar de entrar, el niño se levantó del quicio y se fue en busca del amigo, con las canicas, el camión, la pistola de hojalata y el reloj que no andaba.
Al llegar a la cerca, la voz del amigo no le llamó, ni le oyó en el árbol, ni en el pozo. Pasó buscándole toda la noche. Y fue una larga noche casi blanca, que le llenó de polvo el traje y los zapatos.
Cuando llegó el sol, el niño, que tenía sueño y sed, estiró los brazos y pensó:
- Qué tontos y pequeños son esos juguetes. Y ese reloj que no anda, no sirve para nada.
Lo tiró todo al pozo, y volvió a la casa, con mucha hambre. La madre le abrió la puerta, y dijo:
- Cuánto ha crecido este niño, Dios mío, cuánto ha crecido.
Y le compró un traje de hombre, porque el que llevaba le venía muy corto.

Nota: Cuento titulado El niño al que se le murió el amigo de Ana María Matute, flamante Premio Cervantes 2010. Vaya desde aquí mi más sincera enhorabuena para la autora de tantos libros leídos.

sábado, 27 de noviembre de 2010

El don de la ubicuidad

Entre las clases que imparto en la Universidad, mi actividad literaria y por supuesto mi familia, esta semana ha resultado especialmente movida al haber transcurrido entre Madrid, León y Zaragoza. En cada uno de estos sitios he tenido alguna vivencia de interés que quisiera compartir.
En la capital cerré mi participación en la próxima Microantología del microrrelato, publicada por Ediciones Irreverentes, en la cual mi texto Cuando a Dios le gustaba el cine compartirá páginas con el de otros autores de la talla de Vázquez Rial, Sánchez Dragó o Alonso de Santos. Allí supe también que será finalmente el 13 de diciembre cuando reciba ese tercer Premio Ulisses a la Investigación que me han otorgado este año. Y me alegré de corazón del Premio Cervantes concedido a Ana María Matute, no solo porque sea una "gran mujer" (de lo que tampoco tengo ninguna duda) como escuché al político de turno, sino porque es una "grandísima escritora".
En León he vuelto a constatar que hay regalos a las personas que quieres que te halagan más que si fueran para ti. Por ello agradezco sobremanera esa Nana del Principito que mi amigo y músico José Mª Negrón ha compuesto para mi casa.
Y en Zaragoza, además de saludar a algún amigo y conversar con mi distribuidor, disfruté de esa clase práctica en torno al libro Mi planeta de chocolate que impartí con las alumnas del ciclo de iniciación a la lectura del Centro Cívico Esquinas del Psiquiátrico, a las que agradezco sinceramente su interés y participación.
Mil viajes en tren y una agenda ajustada en sus tiempos han permitido tal ajetreo. Pese a ello, muchas veces, desearía tener el don de la ubicuidad.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Lecturas de otoño

Mañana jueves 25 de noviembre a las 18 horas, en el Centro Cívico Esquinas del Psiquiátrico, Vía Universitas 30-32, de Zaragoza, impartiré una clase práctica sobre mi libro Mi planeta de chocolate dentro del ciclo El autor y su obra: lecturas de otoño, organizado por la Asociación Aragonesa de Escritores. En ella hablaré del proceso creativo, de cómo surgió la trama, de ese niño protagonista llamado Benito Expósito Expósito... Y por supuesto, de su máxima de vida: "cuando debas elegir entre dos opciones, toma siempre la que tenga chocolate". Para la recta final de la clase reservo una sesión de cuentacuentos y una breve lectura del libro. Deseo que el alumnado disfrute de esta experiencia como espero hacerlo yo.

En un orfanato las vacaciones se convierten en época de hibernar.
Trota a galope el verano de 1936, año de la rata en el calendario chino. Las lecciones reposan a la sombra, descansa la pizarra mientras dure el secarral.
Benito mece su infancia en aquel recinto; es feliz con él y en él. Del exterior apenas conoce nada. Acaso a Venancio con su furgoneta, repartiendo género al punto de la mañana, y algún que otro peregrino en busca de confesión. También lo que Simón cuenta después de su escapada, aunque fantasea tanto que esas referencias no son de fiar.

Nunca te acostarás sin saber una cosa más. ¡Cuánta sapiencia en la frase de ese día! Y es que no hay un solo instante que no deje de aprender. Las corcheas en clase de música, la amalgama de especias en su repostería, los relatos en la biblioteca y la ilusión en cada uno de sus verbos: jugar, correr, cantar, mirar el cielo, vivir, revivir, saltar.
Si no fuese porque hay poco y pusieron doble candado en la despensa, sería adicto a los postres con cacao. A veces, en el reposo de la noche, se sorprende rompiendo su silencio:
- ¡Tarta de chocolate… tarta de chocolate…!
Maese Quirino ampara esa conducta: otra manera de orar.
Si volviese a preguntarle por el orden de la creación, su alumno lo tendría claro: siete días seguidos haciendo pasteles. Mejor aún: haciendo pasteles y contando cuentos, con el fondo de unas notas musicales. Lo demás vendría por añadidura.
Lejos de aquellas verjas, Benito imagina otro paraíso. Allende de los muros habrá más esperanza, mejores desayunos, nuevas rimas, menos murmullos. ¡Y América, el país del chocolate! Dios siempre cumple lo que se jura en su nombre. Por eso, cuando sea mayor la visitará.
Sin embargo, esa mayoría de edad irrumpirá mucho antes de lo que piensa.
- ¿Crees en tus sueños? -le pregunta su amigo Simón.
- ¡Qué remedio!
A menudo la vida sorprende con otra vida.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Historias de la calle Cádiz

Aprovechando mi estancia en Madrid, el pasado jueves tuve la oportunidad de asistir a la presentación ante los medios de comunicación del libro Historias de la calle Cádiz (Ediciones Irreverentes), del político y escritor Joaquín Leguina. Fue un encuentro sencillo con la prensa en el que descubrí a un autor ameno, cercano e interesante que al final del mismo tuvo el detalle de dedicar mi ejemplar: "Para Manuel Cortés, deseando que estos relatos le sirvan de lenitivo contra cualquier dolor".
Tal y como dijeron en el acto, el proceso de gestación de Historias de la calle Cádiz surgió a principios de los años ochenta. El elemento que da unidad a la obra es el edificio ubicado en el número 20 de esa calle de Santander, en el que transcurren casi todas las vivencias contadas, suponiendo el punto de partida de una serie de personajes reconocibles que nos transmiten historias con una poderosa carga formativa. Desde sus aceras descubrimos la realidad del naufragio del buque "Cabo Machichaco" en noviembre de 1893 frente a la bahía, el incendio posterior que asoló la ciudad, detalles de la guerra civil e incluso relatos que buscan en nuestro futuro, una vez decepcionados de todo. En sus páginas hay reflexiones histórico-políticas, descripciones costumbristas, párrafos con un tono íntimo y autobiográfico que no olvidan la dicotomía amor-desamor.
Historias de la calle Cádiz... Mi libro de cabecera para esta semana.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Un Madrid de cuento

Como ocurre cada noviembre de los últimos años, estos días he estado en Madrid impartiendo mis clases de Epidemiología en el Instituto Universitario de Drogodependencias. Además de para el reencuentro con tantos amigos de la capital, esta cita ha servido para descubrir de nuevo Un Madrid de Cuento. Así se denomina la iniciativa desarrollada en diferentes municipios de la Comunidad con el objetivo de difundir dicho género literario a lo largo y ancho de su territorio. Bibliotecas, centros sociales, hospitales o teatros albergarán hasta el próximo 28 de noviembre este festival de la palabra en el que participan figuras de la talla del gallego Cándido Pazó, la estadounidense Margaret Read MacDonald, la venezolana Flora Ovalles o la cubana Mayra Navarro.
Otra oportunidad excelente para descubrir la magia de la narración oral compartiendo la cita de Carmen Martín Gaite: "Mientras dure la vida, que no pare el cuento".

martes, 16 de noviembre de 2010

Reseña de "A mis hijos"

Hay libros que no nacen con vocación de bestseller. Libros que de entrada se alejan del objetivo de narrar una trama ingeniosa o describirnos personajes tan perversos como interesantes. Libros que permiten a sus lectores conjugar otros verbos como pensar, compartir, reflexionar, comprender… Y libros que se escriben con la sana intención de ayudar.
Entre ellos quisiera destacar A mis hijos. Cómo afrontamos su muerte, de Pilar Moros. Además de profesión, asociación de escritores y un premio en el último Symposium Nacional de Pediatría Social, con esta psicóloga clínica comparto amistad. Una amistad sencilla, sincera, que no requiere adjetivos ni grandes demostraciones y con la que sé que puedo contar.
Desde ella he conocido el trabajo que Pilar realiza y he leído su obra con atención. A mis hijos. Cómo afrontamos su muerte reúne distintas cartas redactadas por unos padres que han sobrevivido a una misma tragedia: la de perder a alguno de sus hijos. Por su contenido son textos difíciles, minuciosamente seleccionados, escritos con corazón y desde el corazón, en los que se abordan temas tan escabrosos como el dolor, la culpa, el desamparo… pero enfocados con tal madurez y delicadeza que pueden resultar de gran utilidad para todos, en especial para aquellas personas que pasen por un lance semejante.
Un libro entrañable que el lector ha de afrontar de manera pausada, dosificando los momentos y sus textos, dejándolo reposar y meditando al respecto para dejarse ayudar. Y es que, como también consta en uno de sus renglones, sólo el amor por el ser amado que se fue tiene el tamaño suficiente para llenar el espacio que deja su vacío.

domingo, 14 de noviembre de 2010

¡Viva Berlanga!

