lunes, 5 de abril de 2010

Consejos

Adolfo Bioy Casares, en un número especial de la revista francesa L’Herne, cuenta que hace treinta años, Jorge Luis Borges, Silvina Ocampo y él mismo proyectaron redactar a seis manos un relato ambientado en Francia cuyo protagonista hubiera sido un joven escritor de provincias. El relato no llegó a terminarse, pero de aquel esbozo ha quedado algo que pertenece al propio Borges: una irónica lista de 16 consejos acerca de lo que un escritor no debe poner nunca en sus libros.

En literatura es preciso evitar:
1. Las interpretaciones demasiado inconformistas de obras o de personajes famosos. Por ejemplo, describir la misoginia de Don Juan.
2. Las parejas de personajes groseramente disímiles o contradictorios, como por ejemplo Don Quijote y Sancho Panza.
3. La costumbre de caracterizar a los personajes por sus manías, como hace Dickens.
4. En el desarrollo de la trama, el recurso a juegos extravagantes con el tiempo o con el espacio, como hacen Faulkner, Borges y Bioy Casares.
5. En las poesías, situaciones o personajes con los que pueda identificarse el lector.
6. Los personajes susceptibles de convertirse en mitos.
7. Las frases, la escenas intencionadamente ligadas a determinado lugar o a determinada época; o sea, el ambiente local.
8. La enumeración caótica.
9. Las metáforas en general, y en particular las metáforas visuales. Más concretamente aún, las metáforas agrícolas, navales o bancarias. Ejemplo absolutamente desaconsejable: Proust.
10. El antropomorfismo.
11. La confección de novelas cuya trama argumental recuerde la de otro libro. Por ejemplo, el Ulysses de Joyce y la Odisea de Homero.
12. Escribir libros que parezcan menús, álbunes, itinerarios o conciertos.
13. Todo aquello que pueda ser ilustrado. Todo lo que pueda sugerir la idea de ser convertido en una película.
14. En los ensayos críticos, toda referencia histórica o biográfica. Evitar siempre las alusiones a la personalidad o a la vida privada de los autores estudiados. Sobre todo, evitar el psicoanálisis.
15. Las escenas domésticas en las novelas policíacas; las escenas dramáticas en los diálogos filosóficos. Y, en fin:
16. Evitar la vanidad, la modestia, la pederastia, la ausencia de pederastia, el suicidio.

2 comentarios:

Mercedes dijo...

Interesantísimo post el que nos has traído... Me quedo atónita. Menos mal que los "consejos" fueron escritos con ironía, de otro modo me hago el haraquiri.
Aunque bueno, ya sabemos cómo era Borges: la contradicción personificada... ¿Y qué? Escribía como los ángeles. Lo demás...
Un fuerte abrazo.

Manuel Cortés Blanco dijo...

En efecto, Mercedes. Borges escribía y era así.
Otro abrazo, nos seguimos leyendo.