sábado, 25 de octubre de 2008

La sombra del faraón

Si existiera un “Manual del buen crítico literario” que estableciese las normas a seguir al hacer una reseña es probable que al menos contuviera los puntos siguientes:
1. Leer el libro con dedicación, sea cual sea su género, su temática, su diseño o su grosor.
2. Hacerlo desde la perspectiva de lector, no de crítico. Al fin y al cabo quien acceda a nuestras impresiones será otro lector en potencia.
3. Ser honesto en cada comentario, pues sobre esa virtud reposa nuestra credibilidad.
Es posible que aquel supuesto “Manual” recogiera algún punto más: parecer concretos, amenos y estructurados, no desvelar el final de la trama, admitir posibles críticas a la crítica y, quizás, no enjuiciar nunca la obra de los amigos.
Basándome de manera figurada en ese listado, admito que al preparar la reseña de “La sombra del faraón” (Ediciones B), segunda novela del escritor zaragozano Santiago Morata, fui cumpliendo con esos puntos de manera sistemática. Y así, comencé por la propia nota de su contraportada: “En el convulso período del reinado de Akhenatón, el más particular y carismático de los faraones del antiguo Egipto, el joven Pi es elegido por el príncipe Tutankhamón como su sirviente personal”. En efecto, se trata de una novela histórica enmarcada en un momento crítico de la Historia: el de los Faraones herejes. Aquellos que rompieron con la supremacía del dios guerrero Amón, a favor del bondadoso dios Atón. Todo un reto, tanto para el autor como para sus lectores.
Luego, en apenas dos tirones, leí las más de 400 páginas en las que Morata “nos transporta magistralmente a un tiempo y un lugar sorprendentes”. Su lenguaje cuidado, moderno y sencillo, los diálogos ágiles, una trama original que procura ser respetuosa con la Historia y un joven protagonista que nos atrapa con sus andanzas, hicieron que desde el principio me enganchara a su lectura. Poco a poco fui introduciéndome en la magia del antiguo Egipto para descubrir las propuestas del autor: “el papel desempeñado por Nefertiti, la controvertida muerte de Tutankhamón, la relación entre dioses y faraones”. Y poco a poco también fui constatando como Pi, narrador y personaje principal de la novela, crecía a través de ella repartiendo su protagonismo entre el resto de los personajes: el venerado AkhenAtón, un caprichoso TutankhAmón (“Mi luz”, con el que compartiera tanto), la sin par Nefertiti (siempre presente, tratada con una soltura exquisita), el general Horemheb… e incluso algún otro ficticio que enriquece la obra como el soldado Sur o el patriarca José.
Porque a pesar de la grandeza de estos, Pi se erige en el eje central de la historia. Una figura que desborda empatía, un niño en un momento convulso, una sombra entre luces, un sirviente compartiendo vida con los hijos del faraón, un guerrero sin poder y sin embargo tan poderoso. Es el hilo que teje la trama, la voz en primera persona que engarza a unos y a otros. Desde él, Morata demuestra su madurez literaria consiguiendo hábilmente lo que pretende: narrar su visión de lo ocurrido en aquel complejo período, retratar con maestría a sus actores (centrándose en su lado más humano, incluyendo ritos y estilos de vida), compartir leyendas mitológicas (fruto de su investigación histórica durante la preparación de la novela), ensalzar valores (desde la amistad hasta el amor, reservando a la propia niñez un lugar prioritario), describir con sutileza y naturalidad las escenas de erotismo, revelar esa historia pasional entre Pi y Nefertiti, rubricar la novela con un cierre sorprendente… Y, cómo no, su principal objetivo: entretener de principio a fin.
Como lector he de confesar que “La sombra del faraón” me ha instruido mucho sobre los distintos aspectos de la época que aborda. Me gusta lo que cuenta y cómo lo cuenta. Pero, lo mejor, me ha entretenido muchísimo. Por ello, recomiendo expresamente su lectura.
Volviendo al principio, a aquel supuesto “Manual del buen crítico literario”, creo haber realizado esta reseña cumpliendo todos sus puntos. Quizás no respetara el de abstenerme de hacer crítica a la obra de un amigo, y Santiago Morata lo es. Sin embargo, me da que tengo bula. Porque leyendo “La sombra del faraón” me sumergí tanto en su historia, que acabé incluso olvidando ese pequeño detalle.
Nota: Reseña publicada en la web de la Asociación Aragonesa de Escritores, en fecha 29 de septiembre de 2008.

1 comentario:

Alec Luis dijo...

Un saludo muy caluroso don Manuel. Esta reseña me sirvió bastante, además de que el autor es amigo virtual mío. Es por esto que deseo invitarlo a usted y sus lectores a los siguientes foros:

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Sería un verdadero placer tenerlo allá. Además podrá promocionar sus obras y sus escritos. Será bienvenido. Exitos y felicitaciones por su blog.

Alex McStar