Mi abuelo Tomás tuvo el honor de conocerle en persona pues hizo de figurante en su película La vaquilla. Recuerdo que le pregunté cómo era ese decano del cine que había dirigido títulos como El verdugo o La escopeta nacional. Pese a la brevedad del papel y tener que repetir varias veces su escena, me respondió que muy simpático. De hecho presumió de por vida de aquella experiencia.
Al resto de la familia nos quedó el placer de disfrutar con su filmografía. Y en ella, de esa Bienvenido, Mister Marshall que es una de mis cintas favoritas.
Desde el balcón de Villar del Río aún resuena el pregón de su máximo mandatario, interpretado por otro genio llamado Pepe Isbert:
- Como alcalde vuestro que soy os debo una explicación, y esa explicación os la voy a dar porque os la debo.
Luis García Berlanga, maestro del séptimo arte, nos dejaba ayer a los 89 años de edad; pero su obra quedará para siempre entre nosotros. No en vano, su gente le despedía esta tarde con un grito significativo: ¡Viva Berlanga!... En efecto, ¡y que siga viviendo su cine!

jueves, 11 de noviembre de 2010

El alquimista de las emociones III

...Hoy en día, la tienda de ese alquimista es la más frecuentada de cuantas existen. Muchos querubines acuden a ella para esparcir sus fragancias entre los humanos.
A veces, el mismísimo Cupido impregna sus flechas de colonia repartiendo ilusiones a su antojo. Al igual que sus clientes, tiene predilección por las pócimas de amor. Él es quien dispara a los amantes, el que une a las parejas, el que desata tal aluvión de pasiones. Pero, también a veces, sus fórmulas escapan a la razón creando combinaciones difíciles de entender. Es por eso que no todas los atracciones resultan correspondidas, que hay compromisos tan desiguales, que algunos afectos acaban a destiempo, que no siempre dos sentimientos desembocan en acuerdo.
El Hombre toca a Dios cuando imagina. Viajar al paraíso a través de unas pupilas, hacer de la nada un mundo, perderme en el laberinto que lleva hasta ti.
No hay caminos para el amor, el amor es el camino. Y la creatividad, en cualquiera de sus formas, se erige en fonda para ese caminante.
Lo saben las jirafas, los elefantes, el ciempiés, el pez espada, los verdes y los violetas, el amar con amargura, la alquimia de la emoción. Tal vez por eso necesitemos imaginar.

martes, 9 de noviembre de 2010

El alquimista de las emociones II

... Un día, harto de vagar de puesto en puesto, Cupido decidió crear su propia empresa:
- Se llamará La alquimia de las Emociones y en ella mezclaré todo tipo de afectos, valores y sentimientos.
Era un proyecto arriesgado: su clientela incierta, la inversión cuantiosa, el horario exigente. Le sirvió de capital lo cobrado en el último finiquito.
No tardó en desarrollar su primera patente: medio litro de amabilidad, una pizca de indulgencia y 200 gramos de empatía hacen un frasco de Afabilidad. Tuvo mucha aceptación.
Luego combinó la obediencia desmedida con unas gotas de docilidad obteniendo la Sumisión. Podrá parecer extraño, pero fue un remedio muy cotizado.
Encantado con el discurrir de su farmacia, siguió mezclando rasgos en cientos de fórmulas magistrales: generosidad y confianza, prudencia y extroversión, empatía con sociabilidad… La imaginación aguarda en la antesala de todo descubrimiento. Aunque, sin duda, sus productos estrella eran aquellos que combinaban la esencia del Amor: hechizos para el que surge a primera vista, mejunjes contra el mal que ruboriza, cataplasmas ante el desamor...

sábado, 6 de noviembre de 2010

El alquimista de las emociones I

Hubo un aprendiz de dios llamado Cupido que tenía una creatividad prodigiosa. Su primer empleo, nada más dejar la escuela, fue en la factoría de animales. Apenas duró tres meses:
- ¿Cómo se te ocurre diseñar un bicho con un cuello así de largo, otro con una trompa defectuosa o ese gusano con tantos dedos? -le gritaba el capataz en el momento de firmar su despido, señalando a la jirafa, el elefante o el ciempiés-. Estas especies no tienen futuro. Nadie se fijará en ellas.
Un amigo consiguió colocarle en una empresa de hacer peces aunque tampoco aguantó demasiado.
- ¿Dónde se ha visto un pescado con el morro de espada o de martillo? -se encaró su jefe al ver las maquetas de los seres homónimos que le había presentado-. Son experimentos condenados al fracaso.
Por suerte no tardó en suplir una baja en la fábrica de colores. Lejos de conformarse con seguir las instrucciones, decidió mezclar.
- ¿Y a esta combinación de azul y amarillo le llamas verde?, ¿y violeta al rojo con azul? -chillaba el empresario estimando las pérdidas que tal osadía generaban-. Son tonalidades ridículas. Nadie las comprará.
Sumido de nuevo en el subsidio del paro recibió una oferta de la academia de la Lengua. Su labor se limitaría a clasificar cada término por orden alfabético: “Abad, Abadía, Abedul…”. No conforme con eso, improvisó nuevos vocablos.
- ¿Quién en su sano juicio compondría una palabra como amargura desde la misma raíz que el verbo amar? -se exaltaba el rector al saber de la licencia de su aprendiz-. ¡Estás acabado!
En su lista de contratos siguió el almacén de las notas musicales, la cofradía de luces, el arsenal de las Matemáticas. Mas en todos aquella divinidad gustaba de insertar un toque personal, saltándose la norma establecida y soñando composiciones que desquiciaban a sus patronos...

Nota: Fragmento del cuento El alquimista de las emociones incluido en mi libro El amor azul marino, que completaré con las próximas dos entradas.

martes, 2 de noviembre de 2010

La magia del Dinero

En contraposición a las del amor que exponía en una entrada reciente y esperando que se entiendan como una licencia literaria, hoy presento las excelencias del dinero, incluidas también en el cuento titulado La magia de las palabras perteneciente a mi libro Cartas para un país sin magia:
1. Magia para comprar sin que te engañen.
2. Magia para vender aun engañando.
3. Magia para revender, ahora sí, con engaño.
4. Magia para pagar, aunque sea tarde y mal.
5. Magia para cobrar, cuanto antes mejor.
6. Magia para finiquitar.
7. Magia para regatear y regatear hasta ponernos de acuerdo en el precio.
8. Magia para prestar, preferentemente con avales.
9. Magia para alquilar y realquilar.
10. Magia para ser feliz, porque sin dinero la felicidad resulta una utopía.
Según sigue el cuento esta exposición fue recibida con muchos aplausos en el universo de las palabras. No obstante y por fortuna, acabó siendo vencida por la magia del Amor.

martes, 26 de octubre de 2010

Anunciando un cuentacuentos

Esta tarde a las 18:30 horas, organizada por la Asociación de Alumnos de la Universidad de la Experiencia, participaré en una sesión de cuentacuentos titulada Cuentos del mundo a celebrar en el Paraninfo del Centro de Idiomas de la Universidad de León (Jardín de San Francisco s/n, León). Dicha sesión está basada en los viajes y relatos recogidos en mi libro Cartas para un país sin magia, haciendo referencia a las características de la narración oral en cuatro lugares del mundo: África subsahariana (a través de mis vivencias en Benin), Europa del Este (antigua Yugoslavia), Iberoamérica (Perú) y Oriente Medio (Afganistán). En ella compartiré leyendas autóctonas, relatos versionados por clásicos del género como Leon Tolstoi. Paulo Coelho o Jorge Bucay y, por supuesto, algunos cuentos míos. Es probable que en noviembre repita sesión en Madrid, de lo que avisaría con la debida antelación.
Entre tanto seguiré escribiendo. Y es que, parafraseando al uruguayo Juan Carlos Onetti, no conozco otra manera de saber cómo terminan mis historias.

viernes, 22 de octubre de 2010

Conjugando mis verbos

Antes de escaparnos de fin de semana quisiera conjugar alguno de mis verbos favoritos junto a todos vosotros:
Felicitar... al escritor de literatura infantil y juvenil Fernando Lalana por haber sido galardonado recientemente con el Premio Cervantes Chico. Admitir que aun cuando tuve el gusto de presentarle en las Jornadas Literarias "¡Qué te cuento!", celebradas el año pasado en Zaragoza, ya le conocía a través de mis sobrinos. Unos lectores de lo más exigentes, por lo que me consta que el premio ha sido merecido. Mi más sincera enhorabuena.
Agradecer... a Julia Duce, administradora del portal literario Ábretelibro, la entrada de su blog a propósito de mi presencia en la Feria del Libro de Frankfurt.
Saludar... a los seguidores de este blog (compartiendo que tenemos una media cercana a las 100 visitas diarias) y en especial a mi sobrina Mariela, quien lo lee desde Estados Unidos.
Y por supuesto Escribir... anticipándoos unas líneas del que será mi próximo libro. Deseo que os gusten.

