martes, 21 de abril de 2020

El valor del tiempo

De haber transcurrido todo según lo previsto, mi calendario de esta semana se hallaría repleto de eventos con motivo de la celebración del Día del Libro. Para ayer lunes había programado dos actos en cierto colegio de León: sesión de cuentacuentos para Primaria y encuentro con el autor en Secundaria... Mañana miércoles, tendríamos presentación de El amor en los tiempos del Mindfulness en una librería de Logroño... Para el jueves, la habitual firma de mis obras en el stand de Librería Albareda en el zaragozano Paseo de Independencia... Y etcétera, etcétera... El caso es que, a priori, me quejaba de que en nuestra agenda no cupiesen más horas.
A raíz de lo ocurrido, parece que aún me queda menos tiempo. Tras cada jornada en esa Sección de Epidemiología, en casa aguardan mis hijos. A veces para que revise sus tareas en plataformas que hasta ayer desconocía -espero no perder nunca esa chuleta con sus contraseñas-; otras muchas, simplemente para que juguemos, para que seamos, para que estemos. Eso sí: siempre con entusiasmo.
Ambos desean salir. Y lo desean con todas sus fuerzas... Por eso, como papá y como epidemiólogo -aun cuando suela ser reservado en mis opiniones al respecto, dado que detrás de cada decisión se supone un Comité de Expertos-, me alegro sinceramente de que por la tarde se hayan cambiado las condiciones referidas para ello. En tal sentido, hago mías las palabras del presidente de la Asociación Española de Pediatría de que el objetivo de esas salidas debe ser que el niño pueda tomar el aire y/o permitirle un paseo o una carrera en un entorno próximo y controlado, lo que contribuiría al bienestar físico y emocional de los menores... Un supermercado o una farmacia no son los lugares más adecuados para acudir con ellos, pues no es posible garantizar las medidas de seguridad recomendadas en espacios en los que se producen concentraciones de ciudadanos y con cercanía de objetos muy atractivos para que toquen los más pequeños, siendo mucho más susceptible de un aislamiento social seguro, una salida a lugares poco transitados y con espacios abiertos.
En cualquier caso, sea bienvenido ese alivio parcial, en el que a partir del lunes invertiremos parte de nuestro tiempo. A fin de cuentas, como afirmara el filósofo Teofrasto, este bien es la cosa más valiosa que cualquier persona -incluido un niño- puede gastar.

No hay comentarios: