miércoles, 13 de abril de 2022

En el Día Internacional del Beso

En estos tiempos que nos tocan vivir, cada fecha esconde algún motivo para cualquier efeméride. Y así, mientras ayer celebramos el Día Internacional del Helado o mañana celebraremos -entre otras- el Día Internacional del Portero de Fútbol, hoy corresponde el turno al Día del Beso.
Antropológicamente, el origen de este gesto universal radica en aquellas páginas de la Prehistoria en la que los homínidos alimentaban a sus crías de boca a boca. Arqueológicamente, sus vestigios más antiguos se hallan en algunos templos orientales que contienen figuras de piedra en posturas que conjugan el verbo besar. Literariamente, ya encontramos referencias alusivas en la célebre Odisea de Homero, compuesta allá por el siglo VIII a. C. Culturalmente, este acto proviene de la lejana India, habiéndose expandido por Occidente a través de las expediciones de Alejandro Magno.
En la antigua Persia, el beso constituía otra forma habitual de saludo... durante la Edad Media se consideraba una acción impura... con la Revolución Industrial pasó a practicarse tan solo en la intimidad... Incluso en la Francia de principios del siglo XX, llegó a prohibirse por ley besarse en los andenes de la estación porque producían retrasos en la salida de trenes. 
Los hay con Historia propia -como los besos de Judas-, de récord Guinness -como el más largo del mundo, establecido inicialmente en Tailandia en el año 2011, con una duración cercana a las 48 horas-, con especialistas que analizan sus reacciones -los llamados osculogistas, capaces de detallar la treintena de músculos de cabeza y cuello que movilizamos al besar-... E incluso de los que acaban luciendo en alguna obra de arte, como el del espléndido Gustav Klimt. 
Quizás esta pandemia por COVID19 nos haya robado muchos de ellos, privándonos de alguna de esas propiedades terapéuticas -además de afectivas y románticas- que ya intuyeran los Celtas: desde mejorar la circulación sanguínea a liberar endorfinas, incrementando de paso la autoestima o disminuyendo nuestro estrés. Por suerte, como afirmara Neruda, en un solo beso sabrás todo lo que he callado.

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