De entre todos los dones y talentos que tiene el ser humano, me quedo con su capacidad de elección. Y ejercida en libertad prefiero renacer a resignarme, actuar que aplazar. Elijo no atarme a las cosas; ni siquiera a los lugares, aún menos a las personas. Estar contigo no porque te quiero o porque me quieras, sino precisamente por no haber un porqué. No renunciar nunca al verbo asombrarse, a la palabra sorpresa, al adjetivo conmovedor. Sentirme ladrón de besos, perdedor de miedos, un llorón de alegría. Elijo sonreír sin motivo, tomar café acompañado, romper con la rutina, escuchar hasta el final; incluso perder la felicidad mil veces para volver a encontrarla sólo una. No decir "si lo consigo" sino "cuando lo consiga".
En definitiva, elijo vivir.

miércoles, 20 de octubre de 2010

"A mis hijos", de Pilar Moros

En estos tiempos de crisis somos muchos los escritores que hemos optado por donar a una ONG (en mi caso Aldeas Infantiles SOS) cuanto pudiera correspondernos por los derechos de autor de nuestra obra. Aun cuando sea una decisión no siempre comprendida, estoy contento por ello.
Me alegra también saber que son varios los amigos que han apostado por esta opción, como Mercedes Pinto con su entrañable relato La caja mágica, Fernando Fernández Gil, coordinador del proyecto solidario Los Argonautas… Y más recientemente la psicóloga clínica Pilar Moros, quien cederá los derechos de autor de su último libro a la Fundación Juan Rioseras, dedicada a ayudar a jóvenes pertenecientes a familias desestructuradas. El libro se titula A mis hijos, cómo afrontamos su muerte, y se presentará el próximo viernes 22 de octubre, a las 19:30 horas, en la Biblioteca de Aragón, ubicada en la calle Doctor Cerrada de Zaragoza.
A Pilar la conocí con motivo de un trabajo sobre el uso del cuento en la transmisión de valores para el adolescente, que acabamos presentando en marzo al XX Symposium Nacional de Pediatría Social. Nos dieron un premio a la mejor comunicación, si bien el verdadero premio estuvo en compartir aquella experiencia.
A través de sus páginas Pilar nos ofrece testimonios de sus pacientes mostrándonos cómo afrontan la pérdida irreparable de sus hijos, aprendiendo día a día a vivir sin ellos. En su lectura reflejan un profundo dolor, constatándose como los sentimientos de muerte se van transformando en comprensión, aceptación, esperanza, perdón… Y es que, como ella mismo dice, el amor que une dos almas no deja espacio para el vacío convirtiéndose en el amor inextinguible que trasciende a la muerte y nos retorna a la vida.

sábado, 16 de octubre de 2010

Un carrito lleno de recuerdos

Además de la más importante del mundo, la Feria del Libro de Frankfurt presume de ser la más antigua, datando sus orígenes del siglo XV, cuando Johannes Gutemberg inventó la imprenta a pocos kilómetros de la ciudad. En las 62 ediciones de su era moderna la Feria ha crecido de manera exponencial, presentando un balance de vértigo: casi 7.000 expositores de más de cien países, cerca de 300.000 visitantes, unos 12.500 periodistas acreditados, 1.300 traductores, en torno a 3.000 eventos… Sin embargo, al margen de las cifras, lo mejor de mi visita estuvo en su lado humano.
Como he venido expresando en los distintos medios con los que colaboro, me encantó la ilusión mostrada por la delegación de Argentina, desde su condición de país invitado de honor. De allí vinieron más de 60 escritores, una nutrida representación editorial, aproximadamente 300 actos, una sesión de tango… Siempre cuidando los detalles para que todo saliera bien. En sus tertulias literarias abordamos muchos temas: la Literatura en tiempos de su dictadura, la actualidad editorial en español… Y uno que particularmente me apasiona: la narración oral, que por algo sus cuentacuentos están entre los mejores.
En el stand de Chile hablamos de otros asuntos, incluyendo el deseo unánime de que el rescate de sus mineros saliera bien. Con los representantes de México charlé sobre mi último libro (Mi planeta de chocolate) y distintas anécdotas relacionadas con los llamados Niños de Morelia. En el portal de Costa Rica compartí las vivencias de mis estancias allí, junto a cada relato que he escrito al respecto. Gabriel, poeta ecuatoriano, me narró un cuento de su región titulado El sapo Gota, que aprovecho a compartir. Y así, caseta a caseta, país a país, fui llenando mi carrito de notas, amigos e ilusiones con la intención de volver a encontrarnos… Tal vez en otro sitio, puede que en otra Feria, quizás en otro libro.

Cuentan que hace muchos años había un hombre que vivía con su suegra. Ese hombre era un gran cazador y cada vez que salía a la selva mataba muchos animales. Cuando regresaba a casa, su suegra le decía:
- Tengo hambre yerno. ¡Por favor, dame de comer!
Él respondía:
- No he cazado nada.
Este hombre era muy mezquino. Al regreso de sus cacerías ocultaba la carne en la selva, y cuando su suegra dormía se levantaba y comía hasta hartarse.
Sucedió que un día, yendo por el monte, se encontró con un gran venado y lo mató. Se lo echó al hombro y, al llegar a casa, lo escondió para comérselo esa noche. Su suegra le dijo:
- Yerno, dame de comer, me muero de hambre.
- No he cazado nada -se enfadó el hombre.

Pero esa misma noche se levantó y comió el venado. Al amanecer sintió fuertes dolores de vientre y poco después murió.
Este hombre fue castigado por su mezquindad y se convirtió en sapo. Ahora vive en los huecos de los árboles y canta en las noches de verano para que todos se acuerden:
- ¡Gota... gota... masha... masha…! (yerno, yerno, en quichua).

miércoles, 13 de octubre de 2010

Mario Vargas Llosa, Nobel de Literatura

La noticia corrió como la pólvora en la Feria de Frankfurt desde primera hora de la mañana: “El Nobel de este año, para Vargas Llosa”. La alegría era generalizada entre los diferentes stands del sector hispanohablante con especial atención al de sus editores y su agencia literaria. Me sumé a dicho entusiasmo recordando la primera vez que leí una de sus obras en tiempos del instituto: Los cachorros, de la que tuve que hacer un comentario para la clase de Literatura. Luego siguieron otras como La guerra del fin del mundo (de la que he extraído el siguiente fragmento), pero ya por el mero placer de su lectura.
Según la Academia Sueca, Vargas Llosa ha sido galardonado “por su cartografía de las estructuras del poder y sus imágenes mordaces de la resistencia del individuo, su rebelión y su derrota”. Sin tanto circunloquio, cualquier razón habría sido buena para rendirse a la genialidad de su Literatura.

Durante los meses de la sequía el Consejero y sus discípulos trabajaron sin tregua dando sepultura a los muertos de inanición, peste o angustia que encontraban a la vera de los caminos, cadáveres corruptos y comidos por las bestias y aun por humanos. Fabricaban cajones y cavaban fosas para esos hermanos y hermanas. Eran una variopinta colectividad donde se mezclaban razas, lugares, oficios. Había entre ellos encuerados que habían vivido arreando el ganado de los coroneles hacendados; caboclos de pieles rojizas cuyos tatarabuelos indios vivían semidesnudos, comiéndose los corazones de sus enemigos; mamelucos que fueron capataces, hojalateros, herreros, zapateros o carpinteros y mulatos y negros cimarrones huidos de los cañaverales del litoral y del potro, los cepos, los vergazos con salmuera y demás castigos inventados en los ingenios para los esclavos. Y había las mujeres, viejas y jóvenes, sanas o tullidas, que eran siempre las primeras en conmoverse cuando el Consejero, durante el alto nocturno, les hablaba del pecado, de las vilezas del Can o de la bondad de la Virgen.

lunes, 11 de octubre de 2010

Después de la Feria

La Feria del Libro de Frankfurt recuerda a una gran ciudad; con sus barrios (los halles), tantas calles, cada casa (los stands)... Como cualquier núcleo urbano que se precie disfruta de miles de servicios: gimnasio, peluquería, supermercados, equipo sanitario. Y por supuesto también tiene habitantes: editores, escritores, agentes literarios, libreros, distribuidores y un sinfín de sujetos vinculados al libro hasta llegar al más importante de todos: su lector.
Durante una semana me he sentido ciudadano en estos lares. Aquí he visitado casetas, conocido a personas ciertamente interesantes, aprendido lo indecible de un sector que me apasiona. Allí estaban autores de primer nivel como Ken Follett, Günter Grass, David Grossman, Bret Easton Ellis, Jonathan Franzen, Ildefonso Falcones… Desde mi condición de aprendiz he vivido una experiencia de maestro en la que sólo faltó esa foto a su lado inmortalizando mi presencia. Pero sus prisas, la multitud, mi excesiva prudencia y el ritmo que impone esta urbe lo hicieron imposible. Eso sí, al menos pude hacérmela con el más divertido de sus habitantes: ese pirata de la sección de cuentos infantiles que como buen bucanero compartió centenares de aventuras.
Me encantaron las actividades del pabellón de Argentina (país invitado de honor en la Feria), la presentación en el stand mexicano de su Feria de Guadalajara, la ovación del sector hispanohablante al recibir la noticia del Nobel para Vargas Llosa y, por supuesto, la recepción del Instituto Cervantes al mundo editorial en español.
En definitiva, un viaje a esa ciudad donde los sueños tienen forma de libro, que guardaré en la memoria de mi corazón. Vielen dank!

domingo, 3 de octubre de 2010

Próxima parada: Frankfurt

Estoy preparando la maleta: varias camisas, esos pantalones, algún detalle, mucha ilusión. Y es que del 6 al 10 de octubre asistiré a la Feria del Libro de Frankfurt, considerada la mayor feria comercial del sector con cerca de 7.000 expositores y 300.000 visitantes cada año.
Debo admitir que como escritor me apetece vivir esta experiencia. Allí estaré en el stand del Centro del Libro de Aragón, cuyo personal me ha dado todas las facilidades para ello. Otro tanto diría de la Asociación Aragonesa de Escritores, del programa literario “Sexto Continente” de Radio Exterior de España (para quien pienso convertirme en el mejor reportero de este evento) o de mi propia editorial. Y así, desde Ediciones Irreverentes han traducido las reseñas de mi obra a distintos idiomas a fin de facilitar las gestiones que a este respecto pudiera realizar.
Como acostumbro a decir, un viaje sólo se entiende desde el regreso. Por ello prometo contaros a la vuelta. Entre tanto quisiera anticipar un fragmento de la que será mi próxima novela y en la que, casualmente, uno de sus capítulos discurre en esta ciudad. Auf Wiedersehen!

