martes, 7 de septiembre de 2010

Cuentos de antes de dormir

Desde mi condición de médico y psicólogo estoy convencido del poder terapéutico que tienen los cuentos. Por un lado, y de manera casi instintiva, nos acercan a conceptos que rebosan empatía: ternura, infancia, inocencia, fantasía, imaginación. Por otro, gozan de un sinfín de propiedades que les hacen especialmente beneficiosos: entretienen sin efectos secundarios, permiten resolver conflictos, ayudan a mejorar la autoestima, invitan a la reflexión… E incluso se ha constatado que poseen cierta acción relajante que predispone a un plácido sueño.
Desde mi condición de escritor y cuentacuentos estoy convencido de la grandeza de este género literario. Así, a pesar de las tendencias del mercado (inclinadas últimamente a favor de la narrativa histórica), de las mil dudas de tantos editores a la hora de publicarlos o del uso peyorativo que en el día a día hacemos de palabras como “cuento” o “cuentista”, considero que precisamente en ese verbo “contar” radica gran parte de nuestra identidad.
Tras este preámbulo diré que ha llegado a mis manos casi por casualidad el libro Cuentos de antes de dormir del escritor José Enrique Serrano Expósito. Lo he leído con entusiasmo y sin prisas, como creo que deben leerse estas obras. Ha habido varios que he releído. Un cuento cada día justo antes de acostarme, siguiendo las recomendaciones del título. Los he reflexionado, los he compartido e incluso alguno se ha prolongado furtivo hasta el umbral de mis sueños.
Han sido nueve cuentos sencillos aunque cargados de contenido, variados por incluir escenarios y temas diferentes, imaginativos a raudales, con personajes propios de la fantasía, escritos para niños y no tan niños desde esa perspectiva mágica que suelen (o solemos) adoptar los cuentistas. Han sido nueve noches de entretenimiento, de reflexión, de esa dosis de empatía a la que antes hacía referencia. En definitiva han sido nueve motivos para descubrir el cuento en toda su dimensión.
Siempre estuve de acuerdo con aquella frase de Jorge Buccay: “Los cuentos sirven para dormir a los niños y para mantener despiertos a los adultos”. Y no puedo estarlo menos con la que expresa José Enrique Serrano Expósito en las páginas de este libro: “Dichoso el niño que tiene quien le cuente un cuento al acostarse; que espera ilusionado a que papá, o mamá, o su aya le cuente el cuento de antes de dormir”.

3 comentarios:

LA CAJA DE ANBAIRO dijo...

Amigo Manuel:
Nada más relajante que un un cuento antes de dormir.
Estoy totalmente de acuerdo contigo cuando dices que los cuentos hacen que nos sintamos en ocasiones felices.
¿Quien no ha fantaseado recordando un cuento o se ha sentido el personaje principal "héroe de la historieta"?
La palabra cuentista como bien dices: "el cuenta cuentos" muchas veces la atribuimos a personas que
suelen llevar chismes de un lado a otro y no profundizamos en el buen sentido de la palabra.

Me gustan los cuentos y creo que todos deberíamos ser un poco más niños para recuperar esos valores que por desgracia estamos dejando a un lado: inocencia, ternura...

Gracias por compartir tus comentarios.

Un poetabrazo amigo

Mercedes dijo...

También a mí me contaban cuentos antes de dormir, por eso, años después, me aficioné a la lectura y me los leía yo. Ahora, como tú, también me gusta escribirlos.
Manuel hijo tiene suerte, imagino la cantidad de cuentos que le están esperando.
Me alegra visitarte de nuevo, después de estas semanas de ausencia. He estado perfilando un proyecto. Ya te contaré.
Besos para los tres.

Manuel Cortés Blanco dijo...

Hola Anbairo, hola Mercedes:
Tan sólo unas líneas para agradeceros sinceramente vuestros comentarios y disculparme por no contestar antes... Pero es que por un asunto de obras nos hemos tenido que ir a vivir una temporada al pueblo y allí no dispongo de Internet. En cualquier caso, seguiremos en contacto.
Mil sonrisas de cuento.