
Si la semana pasada compartía que todos los 23 de abril,
Día del Libro, constituyen mi particular Día de la Marmota, pues llevo más de diez años viviendo lo mismo en él -si bien he de reconocer que cada edición parece luego distinta-, el 24 de abril es siempre una jornada para dar gracias. Gracias a los muchos amigos y lectores -en la mayoría de los casos, ambas condiciones coinciden- que se acercaron a acompañarme y que prácticamente agotaron las existencias de esas
Catorce lunas llenas a las que últimamente escribo... Gracias a cuantos forman parte de esa nave llamada
Librería Albareda y a Manuel, su capitán, por su confianza, por su generosidad, porque siempre están ahí... Gracias a Vera y Miguel Ángel, mis editores, por tanto ya comentado, porque nuestros libros llegan puntuales en cada edición... Y gracias, con un plus añadido por su personalidad, a nuestra amiga Mª Pilar Hernandis, con quien compartimos lluvia -menos mal que acudo siempre con paraguas-, firma de esa antología tan entrañable titulada
Somos diferentes en la que hemos participado, y sobre todo amistad.
1 comentario:
Mil sonrisas añadidas.
https://elamorazulmarino.blogspot.com.es/2018/04/despues-del-dia-del-libro.html
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