Frankfurt significa cruce de caminos, corazón de la República Federal de Alemania en aquel mes de febrero de 1974. Cara amable del llamado milagro económico alemán vivido tras la guerra que les asolara. Núcleo financiero, sede de la bolsa nacional, de cientos de bancos, de un millón de transacciones. Porque si una entidad como el Deutsche Bundesbank instaló en ella su sede, tiene que ser con motivo.
Aquí hay de todo y lo contrario de todo. Römerberg, Grüneburgpark, Paulskirche, Messe Turm… Palabras impronunciables para un foráneo que esconden estampas de belleza extraordinaria. A su lado, otras con no menos simbolismo: el Frankfurter Waldstadion, estadio que albergará los partidos de un inminente Mundial de Fútbol. La Frankfurter Buchmesse, esa Feria del Libro que bate registros cada año atendiendo a su número de expositores, visitantes o lectores. La famosa Deutsche Nationalbibliothek, la biblioteca más grande del país en la que reposan millones de ejemplares. Y sin duda, sus populares cervecerías. En ellas se citan los amigos, tantas charlas, la música tradicional, muchos brindis, las salchichas cocidas con mostaza. Todos estamos de acuerdo: una pinta beneficia a la salud; por ello hay quien las toma por docenas…

jueves, 30 de septiembre de 2010

La magia del amor

Aun a riesgo de repetirme, cuelgo esta entrada a petición de una amiga lectora: Sandra. Corresponde a un fragmento del cuento La magia de las palabras (concretamente el que hace referencia al término "amor"), perteneciente a mi libro Cartas para un país sin magia. Deseo que os guste tanto como le ha gustado a ella.

1. Magia para amar, sin otra razón que amarte.
2. Magia para querer a quien amo y amar a quien quiero, expresando libremente mis propios sentimientos.
3. Magia para amar como elija: en silencio o a gritos, libre o dependiente, delante del mundo o desde mi intimidad. Incluso amando menos de lo que humanamente sea capaz.
4. Magia para que tú lo seas todo conmigo y yo no sea nada sin ti.
5. Magia para no amar a medias sin tener que sentirte culpable. Para no amar como los cuerdos, ni por educación ni por conveniencia. Para no amar pensando en el recibo de la luz.
6. Magia para vivir de amor y por amor; también para caer de él y por él. Como diría el poeta, no es que muera de amor, muero de ti.
7. Magia para que el amor nos marque, pero no nos enmarque. Que siempre estemos a tiempo de cambiar.
8. Magia para que el amor sea valiente, aunque pueda darnos miedo. Para cometer errores y ser responsable de ellos.
9. Magia para que no te necesite si no puedo tenerte, para que me acuerde de olvidarte, para rendirme cuando te venza. Dándote lo mismo sin repetirme, siendo feliz sintiéndome tan triste, estando a tu lado sin estar contigo.
10. Magia para que si un día te vas, hasta mi teléfono móvil te eche de menos.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Crónica de unas Jornadas

Tal y como os he venido informando, este pasado fin de semana se han celebrado en la Casa Encendida de Madrid las III Jornadas "¡¡Ábrete libro!!", organizadas desde el portal literario del mismo nombre. Han sido dos días dedicados a la Literatura en sus múltiples facetas: la intriga, los viajes, la traducción, la ciencia ficción... los cuentos. Hubo ponencias, debates, un encuentro abierto de lectores, escritores y amigos. También esa parte gastronómica imprescindible en los grandes eventos, otra cultural... y sobre todo la humana que es, sin duda, la que más poso deja en la memoria.
Gracias a todos por unas Jornadas tan entrañables y por permitir que en ellas volviera a sentirme cuentacuentos.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Un cuento como adelanto

Ante la ponencia y sesión de cuentacuentos que compartiremos mañana en las Jornadas Literarias "¡¡Ábrete libro!!" os adelanto uno de los cuentos que se viene conmigo en la maleta. Es el titulado Papá... yo quiero ser como tú, y pese a su belleza desconozco quién es el autor. En cualquier caso, como afirma Ernst Jünger, el poder que los cuentos otorgan al ser humano carece de límites. La superación del tiempo, el espacio y la causalidad es algo que encuentra su igual tan sólo en los sueños. Por eso, nos seguiremos contando.

Mi hijo nació hace pocos días, llegó a este mundo de una manera normal... Pero yo estaba de viaje ... ¡Tenía tantos compromisos!
Mi hijo aprendió a comer cuando menos lo esperaba y comenzó a hablar cuando yo no estaba... ¡Cómo crece mi hijo! ¡Cómo pasa el tiempo!
Conforme iba creciendo, el chaval me decía:
— ¿Papá, algun día seré como tú? ¿Cuándo regresas a casa, papá?
— No lo sé, pequeño, pero cuando regrese jugaremos juntos; ya lo verás.
Mi hijo cumplió diez años hace pocos días y me dijo:
— ¡Gracias por la pelota, papá!, ¿quieres jugar conmigo?
— Hoy no, cariño; tengo mucho que hacer.
— Está bien papá, otro día será.
Se fue sonriendo, siempre en sus labios las palabras: «Yo quiero ser como tú».
Mi hijo regresó de la Universidad el otro día, todo un hombre.
— Hijo, estoy orgulloso de ti, siéntate y hablemos un poco.
— Hoy no papá, tengo compromisos. Por favor, prestame el auto para visitar a algunos amigos.
Ahora ya estoy jubilado y mi hijo vive en otro lugar. Hoy le llame:
— Hola hijo, ¿cómo estás? ¡Me gustaría tanto verte! -le dije.
— Me encantaría, padre; pero es que no tengo tiempo. Tú sabes, mi trabajo, los niños... ¡Pero gracias por llamar, fue increible oir tu voz!
Al colgar el teléfono me di cuenta que, efectivamente, mi hijo habia llegado a ser como yo ...

martes, 21 de septiembre de 2010

Jornadas Literarias "¡¡Ábrete libro!!"

Este próximo fin de semana se celebran en el Centro Cultural La Casa Encendida de Madrid las III Jornadas Literarias ¡¡Ábrete libro!! organizadas por el portal literario del mismo nombre. Lo que en principio parecía una simple quedada se ha consolidado en estos años como un encuentro que trasciende más allá del foro, completándose con otras actividades como concursos de cuentos, blog, revistas, presentaciones de libros, etc.
En la actualidad ¡¡Ábrete libro!! es un referente en Internet para muchos lectores, entre los que me encuentro, y cada vez de más escritores que accedemos al portal para comentar distintos aspectos relacionados con nuestra obra. Cuenta con cerca de 11.000 personas registradas tanto de España como de Latinoamérica, incluyendo unos 20.000 libros y autores comentados. El número de visitas y consultas al mes sobrepasan las 100.000. Como puede leerse en su blog, cada vez es más frecuente buscar referencias en Internet de los libros que queremos leer y ahí están ellos para compartir sus impresiones. Somos una familia grande y no hemos parado de crecer.
Es por ello un gustazo para mí participar como ponente en estas Jornadas, compartir cartel con escritores de la categoría de Javier Reverte y charlar en ellas sobre un tema que realmente me apasiona: el cuento. En la mañana del sábado, junto al también escritor Juan Villalba Sebastián y la moderadora Eva Pérez (autora del libro El árbol de los cuentos), debatiremos sobre distintos detalles de este género literario para acabar -si el tiempo lo permite- con una breve sesión de cuentacuentos. Estáis todos invitados.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Hasta siempre, Labordeta

