
A través de este libro, sé que a David le encanta viajar. En uno de sus últimos viajes visitó Ámsterdam -la ciudad de las bicicletas- y pensó que le gustaría escribir una historia que pasase allí, con sus canales y sus barcas. David vive en León, en un noveno, y desde la habitación en la que escribe ve un nido de cigüeña. Cada año, cuando nacen los polluelos, los observa con prismáticos. Una vez, también pensó que le gustaría escribir una historia con cigüeñas. Al final escribió esta, mezclándolo todo, como las recetas de su madre. Y doy fe de que quedó muy rico.
Amigo David: ha sido un placer leerte y será un placer acompañarte en esa presentación a la que -por supuesto- estáis todos invitados.
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