miércoles, 2 de junio de 2010

Derechos de los niños a escuchar cuentos

1. Todo niño sin distinción de raza, idioma o religión, tiene derecho a escuchar los más hermosos cuentos de la tradición oral de los pueblos, especialmente aquellos que estimulen su imaginación y su capacidad crítica.
2. Todo niño tiene derecho a exigir que sus padres les cuenten cuentos a cualquier hora del día. Aquellos padres que sean sorprendidos negándose a contar un cuento a un niño, no sólo incurren en un grave delito de omisión culposa, sino que se están autocondenando a que sus hijos jamás les vuelvan a pedir otro cuento.
3. Todo niño que por una u otra razón no tenga a nadie que le cuente cuentos tiene absoluto derecho a pedir al adulto de su preferencia que se los cuente, siempre y cuando éste demuestre que lo hace con amor y ternura, que es como se cuentan los cuentos.
4. Todo niño tiene derecho a escuchar cuentos sentado en las rodillas de sus abuelos. Aquellos que tengan vivos a sus cuatro abuelos podrán cederlos a otros niños que por diversas razones no tengan abuelos que se los cuenten. Del mismo modo aquellos abuelos que carezcan de nietos están en perfecta libertad de acudir a escuelas, parques y otros lugares de concentración infantil, donde podrán contar cuantos cuentos quieran.
5. Todo niño está en el derecho de saber quienes son los hermanos Grimm y Andersen, entre otros. Las personas adultas están en la obligación de poner al alcance de los niños todos los libros, cuentos y poesías de esos autores.
6. Todo niño goza a plenitud del derecho de conocer las fábulas, los mitos y leyendas de tradición oral de su país.
7. El niño también tiene derecho a inventar y contar sus propios cuentos, así como a modificar los ya existentes, creando su propia diversión.
8. El niño tiene derecho a exigir cuentos nuevos. Los adultos están en la obligación de nutrirse permanentemente de nuevos e imaginativos relatos, propios o no, con o sin reyes, largos o cortos. Lo único obligatorio es que éstos sean realmente hermosos.
9. El niño siempre tiene derecho a pedir otro cuento y a pedir que le cuenten un millón de veces el mismo cuento.
10. Todo niño, por último, tiene derecho a crecer acompañado de las aventuras del Tío Tigre y Tío Conejo, de aquel caballo que era bonito y del inmortal “había una vez”… palabra mágica que abre las puertas de la imaginación en la ruta hacia los sueños más hermosos de la niñez.

Nota: Aun sin saber con exactitud quién redactó este manifiesto (si bien parece proceder de la Asociación Colombiana del Libro Infantil), lo suscribo plenamente. Sé que existen otras versiones e incluso que pudieran ser varios sus autores. Sea como fuere, gracias por escribirlo.

7 comentarios:

Mercedes dijo...

Tengo la sospecha de que un Principito que está al llegar va a vivir rodeado de maravillosas historias, porque tú respetarás su derecho a escuchar tooooodos los cuentos que quiera. Es curioso, en casa hay un Principito que se niega a que le contemos cuentos. Los niños son así.
Un abrazo.

Cristina dijo...

Me acuerdo cuando mis padres me contaban cuentos siendo pequeña y me apunto tambien yo a esos derechos que me han gustado mucho.Besos

Manuel Cortés Blanco dijo...

Hola Mercedes, hola Cristina:
Me alegra encontraros entre los partidarios de este manifiesto a favor de los niños y del cuento. La verdad es que se trata de un derecho irrenunciable.
En efecto, Mercedes; otro Principito está a punto de llegar. Te mantendré informada.
Mil sonrisas de cuento.

Airama dijo...

Cuando leí el principito, me encantó la dedicatoria:

A LEÓN WERTH
Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona grande. Tengo una seria excusa: esta persona grande es el mejor amigo que tengo en el mundo. Tengo otra excusa: esta persona grande puede comprender todo; hasta los libros para niños. Tengo una tercera excusa: esta persona grande vive en Francia, donde tiene hambre y frío. Tiene verdadera necesidad de consuelo. Si todas estas excusas no fueran suficientes, quiero dedicar este libro al niño que esta persona grande fue en otro tiempo. Todas las personas grandes han sido niños antes. (Pero pocas lo recuerdan.) Corrijo, pues, mi dedicatoria:
A LEÓN WERTH
CUANDO ERA NIÑO

Los cuentos son de los niños!
Saludos

Manuel Cortés Blanco dijo...

Hola Airama:
Mil gracias por tu comentario en el que haces alusión a uno de mis libros favoritos: el Principito. A mí también me encantó su dedicatoria. Y comparto que los cuentos son de los niños... y por extensión de cada uno de nosotros. Al fin y al cabo, todas las personas grandes han sido niños antes.
También he entrado en tu blog, resultándome muy interesante.
Mil sonrisas y nos seguimos contando.

Bego dijo...

Desde luego no puedo estar más de acuerdo!!! Y todos deberíamos tener un padre que también se los invente... el mío lo hacía y eran geniales.

Manuel Cortés Blanco dijo...

Hola Bego:
Gracias por asomarte a este blog. Yo también estoy de acuerdo contigo porque mi padre (como el suyo) contaba unos cuentos que eran una maravilla.
Mil sonrisas, mil cuentos.