Había asistido antes a varios de sus conciertos, leído algunas de sus obras (la última, los Cuentos de San Cayetano de Editorial Xordica), disfrutado con esa serie de televisión que tan humanamente dirigiera (Un país en la mochila). Compartimos saludo en aquella Feria del Libro y una charla hace un año con motivo de las Jornadas Literarias “¡Qué te cuento!” celebradas en el Ámbito Cultural de El Corte Inglés, en Zaragoza. Allí, como presentador de las mismas, tuve el gusto de coordinar su presencia en el acto (a lo que accedió sin poner ningún problema) y compartir junto al público asistente la lectura de uno de esos relatos suyos tan cargados de humor, sentido crítico y realidad.
Hoy nos ha dejado José Antonio Labordeta, a quien el historiador Manuel Tuñón de Lara describiera como un "aragonés de cuerpo entero, con rotunda conciencia de serlo, cantor y poeta, referente moral y sólido valor de la cultura española de nuestros días". Sin embargo nos queda su legado, tantos libros, tantas reflexiones, aquellas canciones y ese Canto a la Libertad que entonamos por última vez al son de su guitarra en el inicio de las pasadas fiestas del Pilar, cuando ejerció de pregonero.
Hombre polifacético reconocido en el mundo de la Cultura, profesor, cantautor de verbo pujante, escritor, político, trovador, persona... Hasta siempre, Labordeta.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Desde mi pueblo

A causa de unas obras interminables en la calle de esta ciudad donde vivo, seguimos en el pueblo de "vacaciones". Aquí no hay conexión a Internet y cada mañana toca desplazarse en coche a trabajar. Mas pese a ello, la vida en el campo también tiene sus ventajas. Una de ellas, la de darte perspectiva para valorar en su medida alguno de los detalles vividos este verano.
De entre ellos quisiera citar el trato tan amable recibido por el personal del Centro del Libro de Aragón en esa visita para coordinar mi presencia (¡ya confirmada!) en la próxima Feria del Libro de Frankfurt. Va a ser impresionante y lo espero compartir.
También el de la Asociación Aragonesa de Escritores por su gestión al respecto y por seguir publicando en su blog las reseñas que escribo.
Al pintor José Manuel Chamorro por el regalo de esa obra suya titulada La ermita. Al poeta Daniel Oliva por iniciar sus versos con alguna de mis citas. A la escritora Mariam Carracedo por tomar prestadas algunas palabras de mis libros y componer un poema tan hermoso como el que adjunto:
http://losamigosdepapel.blogspot.com/2010/07/volver-ser-nino.html
A tantos amigos y lectores. Y por supuesto a todos y cada uno de esos vecinos por lograr que aquí, en el pueblo, me siga encontrando como en casa.

martes, 7 de septiembre de 2010

Cuentos de antes de dormir

Desde mi condición de médico y psicólogo estoy convencido del poder terapéutico que tienen los cuentos. Por un lado, y de manera casi instintiva, nos acercan a conceptos que rebosan empatía: ternura, infancia, inocencia, fantasía, imaginación. Por otro, gozan de un sinfín de propiedades que les hacen especialmente beneficiosos: entretienen sin efectos secundarios, permiten resolver conflictos, ayudan a mejorar la autoestima, invitan a la reflexión… E incluso se ha constatado que poseen cierta acción relajante que predispone a un plácido sueño.
Desde mi condición de escritor y cuentacuentos estoy convencido de la grandeza de este género literario. Así, a pesar de las tendencias del mercado (inclinadas últimamente a favor de la narrativa histórica), de las mil dudas de tantos editores a la hora de publicarlos o del uso peyorativo que en el día a día hacemos de palabras como “cuento” o “cuentista”, considero que precisamente en ese verbo “contar” radica gran parte de nuestra identidad.
Tras este preámbulo diré que ha llegado a mis manos casi por casualidad el libro Cuentos de antes de dormir del escritor José Enrique Serrano Expósito. Lo he leído con entusiasmo y sin prisas, como creo que deben leerse estas obras. Ha habido varios que he releído. Un cuento cada día justo antes de acostarme, siguiendo las recomendaciones del título. Los he reflexionado, los he compartido e incluso alguno se ha prolongado furtivo hasta el umbral de mis sueños.
Han sido nueve cuentos sencillos aunque cargados de contenido, variados por incluir escenarios y temas diferentes, imaginativos a raudales, con personajes propios de la fantasía, escritos para niños y no tan niños desde esa perspectiva mágica que suelen (o solemos) adoptar los cuentistas. Han sido nueve noches de entretenimiento, de reflexión, de esa dosis de empatía a la que antes hacía referencia. En definitiva han sido nueve motivos para descubrir el cuento en toda su dimensión.
Siempre estuve de acuerdo con aquella frase de Jorge Buccay: “Los cuentos sirven para dormir a los niños y para mantener despiertos a los adultos”. Y no puedo estarlo menos con la que expresa José Enrique Serrano Expósito en las páginas de este libro: “Dichoso el niño que tiene quien le cuente un cuento al acostarse; que espera ilusionado a que papá, o mamá, o su aya le cuente el cuento de antes de dormir”.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Sartine y la guerra de los guaraníes

A mis padres, a mí mismo y a mi mujer. Así y por ese orden han sido las dedicatorias de las tres obras que he escrito. Unas líneas sentidas al principio que, más allá del gesto protocolario, suponen un compromiso emotivo hacia la persona que se cita. Tal vez por eso tenga la rara costumbre con cada libro que leo de comprobar a quién brinda sus líneas el autor.
En el caso del escritor Juan Granados y su Sartine y la guerra de los guaraníes el destinatario de tal detalle ha sido su hijo Juan, “un chico de cinco años aunque aparenta seis” al que le han dedicado una novela de lo más entretenida.
En ella un personaje de serie, Nicolás Sartine, hombre de mar e intendente del Rey, recibe el encargo de valorar el estado de las colonias jesuitas del Paraguay antes de que entrase en vigor el Tratado de 1750 que establecerá una nueva frontera entre los dominios de España y Portugal. A pesar de su entrega y osadía, sustentada en la fidelidad de tantos camaradas, la empresa no será fácil. Una sucesión de circunstancias e intereses enfrentados permiten a Granados tejer una trama que mantiene en guardia al lector al tiempo que le divierte, instruye y entretiene.
De manera paralela aunque menos desarrollada, esta historia se intercala con otra sucedida dos siglos antes encabezada por el arquitecto Juan Bautista Villalpando, “el ignaciano engreído”, y que narra otros detalles relacionados con el desarrollo de las colonias o la vida jesuita, incluyendo una utopía: la del Templo de Salomón en tiempos de construcción del Monasterio del Escorial.
Con ese trasfondo Sartine y la guerra de los guaraníes resulta una novela amena, bien documentada, de prosa tan cuidada como fácil, tremendamente visual, con muchos detalles divertidos (algunos amparados en los hábitos de su protagonista) y una gran lección de Historia. Así, de la mano de sus actores nos adentramos en la vida de palacio, paseamos por los escenarios del Nuevo Mundo conociendo a las personas que hicieron posible aquella gesta, descubrimos la cultura guaraní -incluyendo la disposición de sus miembros a defenderla-, nos recreamos con detalles arquitectónicos de la época, contrastamos cada personaje (sea real o ficticio) que aparece. Todos descritos con maestría psicológica, destacando el trato que precisamente dispensa a Nicolás Sartine: mujeriego, fumador de pipa, bebedor… pero ante todo valiente, leal y con gran capacidad negociadora ante cualquier reto, augurándole por ello otros nuevos de cara al futuro.
Las citas referenciadas, los apéndices y sus mapas explicativos contribuyen a resaltar la veracidad de su contexto, validando el apunte de que Juan Granados es actualmente uno de los más rigurosos autores en el panorama de la narrativa histórica española.
En definitiva, un libro recomendable (en especial para los amantes del género) por combinar aventura con negrita, entretenimiento en cursiva e Historia con mayúsculas. Seguro que Juan, ese Sartine pequeñito a quien se lo han dedicado, lo disfruta de mayor como el que más.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Septiembre

Cada cual mide el paso del tiempo en función de sus referencias.
En mi caso de siempre he medido los años, no de enero a diciembre como marca el calendario, sino por cursos académicos: de septiembre a septiembre, de vacación a vacación. Mis hermanos, desde sus trabajos respectivos, acostumbran a hacer ese balance en función de las fechas que impone Hacienda. Mi abuelo Ildefonso, como buen rociero, lo hacía de Rocío a Rocío; mi abuelo Tomás -el pastor-, de trashumancia a trashumancia. Y así, cada uno de nosotros, referenciamos ese discurrir del segundero de una manera particular.
Septiembre es un buen mes para hacer balance, pero mucho mejor para planificar. No obstante hoy sólo pretendo reabrir este blog tras las vacaciones, saludaros a todos y advertiros de que en el próximo curso seguiré colgando en él relatos, reseñas, noticias, cuentos... Procurando en todo caso ser fiel a esa máxima que he convertido en mi lema: escribir para compartir.

domingo, 1 de agosto de 2010

Chascarrillos de verano

Aun cuando mi idea es mantener este blog de vacaciones hasta principios de septiembre, quisiera anticipar una serie de noticias que considero especialmente interesantes:
1.- La revista Cambio16 ha dedicado en su último número seis páginas a mi artículo Del estigma al mito: los niños expósito, habiendo quedado francamente bien. Os animo a leerlo y a aventuraros en esa historia increíble de los pequeños abandonados.
2.- La escritora Sasi Alami, directora del programa radiofónico La vida es bella de RTVMarbella, ha organizado para este próximo viernes un recital literario en el casco histórico de la ciudad marbellí, habiendo tenido la deferencia de invitarme a participar. Finalmente no podrá ser por motivos personales, si bien agradezco ese detalle deseándole lo mejor.
3.- También esta misma semana, desde el programa Sexto Continente de Radio Exterior de España, intervendré en un espacio dedicado al cuento, charlando sobre sus propiedades y compartiendo con los oyentes alguno de los míos.
4.- Siguen tomando forma las III Jornadas Literarias Ábretelibro que se celebrarán el próximo mes de septiembre en Madrid. Allí estaremos como ponente, disertando en una mesa dedicada al cuento en su totalidad.
5.- A través de la Asociación Aragonesa de Escritores y en coordinación con el Centro del Libro de Aragón, estamos gestionando la posibilidad de asistir en octubre a la Feria del Libro de Frankfurt (la más importante del mundo). Estaría sencillamente genial.
Deciros también que para la vuelta de vacaciones tengo cerradas distintas sesiones de cuentacuentos de las que os iré informando con antelación. Entre tanto recibid otras mil sonrisas, pasad un buen verano y, como siempre digo, que nos sigamos leyendo.

sábado, 10 de julio de 2010

Cerramos por vacaciones

En efecto... Nos tomamos unos días de descanso, si bien prometo volver. Quisiera despedirme con un fragmento de mi libro Cartas para un país sin magia, en el que describo unas vacaciones de antaño. Deseo que os guste.
Mil sonrisas para todos y hasta la vuelta.

En los veranos de mi niñez, justo al día siguiente de terminar el curso, mis hermanos y yo íbamos al pueblo de mis abuelos... para ejercer de nietos. En él pasábamos nuestras vacaciones hasta que allá por el mes de septiembre, horas antes de empezar un nuevo año académico, regresábamos al hogar...
Por entonces el camino a la ermita no tenía balizas; ni siquiera hacían falta porque nunca nos perdimos. Incluso desconocíamos que, como reza en los folletos de las agencias especializadas, esa vereda hoy tan bien señalizada se llamase la ruta del azadón.
Si queremos que los turistas nos visiten hemos de inventar nombres que despierten su curiosidad. Yo he pensado varios para el empedrado que lleva al molino: la senda de los enigmas, el vergel del príncipe errante, la morada de los templarios. Así, con un poco de misterio, ¡que seguro que llenamos las terrazas! Y si no, nos inventamos un tesoro escondido o algún monstruo en el río, que fijaos cómo les va a los habitantes del lago Ness.
Tampoco existía el fracaso escolar. A lo sumo hay alguno al que le quedan todas las asignaturas para septiembre, mas no por eso se siente (ni le sentimos) un fracasado. Eso sí, a la hora de la siesta tiene que estudiar; que si no las aprueba perderá el verano que viene.
En aquellos años el clima andaba cuerdo. La lluvia no es un milagro ante la tierra quebrada; frío y nieve en invierno, hojarasca en otoño. Las primaveras empiezan cada 21 de marzo, no cuando lo imponen unos grandes almacenes. El agujero de ozono está tapado y las olas de calor, hoy auténticos tsunamis, se diluyen en la playa. Un trimestre completo con licencia para jugar.
Las pintadas resuenan de lo más inocente: Tonto el que lo lea. Otro tanto ocurre con las adivinanzas: Oro parece, plata no es... Y en miles de dibujos: Con un seis y un cuatro, hago la cara de tu retrato. El tiempo pasa demasiado deprisa como para andar con complicaciones...

miércoles, 7 de julio de 2010

Un cuento para Huancavelica

Desde el año 2003 Proyecto Solidario y la Asociación San Javier de Perú vienen realizando acciones de desarrollo para mejorar la educación de los niños en Huancavelica, una región situada en la sierra central de Perú. Uno de los objetivos de la campaña es recaudar fondos para dotar con un lote de cuentos infantiles a las escuelas primarias de cinco comunidades de la zona.
Con el apoyo, entre otros, de la Junta de Andalucía, la Junta de Castilla y León y el Ayuntamiento de Talavera de la Reina, también han puesto en marcha labores humanitarias para la recuperación y reconstrucción de la Infancia y su educación tras el terremoto sufrido en la zona.
Proyecto Solidario es una Organización española de cooperación para el desarrollo, fundada en 1986, que enmarca su acción en la defensa y promoción de los niños, niñas y adolescentes, principalmente en los sectores sociales menos favorecidos. El hecho de que hayan centrado esta campaña en los cuentos y leyendas responde a que los mismos (tanto en su forma oral como escrita) han acompañado a los pequeños de todas las culturas y en todas las etapas de la Historia. Los cuentos son espacios formativos y creativos que no tienen sitio fijo ni personaje único. Son construidos por los narradores, habiéndose constatado que los chavales que los reciben preguntan sobre ellos pidiendo que se los vuelvan a contar.

lunes, 5 de julio de 2010

"Mi planeta de chocolate" según Giratsi

Siempre me he preguntado cuál será el secreto del chocolate que nos atrae prácticamente a todos de una manera difícil de resistir. Sigo sin saberlo pero después de leer Mi planeta de chocolate he descubierto que es tan adictivo como él, con una narración dulce a más no poder y un regusto amargo por una historia dura; algo parecido al chocolate más puro.
Delicioso libro sin más, capítulos cortos con párrafos cortos, estilo sencillo, cercano, mezclando lenguaje actual con el del momento, como si el autor estuviera a tu lado contándolo, descripciones certeras, directo a más no poder, constante y muy pero que muy adictivo.
Durante toda la obra se desprende una ironía sutil que nos hace esbozar, aun en los momentos más duros, una sonrisa. Es curiosa la capacidad de este autor para convertir lo cotidiano en buena literatura. Personajes creíbles al máximo, desde el primero al último, bien creados, de una sencillez tal que podría parecer al vecino de al lado, a ese tendero con el que tratamos todos los días. Benito -el principal- es una delicia. Intenta conservar su inocencia, a pesar de que en una guerra la inocencia es la primera baja. A veces lo consigue, otras aprende y mejora, nos regala reflexiones maravillosas y nos va poco a poco metiendo en la historia haciéndola más y más adictiva.
Quizás alguno podrá entablar una analogía con otra novela protagonizada por otro pequeño, El niño con el pijama de rayas. Lo único parecido es que son dos críos víctimas inocentes de una situación; sinceramente esta novela nos lleva por otros derroteros para mí infinitamente mejores, tanto en forma como en estilo.
En fin… Como habréis deducido, un libro que me ha gustado muchísimo (hacia tiempo que no disfrutaba tanto con uno), sencillo, tierno y adictivo (como el chocolate) que os recomiendo encarecidamente pues, además de no defraudaros, os dejará un buen sabor.

Enlace a la reseña completa en Internet: http://www.ciao.es/Mi_Planeta_de_Chocolate_Manuel_Cortes_Blanco__1357319

sábado, 3 de julio de 2010

La caja mágica

Hoy quiero compartir con vosotros una noticia extraída del blog de mi amiga (y excelente escritora) Mercedes Pinto. Dentro de unas semanas, cuando concluyan los dichosos trámites administrativos, verá la luz un cuento ilustrado por Olga de Castro y escrito por ella, que me parece lleno de encanto. Se titula La caja mágica. Está impulsado desde la Fundación Carlos Haya y todos sus derechos irán cedidos a un hospital infantil de Malí y a la Ciudad de los Muchachos de Málaga. Para más información podéis acceder al enlace a su página web que se adjunta en los “enlaces de amigos” de este blog.
En mi caso, he contribuido redactando la reseña de su contraportada que os dejo a continuación. Felicidades Mercedes por una iniciativa tan bonita, mucha suerte con ella y mil gracias por hacerme partícipe de la misma.

Ocurrió en Benin, uno de los países más pobres de África. Allí, trabajando como médico en una campaña de vacunación, conocí a Seyyid, un chiquillo de once, doce o a lo más trece años que había ejercido de niño soldado. Reclutado por la fuerza junto a otros chavales de su tribu, fue obligado a combatir a pesar de su corta edad. Nunca olvidaré tanta inocencia en una mirada, la ingenuidad de su sonrisa… pero tampoco sus miedos, las pesadillas, aquella infancia robada entre odios y fusiles.
Ocurrió en Málaga, una de las ciudades más bonitas del sur de Europa. Allí, una escritora llamada Mercedes Pinto escribió su relato “La caja mágica” contándonos la historia de Víctor y Sebastián. Un cuento sencillo repleto de valores en el que uno de sus protagonistas es otro niño soldado. Un alegato a favor de la justicia, de esos buenos deseos, de la amistad. Un relato entrañable para pequeños y no tan pequeños que seguimos creyendo en la solidaridad. Y es que, como acabara aprendiendo de cualquier lugar del mundo, este valor no sólo consiste en dar; es también devolver.

jueves, 1 de julio de 2010

En las Casas de Expósitos

La llamada exposición de niños fue una práctica habitual en España hasta la primera mitad del siglo XX. Generalmente se trataba de recién nacidos que en un contexto de pobreza o rechazo social para la madre eran abandonados a la puerta de una iglesia. Desde ella, y una vez inscritos por el párroco en el registro bautismal como hijos de padres incógnitos, los chiquillos eran trasladados a la Casa cuna o Casa general de Expósitos de la ciudad, donde eran acogidos. A veces ese traslado resultaba largo, "de treinta y más leguas, y aun de cincuenta y sesenta", y se hacía en condiciones precarias…
Dependientes básicamente de rentas públicas y donaciones para la beneficencia, las Casas de Expósito pretendían cubrir las necesidades fundamentales de aquellos niños proporcionándoles un hogar, una educación y en lo posible unas aptitudes profesionales que les permitieran en el futuro valerse por sí mismos. De una plantilla vinculada con frecuencia a alguna orden religiosa, destacan su administrador, los celadores, las llamadas amas de leche encargadas de amamantar a los lactantes, las amas de cría responsables de su crianza, el médico a quien por ley se le exige "reconocer, vacunar… y hasta colocar en aislamiento a los que padezcan coqueluche, garrotillo, sarampión o sífilis", los maestros de oficio pendientes de la formación de los chavales… Y es que éste, precisamente, era otro de sus objetivos añadidos: la capacitación laboral. Así, a modo de ejemplo, cuando el virrey Juan José de Vértiz y Salcedo funda en el año 1779 la Casa de los Niños Expósito de la ciudad de Buenos Aires decreta que se instale en ella una imprenta "con el doble propósito de obtener recursos para el sostenimiento de la misma y enseñarle un oficio a los niños varones".

Nota: Texto perteneciente a mi artículo Del estigma al mito: los niños expósito, publicado en la web de Ediciones Irreverentes con motivo del Congreso Hispanoamericano de Escritores.

lunes, 28 de junio de 2010

Nacidos para leer

Los cuentos y los libros se encuentran desde siempre entre las preferencias de los niños -incluso los más pequeños-, en especial si su lectura se realiza en voz alta. Se trata de una costumbre que beneficia su mente pero que todavía no está suficientemente consolidada. No todos saben que es una de las actividades más importantes, tanto para el vínculo entre padres e hijo como para adquirir las competencias necesarias para empezar a hablar y, más tarde, a leer. Lo mejor es comenzar a los seis meses y hacerlo con continuidad.
Precisamente éste es el lema con el que trabaja el proyecto Nacidos para leer, que surgió en Italia por iniciativa de un grupo de profesionales relacionados con la literatura infantil y las bibliotecas. Su objetivo consiste en promocionar la lectura para niños de cero a tres años estableciendo un vínculo afectivo entre los adultos y los pequeños alrededor de los libros.
En la actualidad el proyecto Nacidos para leer celebra su décimo aniversario habiéndose extendido por todo el mundo. Sin duda, una buena propuesta para que la lectura vaya entrando naturalmente en la vida de los niños.

viernes, 25 de junio de 2010

Congreso Hispanoamericano de Escritores

Dirigidos por el escritor Miguel Ángel de Rus, setenta autores de quince países, casi toda América, España, Francia, Bielorrusia y Chequia, hemos compartido nuestras experiencias literarias en el I Congreso Hispanoamericano de Escritores celebrado recientemente en Madrid y otras ciudades. En él se ha estudiado la necesidad de tender puentes culturales entre España –como punta de lanza de las diversas culturas europeas– y América, hablando de la creación literaria en estado puro, de cuestiones relacionadas con la traducción o de la distribución de libros en países distintos al de la propia editorial.
Más de 500 millones de personas tienen el español como primera lengua y, repartidos por todo el mundo, forman una especie de sexto continente unidos por un idioma. En la actualidad es la segunda lengua vehicular del planeta y la segunda más estudiada, siendo la literatura creada en español la única en competencia abierta con la anglosajona.
Entre los participantes hubo autores argentinos como Horacio Vázquez-Rial, Daniel Veronese y Marcelo Luján; mexicanos como Susana Corcuera, Amaranta Osorio o Juan Patricio Lombera; venezolanos como Juan Martins, uruguayos como Jorge Majfud y Duilio Duraschi, el brasileño Camilo Pellegrini, los chilenos Marco Antonio de la Parra y José Henríquez, el boliviano Marco Valavia o los colombianos Nelson Verástegui, Rómulo Bustos y Samuel Serrano. Entre los autores españoles cabe destacar a Luis Alberto de Cuenca, José Luis Alonso de Santos o Lourdes Ortiz.

jueves, 24 de junio de 2010

Un año sin Vicente Ferrer

El pasado sábado conmemoramos el primer aniversario del fallecimiento de Vicente Ferrer, sabedores de que su obra continúa. Por ello y en justicia, la propuesta del Premio Nobel de la Paz a la Fundación que lleva su nombre aspira a dar voz a ese proyecto de desarrollo y paz que iniciara en Anantapur hace ya 40 años. Esta iniciativa no trata de hacer historia sino que busca el impulso necesario para seguir acabando con la pobreza en la India y fuera de sus fronteras. Y es que, como expresara su viuda Anna Ferrer, “el mejor legado de Vicente es continuar con su trabajo”.

lunes, 21 de junio de 2010

Una entrevista especial

El IES Luis Buñuel de Zaragoza fue mi instituto. Allí, además de completar los estudios de BUP y COU, hice grandes amigos, muchos de los cuales aún conservo. Por ello, cuando con motivo del pasado Día del Libro me invitaron a asistir al centro y realizar unas sesiones de cuentacuentos acepté encantado.
Al tiempo me hicieron una entrevista que saldrá publicada en su revista y que resumidamente hoy comparto con vosotros.

Pregunta (P): ¿Qué te impulsó a escribir?
Respuesta (R): He de reconocer que de siempre me ha gustado y que ya en el colegio mis maestros decían que lo hacía muy bien. En el instituto gané un premio de relatos. Luego estudié Medicina y publiqué distintos artículos científicos. A nivel literario comencé a escribir hace cinco años, a raíz del fallecimiento de mis padres. Cuando descubrí que con mis libros, además de divertirme y hacer amigos, podía compartir un montón de sentimientos.
P: ¿Qué recuerdos conservas de aquellos años que viviste en este instituto?
R: Muchos y muy buenos, hasta el punto de que mis amigos de entonces siguen siendo mis amigos de ahora. Recuerdo a mis profesores, el viaje de estudios que hicimos a Andalucía, el primer ciclo de cine sobre Luis Buñuel, los partidos de fútbol contra otros institutos… Sin duda, fue un periodo entrañable.
P: ¿Le interesa al lector lo mismo que le interesa al espectador?
R: En mi opinión uno y otro son distintos. El lector de mis cuentos busca en ellos un motivo para reflexionar; quizá por ello resulte más exigente. El espectador de mis cuentacuentos prefiere entretenerse. En cualquier caso, ante ambos mi objetivo es el mismo: contar para compartir.
P: ¿Qué temas te interesan más en tu producción literaria?
R: Sin lugar a dudas, todos aquellos relacionados con el cuento. De hecho me identifico plenamente con la palabra cuentista. Cuentista porque utilizo este género para expresar lo que siento, por pertenecer a una familia que se cuenta las cosas. Mis dos primeros libros abordan este género literario, mientras que en “Mi planeta de chocolate” el protagonista es un enamorado de los mismos.
Y me encanta la palabra cuentacuentos. En España he participado en alguno de los certámenes más importantes al respecto. También he realizado sesiones ante niños, personas mayores institucionalizadas y últimamente con alumnos de enseñanza secundaria. Siempre de una manera altruista.
Para ser narrador sólo hay que tener algo que contar, creer en ello y contarlo. Porque los cuentos gozan de un don especial: además de ser muy útiles para la transmisión de valores, son capaces de generar emociones en quien los escucha. Y eso, creedme, es magia en estado puro.
P: Por lo que puedes observar, ¿cómo ves el panorama literario de Aragón?
R: En general, y en estos tiempos de crisis, prima descaradamente lo comercial. Para las grandes editoriales, mejor publicar un libro que venda que un libro bueno. Y casi todas las librerías prefieren apostar por los best-seller. Por suerte, a nivel de autores, en Aragón tenemos muchos escritores de primera línea que se codean entre los mejores del país.
La Asociación Aragonesa de Escritores, de la que es socio el IES Luis Buñuel, realiza también una gran labor en la promoción de nuestra cultura.
P: Los protagonistas de tus libros son niños o jóvenes. ¿Es difícil escribir sobre ellos? ¿Qué intereses has detectado como posibles fuentes de producción? ¿Es el mundo de los valores un espacio que hay que potenciar?
R: Desde mi condición de médico epidemiólogo, he trabajado en distintos países del mundo. Entre ellos, algunos de los más pobres, varios en guerra, otros sumidos en epidemias. Y en todos he descubierto que los más vulnerables a cualquier situación crítica son los menores de edad. Por eso el protagonista de mi primera novela ha sido un pequeño.
A partir de ahí ideé una trama intentando ponerme en su piel. Con inocencia, curiosidad, simpatía, imaginación. Más que fácil o difícil, diría que fue un reto. Y más que interesarme como fuente de producción, diría que es una necesidad.
En cuanto a los valores, para mí los jóvenes están llenos de ellos. Así mayoritariamente se consideran solidarios, pacifistas, amigos de sus amigos... Sin embargo es importante trabajarlos debidamente invitándoles a reflexionar, en especial sobre aquéllos que menos consideran, como la aceptación de uno mismo, la salud o el respeto a lo diferente.
P: En lo personal, ¿qué sentimientos encuentras con la tarea de escribir?
R: De siempre me ha interesado mucho lo que sienten las personas; a veces, incluso más que lo que viven. Por eso en mis libros describo personajes que me hablan de la amistad, la soledad, el amor en cualquiera de sus formas. A veces me paro en ellos invitando al lector a reflexionar. Sin emociones estaríamos muertos.

sábado, 19 de junio de 2010

Un cuento de Saramago

Un hombre llamó a la puerta del rey y le dijo, Dame un barco. La casa del rey tenía muchas más puertas, pero aquélla era la de las peticiones. Como el rey se pasaba todo el tiempo sentado ante la puerta de los obsequios (entiéndase, los obsequios que le entregaban a él), cada vez que oía que alguien llamaba a la puerta de las peticiones se hacía el desentendido, y sólo cuando el continuo repiquetear de la aldaba de bronce subía a un tono, más que notorio, escandaloso, impidiendo el sosiego de los vecinos (las personas comenzaban a murmurar, ¡Qué rey tenemos, que no atiende!), daba orden al primer secretario para que fuera a ver lo que quería el impetrante, que no había manera de que se callara. Entonces, el primer secretario llamaba al segundo secretario, éste llamaba al tercero, que mandaba al primer ayudante, que a su vez mandaba al segundo, y así hasta llegar a la mujer de la limpieza que, no teniendo en quién mandar, entreabría la puerta de las peticiones y preguntaba por el resquicio, Y tú, ¿qué quieres? El suplicante decía a lo que venía, o sea, pedía lo que tenía que pedir, después se instalaba en un canto de la puerta, a la espera de que el requerimiento hiciese, de uno en uno, el camino contrario, hasta llegar al rey. Ocupado como siempre estaba con los obsequios, el rey demoraba la respuesta, y ya no era pequeña señal de atención al bienestar y felicidad del pueblo cuando pedía un informe fundamentado por escrito al primer secretario que, excusado será decirlo, pasaba el encargo al segundo secretario, éste al tercero, sucesivamente, hasta llegar otra vez a la mujer de la limpieza, que opinaba sí o no de acuerdo con el humor con que se hubiera levantado.
Sin embargo, en el caso del hombre que quería un barco, las cosas no ocurrieron así...

Nota: Fragmento perteneciente al texto El cuento de la isla desconocida, del genial José Saramago. Porque su obra y su recuerdo son perennes, seguirá estando siempre entre nosotros.

miércoles, 16 de junio de 2010

Niños expósito en la Literatura

El mito del niño abandonado convertido en héroe de su comunidad se repite con frecuencia en la Literatura: Hércules, Edipo, Rómulo y Remo, Moisés, Arturo, Lanzarote, París… Analizando las razones para dicho abandono encontramos un abanico de posibilidades: la humillación de la madre ante ese nacimiento por ser soltera, viuda o mediar otra circunstancia que mancille su honra, que el pequeño suponga una amenaza para alguien, que requiera una protección o educación superior, etc. Un rasgo propio de este arquetipo mítico es que el niño-héroe acabará convirtiéndose en un hombre extraordinario que, paradójicamente, ha sido ayudado por personas que rebosan sencillez.
El mundo de los libros muestra otros ejemplos de niños expósito. En la obra El negro más prodigioso, de Juan Bautista Diamante, Filipo detalla cómo fue arrojado al Nilo para que un anciano le rescatara y predijese su heroico porvenir. El escritor inglés Henry Fielding se refiere en esos mismos términos a su célebre personaje Tom Jones. Al igual que el estadounidense Ray Bradbury con respecto a Timothy, su entrañable protagonista en la novela De la ceniza volverás. Y de entre los cuentos, La casita de chocolate de los hermanos Grimm, donde sus dos chavales protagonistas son abandonados en el bosque por sus padres.
A propósito de mi libro Mi planeta de chocolate en el que narro las vivencias del pequeño Benito Expósito Expósito, este tema va a abordarse en el Congreso Hispanoamericano de Escritores que, organizado por Ediciones Irreverentes (con la colaboración entre otros de Radio Exterior de España, Europa Press o La Casa del Libro), se celebra en Madrid y otras ciudades entre el 14 y el 18 de junio. Por supuesto, os mantendré informados.

domingo, 13 de junio de 2010

El Principito

El principito volvió al día siguiente.
- Hubiera sido mejor -dijo el zorro- que vinieras a la misma hora. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a ser dichoso. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto, descubriré así lo que vale la felicidad. Pero si tú vienes a cualquier hora, nunca sabré cuándo preparar mi corazón... Los ritos son necesarios.
- ¿Qué es un rito? -inquirió el principito.
- Es también algo demasiado olvidado -dijo el zorro-. Es lo que hace que un día no se parezca a otro día y que una hora sea diferente a otra. Entre los cazadores, por ejemplo, hay un rito. Los jueves bailan con las muchachas del pueblo. Los jueves entonces son días maravillosos en los que puedo ir de paseo hasta la viña. Si los cazadores no bailaran en día fijo, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones.
De esta manera el principito domesticó al zorro. Y cuando se fue acercando el día de la partida:
- ¡Ah! -dijo el zorro-, lloraré.
- Tuya es la culpa -le dijo el principito-, yo no quería hacerte daño, pero tú has querido que te domestique...
- Ciertamente -dijo el zorro.
- ¿Y vas a llorar? -dijo el principito.
- ¡Seguro!
- No ganas nada.
- Gano -dijo el zorro-, he ganado a causa del color del trigo.
Y luego añadió:
- Vete a ver las rosas; comprenderás que la tuya es única en el mundo. Volverás a decirme adiós y yo te regalaré un secreto.
El principito se fue a ver las rosas a las que dijo:
- No son nada, ni en nada se parecen a mi rosa. Nadie las ha domesticado ni ustedes han domesticado a nadie. Son como el zorro era antes, que en nada se diferenciaba de otros cien mil zorros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo.
Las rosas se sentían molestas oyendo al principito, que continuó diciéndoles:
- Son muy bellas, pero están vacías y nadie daría la vida por ustedes. Cualquiera que las vea podrá creer indudablemente que mi rosa es igual que cualquiera de ustedes. Pero ella se sabe más importante que todas, porque yo la he regado, porque ha sido a ella a la que abrigué con el fanal, porque yo le maté los gusanos (salvo dos o tres que se hicieron mariposas ) y es a ella a la que yo he oído quejarse, alabarse y algunas veces hasta callarse. Porque es mi rosa, en fin.
Y volvió con el zorro.
- Adiós -le dijo.
- Adiós -dijo el zorro-. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: Sólo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible para los ojos.
- Lo esencial es invisible para los ojos -repitió el principito para acordarse.
- Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has perdido con ella.
- Es el tiempo que yo he perdido con ella... -repitió el principito para recordarlo.
- Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Tú eres responsable de tu rosa...
- Yo soy responsable de mi rosa... -repitió el principito a fin de recordarlo.

viernes, 11 de junio de 2010

Mi abuelo y el mar

Mi abuelo Ildefonso fue un malagueño de mundo, marinero, flamenco por los cuatro costados, que renunció a sus coplas, su puerto y al sol de su Andalucía por una mujer tan mujer como mi abuela. Un hombre que nunca dejó de escribir, de cantar, de contar historias. Primero a ella; luego a ella y a sus hijos; después, a ella y a sus nietos. A menudo le recuerdo sentado en una silla mientras los niños del barrio escuchábamos absortos las aventuras que narraba de su mar.
- ¡Qué suerte tienes! -decía con envidia mi amigo Angelito-. En nuestra casa nadie cuenta estas cosas.
En efecto: ¡qué suerte la mía!
Ildefonso concedía a ese mar tres características que le hacen extraordinario: ser azul, inmenso y libre. Nada luce color más bello, nada le iguala en grandeza, nada tan suyo ni tan de todos.
El verano que mis padres alquilaron un apartamento para pasar una semana en la playa, quedé paralizado. Era tanta la ilusión por ver ese escenario que mi abuelo describía, que se detuvieron todos los infinitivos. Y así, no pude reír, ni llorar, ni salir corriendo... y gracias a que existe el gerundio del verbo respirar porque podría haberme ahogado entre emociones.
Por fin llegó el día: un domingo diecisiete de agosto de 1975. ¡Hay fechas que se quedan a vivir en la memoria! Al contemplar desde la ventanilla del SEAT-600 tal explosión de azules, sentí que mi yayo había dicho la verdad. Porque, ciertamente, desde aquella perspectiva el mar transmitía esas cualidades que nos contara con tanto cariño.
En cuanto bajamos a la playa, los tres hermanos corrimos a bañarnos. Gané yo, que por algo seré siempre el mayor. Y allí, por vez primera, estuve frente a sus olas.
Lo toqué, y sentí frío. ¡Qué pena! Algo tan bonito debería estar caliente.
Lo probé, y sabía salado. ¡Qué rabia! Algo tan hermoso merecería ser dulce.
Sin embargo, lo peor aún faltaba por llegar. Formando una especie de cuenco con las palmas de mis manos, intenté llevármelo conmigo. Y descubrí que el agua se escurría entre los dedos. ¡Qué desilusión! Algo tan bello merecería ser mío.
Amparado en mi niñez, rompí a llorar. Desde su balcón volvieron a entumecerse todos los verbos. El océano no es maravilloso, está lleno de defectos: frío, salado y ni siquiera se puede coger.
Entonces recordé a mi abuelo y sonreí. Lo hice de corazón, de convicción. Porque, ciertamente, acababa de descubrir que el mar no era como yo quería: caliente, dulce y para mí. Sino, efectivamente, como él me había contado: azul, inmenso y, sobre todo, libre.

Nota: Relato que escribí hace un tiempo y ahora he versionado para el primer acto solidario del Proyecto Los Argonautas, a celebrar este próximo domingo en Madrid.